Durante más de seis décadas, la artista estadounidense Betye Saar recuperó objetos, fotografías y estereotipos utilizados para representar a las mujeres negras desde la esclavitud y los transformó en una obra sobre racismo, memoria, identidad y poder. Murió el 26 de julio en Los Ángeles, cuatro días antes de cumplir cien años, dejando una de las trayectorias más singulares del arte afroestadounidense contemporáneo.
Una mujer negra sostiene una escoba en una mano y un rifle en la otra. La imagen conserva deliberadamente el estereotipo de la mammy, aquella criada negra sonriente, servicial y maternal que durante décadas apareció en la publicidad y la cultura popular estadounidense, pero Betye Saar cambió por completo su significado. La mujer destinada a servir dejó de obedecer.
The Liberation of Aunt Jemima, creada en 1972, convirtió a Saar en una referencia del arte político estadounidense y terminó siendo reconocida como una de las obras fundamentales de su trayectoria. La artista explicó posteriormente que llevaba años recopilando imágenes degradantes de personas negras y decidió utilizar una de esas figuras para crear una heroína. Al colocar el rifle junto a la escoba, buscaba transformar una caricatura construida a partir de la esclavitud y la segregación en una mujer capaz de rebelarse contra esa historia.
Betye Saar murió el pasado 26 de julio en su casa de Los Ángeles, mientras dormía. Tenía 99 años y habría cumplido cien años cuatro días después. Su muerte cerró una carrera que atravesó buena parte de las transformaciones sociales, políticas y culturales experimentadas por Estados Unidos durante el último siglo, desde la segregación racial hasta el movimiento por los derechos civiles, el Black Power, el feminismo y las discusiones contemporáneas sobre representación e identidad.
Había nacido en Los Ángeles en 1926 y pasó parte de su infancia en Watts, donde observó las construcciones que Simon Rodia levantaba con fragmentos de cerámica, vidrio y otros materiales encontrados. Aquellas estructuras, conocidas posteriormente como las Watts Towers, permanecieron en su memoria mucho antes de que ella comenzara a utilizar objetos desechados como parte fundamental de su propio lenguaje artístico.
Su formación inicial tampoco predeterminaba necesariamente el lugar que terminaría ocupando en el arte estadounidense. Estudió diseño en la Universidad de California en Los Ángeles y trabajó en diversas áreas antes de centrarse plenamente en la creación artística. El Getty Research Institute recuerda que Saar comenzó a realizar ensamblajes durante la década de 1960, combinando dibujos, grabados y materiales procedentes de álbumes familiares, mercados de pulgas y objetos cotidianos.
El contexto político modificó profundamente su trabajo. La rebelión de Watts de 1965 y, especialmente, el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968 llevaron a Saar hacia una producción cada vez más vinculada a la experiencia racial en Estados Unidos. Los objetos que encontraba dejaron de interesarle únicamente por sus formas o por la memoria que conservaban. También comenzó a preguntarse qué historias transmitían y quién había tenido el poder de construirlas.
Esa pregunta era especialmente importante cuando se trataba de las mujeres negras. La publicidad estadounidense había reproducido durante décadas figuras domésticas asociadas con la obediencia, el cuidado y la servidumbre. Saar decidió conservar precisamente aquellas imágenes para intervenir en ellas. No pretendía borrar el estereotipo, sino obligarlo a contar otra historia.
De allí surgió la fuerza de The Liberation of Aunt Jemima. La pieza conserva la escoba porque la servidumbre forma parte de la historia que denuncia, pero incorpora el arma para modificar la relación de poder. La mujer representada ya no aparece únicamente como objeto de una mirada racista. Ahora puede defenderse.
La propia Saar explicó que utilizó aquella imagen degradante para empoderar a la mujer negra y convertirla en una revolucionaria. Décadas después, recordó también que Angela Davis había relacionado la obra con el surgimiento del movimiento de mujeres negras en Estados Unidos. La importancia de la pieza radica precisamente en esa intersección. Habla de racismo, pero también de género; de explotación doméstica, pero también de representación; de una memoria dolorosa que puede recuperarse sin aceptar el significado que se le impuso originalmente.
