Nueva York comenzó a estudiar el impacto de la inteligencia artificial en el empleo de las mujeres. La preocupación no nace porque la tecnología distinga entre trabajadoras y trabajadores, sino porque llega a un mercado laboral que ya lo hace: ellas continúan concentradas en ocupaciones administrativas, más expuestas a la automatización y con menor presencia en los empleos vinculados al desarrollo de la propia IA.

La inteligencia artificial no necesitó crear una nueva desigualdad entre mujeres y hombres para producir efectos distintos en sus empleos. Encontró una que llevaba décadas instalada en el mercado laboral.

Por eso, el 19 de agosto, la gobernadora Kathy Hochul inició las sesiones de escucha de FutureWorks, una comisión creada para estudiar cómo la inteligencia artificial está transformando el trabajo y formular respuestas que protejan la seguridad económica de quienes podrían verse afectados. La primera sesión estuvo dedicada específicamente a escuchar a mujeres cuyos empleos están entre los más expuestos a los cambios tecnológicos. 

La decisión sitúa la perspectiva de género en una discusión que con frecuencia se presenta como neutral. Hablar de cuántos empleos puede transformar la inteligencia artificial dice poco si no se analiza quién ocupa esos puestos, qué tareas realiza, cuánto gana, qué posibilidades tiene de formarse y hacia qué nuevas ocupaciones puede desplazarse.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha detectado una diferencia importante. Un estudio publicado en marzo de 2026 determinó que las ocupaciones predominantemente femeninas tienen casi el doble de probabilidades de estar expuestas a la inteligencia artificial generativa que las dominadas por hombres: 29 % frente a 16 %. En las ocupaciones con mayor potencial de automatización, la distancia aumenta: alcanza el 16 % de las ocupaciones feminizadas y el 3 % de las masculinizadas.

La tecnología no explica por sí sola esa diferencia. La segregación ocupacional sí. Por eso, durante décadas, las mujeres se han concentrado en trabajos administrativos, secretariales, contables, de recepción, de atención y de apoyo empresarial. Muchas de estas ocupaciones reúnen precisamente las tareas que las herramientas de inteligencia artificial pueden realizar o asistir con mayor facilidad: procesamiento de información, elaboración de documentos, clasificación de datos, gestión de agendas, redacción de comunicaciones y otras funciones rutinarias.

El índice mundial elaborado por la OIT en 2025 ya había identificado las ocupaciones administrativas como las de mayor exposición a la IA generativa. A escala global, uno de cada cuatro trabajadores desempeña alguna ocupación expuesta a esta tecnología, aunque solo el 3,3 % del empleo se encuentra en la categoría de mayor exposición. La diferencia por sexo vuelve a aparecer en ese grupo: representa el 4,7 % del empleo femenino frente al 2,4 % del empleo masculino. En los países de altos ingresos, la brecha aumenta hasta el 9,6 % entre las mujeres y el 3,5 % entre los hombres. 

Los datos no significan que todos esos puestos desaparecerán. La OIT ha insistido en distinguir entre exposición y sustitución. Una ocupación está compuesta por múltiples tareas y, aunque algunas pueden automatizarse, otras siguen requiriendo intervención humana. Por eso, con las capacidades actuales de la tecnología, la transformación del trabajo resulta un escenario más probable que su eliminación total. 

Para las mujeres, sin embargo, esa transformación parte de condiciones distintas. Quien tiene acceso a la formación puede utilizar la IA para aumentar la productividad, asumir nuevas funciones o avanzar hacia empleos de mayor cualificación. Quien ocupa una posición laboral precaria, carece de oportunidades de formación o realiza principalmente tareas susceptibles de automatización, enfrenta la misma transición desde una posición mucho más vulnerable.

La desigualdad también aparece al otro lado de la tecnología. Las mujeres continúan infrarrepresentadas en ocupaciones relacionadas con la inteligencia artificial y en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La investigación de la OIT identifica esta menor participación como una de las razones por las que el impacto de la IA generativa puede profundizar las diferencias existentes: las mujeres están sobrerrepresentadas en algunos de los trabajos que la tecnología puede modificar y menos representadas entre quienes participan directamente en su desarrollo y aprovechamiento. 

