“El Nobel solo reconoce trabajos puntuales en el laboratorio. El trabajo con miles de personas no es reconocido; la epidemiología tampoco”. Con esas palabras, pronunciadas tras conocerse el Premio Nobel de Medicina de 2008, la médica e investigadora colombiana Nubia Muñoz resumió una discusión sobre cómo el conocimiento científico no solo se construye en los laboratorios, sino que también depende de décadas de investigación con miles de personas, cuyos aportes rara vez alcanzan el mismo reconocimiento público.
Cuando el Comité Nobel otorgó en 2008 el Premio de Fisiología o Medicina al virólogo alemán Harald zur Hausen por demostrar que determinados tipos del virus del papiloma humano (VPH) causan el cáncer de cuello uterino, la comunidad científica celebró un hallazgo que transformó la prevención de esta enfermedad. Al mismo tiempo, aquella decisión reavivó la discusión sobre el papel de la epidemiología en los grandes descubrimientos médicos y sobre las investigaciones que permiten confirmar, fuera del laboratorio, que un hallazgo científico puede cambiar la vida de millones de personas.
El debate sobre el reconocimiento a las científicas de campo condujo inevitablemente al trabajo desarrollado durante más de treinta años por la médica colombiana Nubia Muñoz. Formada en la Universidad del Valle y posteriormente vinculada a la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, dirigió algunos de los estudios epidemiológicos más amplios realizados sobre el virus del papiloma humano. Su equipo trabajó en decenas de países, comparó miles de casos y reunió la evidencia necesaria para demostrar que la infección persistente por determinados tipos de VPH constituía una condición indispensable para el desarrollo del cáncer cervicouterino.
Aquellas investigaciones no se limitaron a confirmar una hipótesis científica. También consolidaron el consenso internacional que permitió avanzar en el desarrollo de la primera vacuna capaz de prevenir un tipo de cáncer. La trascendencia de ese trabajo se refleja hoy en los programas nacionales de inmunización que buscan reducir la incidencia de una enfermedad que durante décadas fue una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres.
El mismo año en que Harald zur Hausen recibió el Nobel, la International Epidemiological Association planteó que el reconocimiento también debía considerar la contribución de Nubia Muñoz. El argumento no cuestionaba el descubrimiento del investigador alemán, sino que destacaba el papel decisivo que desempeñó la evidencia epidemiológica para demostrar que aquella relación biológica se repetía de manera consistente en poblaciones de distintas regiones del mundo.
El Comité Nobel mantuvo su decisión y el reconocimiento se limitó exclusivamente al ámbito de la virología molecular. Muñoz nunca convirtió ese episodio en una controversia personal. Prefirió señalar una realidad que afecta a toda una disciplina científica. En declaraciones al diario El Tiempo, explicó que los grandes premios suelen concentrarse en descubrimientos puntuales de laboratorio, mientras que la investigación epidemiológica —basada en años de seguimiento, análisis poblacionales y cooperación internacional— suele quedar fuera de esos reconocimientos.
La propia Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha señalado que los estudios liderados por la investigadora colombiana fueron fundamentales para establecer la relación causal entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello uterino. Ese trabajo incluyó investigaciones realizadas en más de cincuenta países y permitió construir una de las evidencias científicas más sólidas de la medicina contemporánea en materia de prevención del cáncer.
La trayectoria de Nubia Muñoz también permite observar otra realidad ampliamente documentada por los organismos internacionales: las mujeres continúan enfrentando mayores obstáculos para acceder a posiciones de liderazgo científico, obtener financiamiento para sus investigaciones y recibir algunos de los reconocimientos académicos de mayor prestigio. Esa discusión no busca restar mérito a quienes obtienen esos galardones, sino reconocer que el avance del conocimiento depende de múltiples disciplinas y de equipos de investigación que rara vez responden al trabajo de una sola persona.
Más de medio siglo después de iniciar su carrera científica, Nubia Muñoz sigue siendo una de las mayores referentes mundiales en epidemiología del cáncer. Su legado no puede medirse únicamente por los artículos publicados ni por los reconocimientos recibidos. Se encuentra, sobre todo, en millones de niñas y niños que hoy acceden a una vacuna desarrollada gracias a una cadena de investigaciones en la que la evidencia obtenida con miles de mujeres resultó tan decisiva como los descubrimientos realizados en el laboratorio.
Cuando afirmó que la epidemiología también merecía reconocimiento, Nubia Muñoz no reclamaba un premio para sí misma. Recordaba que detrás de cada avance médico hay décadas de trabajo silencioso, investigaciones desarrolladas en distintos continentes y miles de personas que participan en estudios científicos con la esperanza de que ese conocimiento contribuya a salvar vidas. Esa convicción convirtió a la investigadora colombiana en una figura indispensable para comprender cómo la ciencia transforma la salud pública y por qué el trabajo colectivo también merece ocupar un lugar en la memoria de la medicina.
Referencias
Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. (2018). Dr. Nubia Muñoz. https://www.iarc.who.int/friends-of-iarc/dr-nubia-munoz/
American Association for Cancer Research. (2025). Nubia Muñoz, MD, MPH. https://www.aacr.org/professionals/membership/aacr-academy/fellows/nubia-munoz-md-mph-fellows-class-of-2025-aacr/
Banco de la República de Colombia. (s. f.). Nubia Muñoz Calero. https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Nubia_Mu%C3%B1oz_Calero
El Tiempo. (2008, 7 de octubre). La colombiana Nubia Muñoz habla sobre el Premio Nobel de Medicina. https://www.eltiempo.com/
Moreno Sánchez, I. (2026). La primera vacuna capaz de prevenir un cáncer existe gracias a una mujer de la que casi nadie ha oído hablar [Video]. Facebook. https://www.facebook.com/profile.php?id=61572538928907
Nobel Prize Outreach. (2008). The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2008 – Press release. https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/2008/press-release/
Universidad del Valle. (2024). La Facultad de Salud otorga el reconocimiento de Egresada Ilustre a Nubia Muñoz, nominada al Premio Nobel de Medicina en 2008. https://salud.univalle.edu.co/noticias/la-facultad-de-salud-hace-reconocimiento-como-egresada-ilustre-a-la-nominada-al-premio-nobel-de-medicina-del-2008-nubia-munoz