Su producción nunca se limitó a esa obra. En Black Girl’s Window, realizada en 1969 y conservada en el Museum of Modern Art de Nueva York, Saar utilizó una antigua ventana de madera para reunir imágenes personales, referencias astrológicas, esqueletos, fotografías y una figura femenina. El MoMA considera la pieza fundamental porque marca el momento en que la artista pasó del grabado al collage y al ensamblaje, el lenguaje que definiría buena parte de su producción posterior.
También incorporó referencias espirituales, recuerdos familiares y objetos recogidos durante sus viajes. Su arte podía contener amuletos, fotografías, relojes, ventanas, telas o piezas encontradas en mercados. En sus manos, aquellos materiales dejaban de ser residuos. Conservaban la memoria de quienes los habían utilizado y podían adquirir significados completamente nuevos al entrar en contacto con otros objetos.
Esa capacidad de resignificar resulta especialmente relevante para comprender su relación con el feminismo. Saar participó en el movimiento artístico feminista y formó parte de Womanspace, una organización vinculada a artistas como Judy Chicago, pero su experiencia como mujer negra planteaba preguntas que el feminismo estadounidense de aquellos años no siempre incorporaba. Raza y género no podían separarse fácilmente cuando una misma imagen podía contener simultáneamente historias de esclavitud, trabajo doméstico, subordinación femenina y discriminación racial.
Su reconocimiento institucional tardó décadas en corresponder a la influencia que ejercía sobre otras generaciones. En 2019, cuando tenía 93 años, el MoMA y el Los Angeles County Museum of Art presentaron simultáneamente exposiciones individuales de su obra. Para entonces, Saar llevaba más de medio siglo trabajando y su producción ya formaba parte de importantes colecciones públicas.
Un año antes, el Getty Research Institute había adquirido su archivo como la primera gran incorporación de su African American Art History Initiative. La colección abarca prácticamente toda su vida y reúne cuadernos, dibujos, fotografías, correspondencia, documentación de exposiciones y registros de sus obras. Preservar esos materiales implica conservar también una parte de la historia de las mujeres negras en el arte estadounidense, que durante décadas recibió una atención institucional mucho menor que la dedicada a sus contemporáneos hombres blancos.
Saar continuó trabajando después de los noventa años. Su longevidad artística resulta inseparable de una convicción que expresó en una entrevista de 1975, posteriormente recuperada por Getty. Había tardado mucho tiempo incluso en poder decir “soy artista”, después de haberse identificado previamente como diseñadora, artesana o creadora. Aquella dificultad para nombrarse también habla de las barreras que atravesaron muchas mujeres que desarrollaron su obra fuera de los espacios en los que tradicionalmente se decidía qué merecía ser reconocido como arte.
Betye Saar terminó ocupando ese lugar sin abandonar los objetos que otros habían despreciado ni las imágenes que la sociedad estadounidense habría preferido olvidar. Los conservó, los intervino y los obligó a revelar la violencia que contenían.
Por eso aquella mujer de 1972 todavía sostiene la escoba. Saar nunca necesitó retirársela para liberarla. Le bastó con colocar un rifle en la otra mano y devolverle algo que el estereotipo le había negado durante generaciones: la posibilidad de decidir qué hacer con su propia historia.
Referencias
Afroféminas. (2026, 7 de agosto). Betye Saar, la artista que le puso un rifle a la sumisión. Afroféminas.
Associated Press. (2026, 27 de julio). Artist Betye Saar, whose work reflects Black identity, has died at 99—Associated Press.
Getty Research Institute. (2018, 25 de septiembre). Getty launches African American Art History Initiative. J. Paul Getty Trust.
Getty. (2019, 12 de noviembre). Radical Women: Betye Saar. Working My Mojo. J. Paul Getty Trust.
Museum of Modern Art. (s. f.). Betye Saar. Black Girl’s Window. 1969. MoMA.
University of California, Berkeley. (s. f.). The Liberation of Aunt Jemima. The Berkeley Revolution.