Esta doble brecha impide reducir el debate a la mera pérdida de puestos de trabajo. Importa también quién tendrá posibilidades de ocupar los empleos que surjan, quién recibirá formación en las empresas, quién participará en la creación de nuevas herramientas y quién accederá a los incrementos de productividad e ingresos que la inteligencia artificial pueda generar.

Nueva York intenta incorporar esas preguntas a su respuesta. FutureWorks fue creada en marzo y está integrada por representantes del trabajo, de empresas, de la academia y de especialistas en tecnología y en políticas públicas. Entre sus responsabilidades se encuentra proponer intervenciones que permitan aprovechar los beneficios económicos de la IA sin trasladar sus costes, principalmente, a los trabajadores. 

La iniciativa adquiere una dimensión particular al iniciar sus sesiones escuchando a mujeres. No porque constituyan el único grupo laboral expuesto, sino porque una política aparentemente idéntica para todas las personas puede producir resultados desiguales cuando se aplica a un mercado previamente desigual.

También existe otro riesgo. La OIT advierte que los sistemas de inteligencia artificial pueden incorporar y reproducir sesgos de género presentes en las sociedades y en los datos utilizados para desarrollarlos. La desigualdad, por tanto, no aparece únicamente cuando una herramienta automatiza una tarea desempeñada mayoritariamente por mujeres. También puede intervenir en la forma en que las tecnologías se diseñan, se entrenan e incorporan a los procesos de selección, evaluación y organización del trabajo. 

La respuesta requiere algo más que simplemente enseñar a las trabajadoras a utilizar nuevas aplicaciones. La formación es necesaria, pero debe ir acompañada de oportunidades reales de movilidad laboral, de acceso de las mujeres a ocupaciones tecnológicas y de participación en el diseño de sistemas de IA y de políticas capaces de identificar con antelación dónde la automatización puede profundizar las brechas salariales y ocupacionales.

La inteligencia artificial puede aumentar la productividad, mejorar determinadas condiciones laborales y crear nuevas oportunidades profesionales. Nada obliga a que sus beneficios se distribuyan de manera desigual. Pero tampoco existe una razón tecnológica para suponer que se distribuirán de manera equitativa.

Ahí se encuentra el verdadero problema de género. La IA no inventó la segregación ocupacional, las brechas de formación ni la escasa presencia de las mujeres en determinados sectores tecnológicos. Llegó a un mercado que ya contenía esas desigualdades y podía amplificarlas si la transición se dejaba avanzar sin corregirlas.

La pregunta no es únicamente cuántos empleos transformará la inteligencia artificial. También importa quién tendrá las herramientas para transformarse junto a ellos.

Referencias

Butt, A., Gmyrek, P., & Berg, J. (2026). Gen AI, occupational segregation and gender equality in the world of work. International Labor Organization. https://www.ilo.org/publications/gen-ai-occupational-segregation-and-gender-equality-world-work

Gmyrek, P., Berg, J., Kamiński, K., Konopczyński, F., Ładna, A., Nafradi, B., Rosłaniec, K., & Troszyński, M. (2025). Generative AI and jobs: A refined global index of occupational exposure (ILO Working Paper No. 140). International Labor Organization. https://doi.org/10.54394/HETP0387

Hochul, K. (2026, 19 de marzo). Governor Hochul launches the FutureWorks Commission to guide response to impacts of AI on workers across New York. Office of the Governor of New York State. https://www.governor.ny.gov/news/governor-hochul-launches-futureworks-commission-guide-response-impacts-ai-workers-across-new

Hochul, K. (2026, 18 de mayo). Governor Hochul announces membership of FutureWorks Commission. Office of the Governor of New York State. https://www.governor.ny.gov/news/governor-hochul-announces-membership-futureworks-commission

International Labor Organization. (2026, 5 de marzo). New ILO data confirm women face higher workplace risks from generative AI than men. https://www.ilo.org/resource/news/new-ilo-data-confirm-women-face-higher-workplace-risks-generative-ai-men

Pérez, I. (2026, 19 de agosto). Nueva York alista una respuesta ante el avance de la IA en el empleo femenino. EcoPortal. https://www.ecoportal.net/tecnologia/nueva-york-ia-empleo-femenino/