La periodista, escritora y activista estadounidense murió a los 92 años en Nueva York. Durante más de seis décadas, llevó los derechos de las mujeres a las calles, a la política y a los medios de comunicación, y convirtió al periodismo en una herramienta para hablar públicamente de aquello que durante años había permanecido confinado a la vida privada.
Gloria Steinem murió este 3 de septiembre a los 92 años en su casa de Nueva York. Periodista, escritora y una de las figuras más reconocibles del feminismo estadounidense de la segunda mitad del siglo XX, dedicó más de seis décadas a defender la igualdad, los derechos civiles y la autonomía de las mujeres. Su fallecimiento fue comunicado por personas cercanas y posteriormente confirmado por diversos medios estadounidenses.
Nacida el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, Steinem llegó al feminismo desde el periodismo. Se graduó en Smith College en 1956 y posteriormente pasó dos años en la India. De regreso a Estados Unidos, comenzó una carrera como periodista independiente en un mundo editorial en el que las oportunidades y los temas asignados a las mujeres estaban claramente delimitados.
Uno de sus primeros trabajos de gran repercusión apareció en 1963, cuando se infiltró como camarera en un club Playboy de Nueva York. Durante varias semanas trabajó bajo las mismas condiciones que las denominadas Playboy Bunnies y, posteriormente, publicó una investigación sobre las exigencias laborales, salariales y sexuales que estas enfrentaban. El reportaje llamó la atención nacional, aunque Steinem recordaría posteriormente que también tuvo consecuencias profesionales: durante un tiempo algunos editores dejaron de verla como periodista y comenzaron a identificarla exclusivamente con aquella experiencia.
En 1968 participó en la fundación de New York Magazine, donde escribió sobre política y movimientos sociales. Un año después, asistió a una audiencia pública en la que mujeres relataban sus experiencias con el aborto. Steinem había tenido un aborto a los 22 años, cuando era ilegal en Estados Unidos, pero escuchar públicamente a otras mujeres hablar de experiencias semejantes modificó su manera de comprender aquello que hasta entonces había considerado una circunstancia individual.
Esa relación entre la experiencia personal y la desigualdad colectiva atravesaría buena parte de su pensamiento. Steinem explicaría años después que siempre había reconocido determinadas injusticias contra las mujeres, pero inicialmente creyó que podía superarlas de forma individual. El movimiento feminista le permitió comprender que los problemas aparentemente privados también respondían a estructuras sociales que podían transformarse mediante la organización colectiva.
El periodismo se convirtió en una de sus principales herramientas para conseguirlo. En 1971 participó, junto con otras periodistas y activistas, en la creación de Ms., una revista que desafió la manera en que buena parte de las publicaciones destinadas a mujeres entendía entonces a sus lectoras. Frente al predominio de contenidos sobre belleza, hogar, matrimonio y consumo, Ms. llevó a sus páginas temas como el aborto, la discriminación laboral, la violencia contra las mujeres, la sexualidad, la participación política y la igualdad salarial.
La publicación tuvo, además, un significado que hoy puede resultar difícil de dimensionar. Muchos de los conceptos utilizados actualmente para identificar las desigualdades de género todavía no formaban parte del lenguaje cotidiano. Steinem recordaría que, cuando comenzaron a publicar Ms., ni siquiera existía una expresión ampliamente utilizada para denominar el acoso sexual. Conductas que posteriormente serían identificadas como formas de discriminación o violencia eran aceptadas con frecuencia como parte inevitable de la vida de las mujeres.
Su activismo trascendió las redacciones. Junto con Bella Abzug, Betty Friedan, Shirley Chisholm y otras dirigentes, participó en 1971 en la creación del National Women’s Political Caucus, una organización destinada a aumentar la presencia de las mujeres en la política estadounidense. También defendió durante décadas la Enmienda de Igualdad de Derechos, los derechos reproductivos y una mayor representación femenina en los espacios donde se tomaban decisiones.
Steinem entendía la autonomía reproductiva de manera más amplia que la mera discusión sobre el aborto. Defendió la capacidad de las mujeres para decidir si querían tener hijos, cuándo y en qué condiciones, una concepción vinculada a su propia experiencia. No tuvo hijos y, durante buena parte de su vida, rechazó el matrimonio como una institución que históricamente había establecido relaciones desiguales entre mujeres y hombres. A los 66 años se casó con el empresario y activista David Bale, quien murió en 2003.
