La organización insta a no abandonar el enfoque de igualdad de género de la Agenda 2030 y advierte que Costa Rica aún enfrenta profundas desigualdades económicas y sociales que limitan las oportunidades de las mujeres.

El Movimiento Balance expresa respetuosamente su preocupación ante recientes declaraciones de la presidenta de la República, Laura Fernández Delgado, en las que señaló: “ya no quiero más Agenda 2030 colándose por la cocina”.

Costa Rica ha sido históricamente un país comprometido con los derechos humanos, la democracia y la igualdad. También ha logrado avances importantes en materia de derechos de las mujeres: mayor acceso a la educación, legislación contra la violencia, representación política y avances jurídicos en derechos civiles. Sin embargo, desde la perspectiva del Movimiento Balance, afirmar que Costa Rica ya se encuentra “al día” en materia de igualdad, según los objetivos planteados por la Agenda 2030, no refleja plenamente las brechas que aún enfrentan miles de mujeres.

La igualdad de género, establecida en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5, no se limita a discusiones sobre diversidad, matrimonios igualitarios o vocabulario inclusivo. Habla, sobre todo, de autonomía económica, acceso al empleo, reducción de la pobreza, distribución justa de las tareas de cuido, participación en el liderazgo y eliminación de barreras que impiden a millones de mujeres desarrollarse plenamente.

En Costa Rica, las desigualdades continúan siendo evidentes:

  • Las mujeres siguen participando menos en el mercado laboral. Mientras la participación laboral masculina ronda el 67%–68%, la femenina permanece en torno al 42%–45%, lo que representa una diferencia superior a 20 puntos porcentuales.
  • El desempleo continúa afectando más a las mujeres. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que la tasa de desempleo femenino se mantiene consistentemente por encima de la masculina.
  • Las mujeres siguen enfrentando brechas salariales. Aunque Costa Rica ha mostrado avances comparativos en la región, persiste una brecha estimada de entre un 8% y un 10% en los ingresos por trabajo similar.
  • La carga del cuido continúa recayendo desproporcionadamente sobre las mujeres. Son ellas quienes mayoritariamente atienden a menores de edad, personas adultas mayores, enfermas o con discapacidad, lo que limita su incorporación al empleo, al emprendimiento, al liderazgo y a la toma de decisiones. Esta es una de las principales barreras estructurales a la igualdad económica.
  • La presencia femenina en los espacios de poder económico aún es desigual. Aunque las mujeres poseen altos niveles educativos, continúan subrepresentadas en puestos gerenciales, en juntas directivas y en sectores mejor remunerados.

Por ello, preocupa cualquier narrativa que pueda interpretarse como un distanciamiento respecto del enfoque de igualdad impulsado por la Agenda 2030. La igualdad de género no es una imposición ideológica externa; es una condición para el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y la consolidación democrática.

Los organismos internacionales, los estudios económicos y las experiencias de múltiples países muestran que cuando las mujeres participan plenamente en la economía, aumentan la productividad, los ingresos familiares, la innovación y el crecimiento nacional. Ignorar estas brechas no las elimina; únicamente prolonga las desigualdades históricas.

Costa Rica no necesita abandonar la Agenda 2030. Lo que necesita es adaptarla a su realidad, fortalecer aquello que funciona y enfocarse en las deudas pendientes con las mujeres, especialmente aquellas que viven en pobreza, desempleo, jefatura monoparental, exclusión territorial o sobrecarga de cuido.

Invitamos respetuosamente a la señora presidenta a mantener el compromiso nacional con la igualdad de género como un objetivo de desarrollo y no como un debate ideológico. Porque un país no avanza plenamente cuando más de la mitad de su población sigue enfrentando barreras para participar, liderar y prosperar en igualdad de condiciones.