En una nota publicada por Afroféminas, se destaca que la dirigente sindical dedicó más de cinco décadas a la defensa de los derechos laborales de las mujeres trabajadoras, de la población afroperuana y de las víctimas de la violencia, y que se convirtió en una de las figuras más relevantes del movimiento social peruano.

Cuando Delia Zamudio afirmaba que había sido «la primera mujer sindicalista que en los años 70 llegó a la secretaría general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP)», no hacía una simple referencia a un cargo. Resumía una trayectoria que desafió las barreras de género, de clase y racistas en una época en la que el liderazgo sindical estaba reservado casi exclusivamente a los hombres.

Nacida en Chincha el 20 de junio de 1943, Zamudio creció en condiciones de pobreza y comenzó a trabajar desde muy pequeña junto a su madre. Su acceso a la educación fue tardío: aprendió a leer y escribir a los 12 años, mientras asistía a clases nocturnas tras cumplir extensas jornadas como trabajadora doméstica, una experiencia compartida por miles de mujeres afrodescendientes y de sectores populares en América Latina.

Su ingreso en una fábrica marcó el inicio de una vida dedicada al sindicalismo. Desde sus primeros años como trabajadora denunció el acoso sexual en los centros laborales y defendió mejores condiciones para las mujeres embarazadas y las madres trabajadoras. Aquellas posiciones le costaron su empleo, pero también consolidaron un compromiso que mantendría durante el resto de su vida.

En 1970 asumió la representación de la Federación de Laboratorios, Farmacias y Afiliados, lo que le permitió participar activamente en las principales convenciones sindicales del país. Durante esos años cuestionó abiertamente al régimen militar encabezado por Juan Velasco Alvarado y participó en diversas movilizaciones obreras. Su militancia en el Partido Obrero Revolucionario la llevó, en 1975, a convertirse en secretaria general de la CGTP, un hecho histórico al ser la primera mujer y la primera persona afroperuana en dirigir la principal central sindical del Perú.

Dos años después, la organización desempeñó un papel relevante en el paro nacional del 19 de julio de 1977, una de las mayores movilizaciones obreras contra el gobierno militar, en la que Zamudio figuró entre las dirigentes sindicales participantes.

Su activismo nunca se limitó al ámbito laboral. También participó en las Conferencias Feministas Latinoamericanas celebradas en Brasil y México en 1986, así como en la Quinta Conferencia Feminista Latinoamericana y del Caribe realizada en Buenos Aires en 1990. Sin embargo, siempre privilegió el trabajo directo con organizaciones comunitarias por encima de la labor institucional de las grandes organizaciones no gubernamentales.

Desde la Comisión de la Mujer Peruana (COMUP) se impulsaron investigaciones y procesos de formación dirigidos a trabajadoras, denunciando problemáticas que durante años permanecieron invisibilizadas, como el acoso sexual en el trabajo y la insuficiente protección de la maternidad. Décadas más tarde, el Estado peruano incorporaría estos temas a su legislación mediante normas específicas sobre maternidad, adopción y hostigamiento sexual.

La crisis económica que atravesó el Perú en los años noventa volvió a golpearle en la vida personal. Tras perder nuevamente su empleo, se encargó de su familia y administró un pequeño negocio en su vivienda. En ese contexto escribió Piel de mujer, publicado en 1995 por FOVIDA, en el que narró su experiencia de crecer como mujer negra en condiciones de pobreza y las múltiples formas de discriminación, violencia y exclusión que enfrentó antes de encontrar en la organización comunitaria una herramienta de transformación.

Con el paso de los años, la obra comenzó a utilizarse en investigaciones académicas sobre racismo, género y memoria, incluso en estudios comparativos con Diário de Bitita, de la escritora brasileña Carolina Maria de Jesús.

Su trabajo comunitario también dio origen a la Casa de Refugio San Juan de Lurigancho, destinada a brindar protección a mujeres y niñas víctimas de violencia doméstica. Más adelante continuó promoviendo los derechos de la población afroperuana desde la Oficina de Trabajo Afroperuano del entonces Ministerio de la Mujer.

En reconocimiento a su trayectoria, el Ministerio de Cultura del Perú le otorgó en 2014 el Premio a la Personalidad Meritoria de la Cultura por su aporte a la defensa de los derechos humanos y la visibilización del pueblo afroperuano.

Delia Zamudio falleció el 28 de septiembre de 2024, a los 81 años. Su legado permanece asociado a la historia del sindicalismo peruano, al movimiento feminista popular y a la lucha contra el racismo estructural. Su nombre integra hoy la memoria de las mujeres afrodescendientes que ampliaron los espacios de participación política y laboral en América Latina, demostrando que las conquistas colectivas también se construyen desde los sindicatos, los barrios y las organizaciones de base.

Referencias

Afroféminas. (2026, 14 de julio). Delia Zamudio, la mujer negra que rompió el techo sindical del Perú. com/2026/07/14/delia-zamudio-la-mujer-negra-que-rompió-el-techo-sindical-del-perú/

FOVIDA. (1995). Piel de mujer. Fomento de la vida.