Su pensamiento tampoco permaneció inalterado durante seis décadas. El feminismo estadounidense fue ampliando sus discusiones sobre raza, clase, sexualidad y las diferencias entre las propias mujeres, mientras nuevas generaciones cuestionaban algunas de las perspectivas desarrolladas por las representantes más visibles de la segunda ola. Steinem participó en esos debates y estableció alianzas con mujeres afroamericanas, indígenas y lesbianas, así como con activistas de distintas generaciones.
Su trayectoria estuvo especialmente vinculada a Dorothy Pitman Hughes, activista afroamericana con quien recorrió Estados Unidos durante los años setenta, hablando sobre feminismo, racismo y organización comunitaria. Una fotografía de ambas, con el puño levantado, se convirtió posteriormente en una de las imágenes emblemáticas del movimiento de mujeres estadounidense.
La influencia de Steinem también alcanzó la política internacional y diversos movimientos por los derechos humanos. Viajó durante décadas para participar en encuentros, campañas y organizaciones de mujeres, una experiencia que relató en My Life on the Road, publicada en 2015 y traducida al español como Mi vida en la carretera. Además, escribió numerosos ensayos y libros sobre feminismo, autoestima, política y desigualdad.
Estados Unidos reconoció oficialmente su trayectoria en 2013, cuando el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la principal distinción civil del país. En 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado destacó entonces una trayectoria caracterizada por la independencia y el rigor y consideró su activismo uno de los motores de las grandes transformaciones sociales contemporáneas.
Steinem continuó participando en el debate público durante sus últimos años. La reversión en 2022 de la protección federal del derecho al aborto establecida por Roe v. Wade devolvió al centro de la política estadounidense una batalla que había acompañado prácticamente durante toda su vida adulta. También observó cómo asuntos que su generación había logrado trasladar de la intimidad al espacio público volvían a convertirse en un terreno de disputa política.
Su legado puede encontrarse en leyes, organizaciones y campañas, pero también en algo más cotidiano: el vocabulario con el que millones de mujeres aprendieron a identificar experiencias que antes parecían exclusivamente personales. El acoso sexual, la desigualdad salarial, la discriminación laboral, la violencia en las relaciones de pareja y el derecho a decidir sobre la maternidad fueron progresivamente incorporándose a la conversación pública porque mujeres como Steinem insistieron en que también eran asuntos políticos.
Para el periodismo dejó otra transformación. Demostró que una revista dirigida a mujeres no tenía por qué decirles cómo vestirse, comportarse, mantener una relación o administrar un hogar. Podía investigar las estructuras que condicionaban sus vidas, escuchar sus experiencias, discutir sus derechos y tratarlas como ciudadanas interesadas en comprender y transformar la sociedad.
A los 92 años, todavía preparaba un nuevo libro de memorias, An Unexpected Life, cuya publicación está prevista para finales de septiembre. También había decidido que su apartamento de Nueva York, donde vivió durante décadas y donde murió, quedara destinado a apoyar movimientos de justicia social.
Cuando en 2021 le preguntaron qué consejo daría a las jóvenes activistas feministas, Steinem evitó ponerse en la posición de quien dicta a otra generación el camino que debe seguir. Su respuesta resumió buena parte de la manera en que entendía la organización entre mujeres: “No les daría consejos, les preguntaría qué quieren hacer y les pediría que me dejaran ayudar”.
Referencias
Álvarez, P. (2026, 3 de septiembre). Muere a los 92 años Gloria Steinem, la gran impulsora del feminismo moderno. El País. https://elpais.com/sociedad/2026-09-03/muere-gloria-steinem-a-los-92-anos.html
Associated Press. (2026, 3 de septiembre). Gloria Steinem, a potent voice of US feminism and co-founder of Ms. Magazine, dies at 92. AP News. https://apnews.com/article/gloria-steinem-dies-724836935f6547fda60f361c15238d14
Diario Las Américas. (2026, 3 de septiembre). Fallece Gloria Steinem, periodista y leyenda del feminismo, a los 92 años. https://www.diariolasamericas.com/cultura/fallece-gloria-steinem-periodista-y-leyenda-del-feminismo-los-92-anos-n5401631
National Women’s History Museum. (s. f.). Gloria Steinem. https://www.womenshistory.org/education-resources/biographies/gloria-steinem








