Los antecedentes de diabetes gestacional, el síndrome de ovario poliquístico y los cambios hormonales pueden influir en el riesgo y el control de la diabetes. La Federación Internacional de Diabetes recomienda tener en cuenta estas circunstancias en la atención médica.

Las diferencias entre mujeres y hombres en la diabetes incluyen factores biológicos, antecedentes reproductivos y condiciones sociales que pueden modificar el riesgo de desarrollar la enfermedad y las posibilidades de recibir atención oportuna. Aunque sus principales manifestaciones clínicas son compartidas, determinadas etapas de la vida reproductiva requieren un seguimiento específico de la glucosa y una valoración individual de los factores de riesgo.

La Federación Internacional de Diabetes (IDF) publicó en marzo de 2026 una revisión informativa sobre las particularidades de la diabetes en las mujeres, desde la pubertad hasta la menopausia. El organismo destaca que las variaciones hormonales pueden modificar la sensibilidad a la insulina y que los antecedentes ginecológicos y obstétricos aportan información relevante para la prevención y el tratamiento.

La magnitud mundial de la enfermedad exige situar estas diferencias en el marco de un problema de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 830 millones de personas vivían con diabetes en 2022, frente a 200 millones en 1990. Ese mismo año, más de la mitad de las personas con diabetes no recibían medicación para tratarla, lo que supone una brecha especialmente importante en los países de ingresos medios bajos.

La diabetes tipo 1 se produce cuando el sistema inmunitario destruye las células del páncreas que producen insulina, mientras que la diabetes tipo 2 está relacionada con la resistencia a esta hormona y con una producción insuficiente de insulina para mantener la glucosa dentro de los rangos adecuados. Durante el embarazo también puede aparecer la diabetes gestacional, que requiere seguimiento para proteger la salud materna y fetal.

En las mujeres, los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona pueden influir en la sensibilidad a la insulina a lo largo de las distintas etapas del ciclo reproductivo. Estas variaciones son especialmente relevantes para quienes ya viven con diabetes y necesitan ajustar su seguimiento o tratamiento de acuerdo con las indicaciones médicas.

El síndrome de ovario poliquístico constituye otro antecedente importante, ya que se asocia con una mayor frecuencia de resistencia a la insulina. La IDF lo incluye entre las condiciones que deben considerarse al evaluar el riesgo de diabetes tipo 2, junto con los antecedentes familiares, la presión arterial elevada, el sedentarismo y otros factores metabólicos.

Las mujeres que han presentado diabetes gestacional también tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 posteriormente. Por esta razón, el seguimiento no debe concluir automáticamente tras el parto. Los controles posteriores permiten identificar alteraciones persistentes de la glucosa y orientar las medidas preventivas según la situación clínica de cada paciente.

Durante la menopausia, la disminución de los estrógenos y los cambios en la composición corporal pueden modificar la regulación de la glucosa. Sin embargo, la edad, la actividad física, la alimentación, los antecedentes familiares y otras enfermedades también inciden en el riesgo metabólico. La menopausia no debe presentarse como una causa inevitable de diabetes.

La atención de las mujeres con diabetes requiere, además, considerar el riesgo cardiovascular. La enfermedad puede afectar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de complicaciones cardíacas, renales, visuales y circulatorias. El seguimiento médico debe incluir la evaluación de la presión arterial, los lípidos en sangre y otros indicadores pertinentes, además del control de la glucosa.

Las circunstancias sociales también condicionan la prevención. Las dificultades económicas, las responsabilidades de cuidado y las limitaciones de acceso a los servicios sanitarios pueden reducir las oportunidades de acudir a consultas, realizar actividad física o mantener tratamientos continuos. Estas barreras no afectan a todas las mujeres de la misma manera y requieren respuestas adaptadas a sus condiciones de vida.

La Federación Internacional de Diabetes recomienda prestar atención a síntomas como sed persistente, necesidad frecuente de orinar, cansancio intenso, visión borrosa y cambios de peso sin explicación aparente. Cuando existen antecedentes de diabetes gestacional o de síndrome de ovario poliquístico, la valoración médica puede incluir pruebas específicas de glucosa según el riesgo individual.

Una atención adecuada también exige diferenciar las necesidades de quienes viven con diabetes tipo 1, tipo 2 o gestacional. La insulina es indispensable en la diabetes tipo 1, mientras que el tratamiento de la diabetes tipo 2 puede requerir medicamentos, cambios en los hábitos de vida y, en determinados casos, insulina. Las decisiones terapéuticas deben responder al diagnóstico y a la situación clínica de cada persona.

Considerar los antecedentes reproductivos, los cambios hormonales y las condiciones sociales permite ofrecer una atención más precisa a las mujeres con diabetes. La evidencia disponible respalda la necesidad de individualizar el seguimiento y evitar que las particularidades de su salud queden ignoradas en la prevención y el tratamiento.

Nota: El contenido de la Revista es con fines informativos y educativos. Consulte con su profesional sanitario autorizado antes de tomar decisiones médicas.

Referencias 

Federación Internacional de Diabetes. (2026, 2 de marzo). Diabetes in women: Symptoms and risks. https://idf.org/managing-diabetes/diabetes-in-women/

Organización Mundial de la Salud. (2024, 14 de noviembre). Diabetes. https://www.who.int/es/news-room