Una investigación de la CEPAL, publicada en 2026, examina las barreras que impiden que gran parte de las venezolanas accedan al mercado laboral. La vulnerabilidad económica, la educación y las responsabilidades familiares figuran entre los factores que condicionan su participación.
Una investigación publicada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en junio de 2026 sitúa a Venezuela como el país con la menor participación laboral femenina de América Latina y el Caribe entre los países considerados en el estudio. El análisis, elaborado a partir de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), revela que en 2024 el 42 % de las venezolanas participaba en el mercado laboral, frente al 34,3 % registrado en 2021.
El estudio, realizado por María Gabriela Ponce Zubillaga y Demetrio Jesús Marotta Lanzieri, examina las condiciones que favorecen o dificultan la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado. Para ello, los investigadores utilizaron información de la ENCOVI 2024 y un modelo estadístico que considera la edad, la educación, los ingresos, la situación conyugal, la jefatura del hogar y la presencia de personas dependientes.
La participación laboral comprende tanto a las personas ocupadas como a quienes buscan activamente empleo. Por eso, una mujer que no trabaja ni busca trabajo debido a responsabilidades familiares, falta de oportunidades u otras circunstancias queda fuera de la fuerza laboral, aunque esté en edad de trabajar. Esta distinción permite identificar una dimensión de la desigualdad económica que las cifras de desempleo no reflejan.
Entre los resultados de la investigación destaca el peso de la vulnerabilidad económica del hogar. Los autores construyeron un indicador que considera la relación entre sus integrantes y las personas ocupadas, así como la ausencia de ingresos laborales. Esta variable mostró una asociación más fuerte con la participación femenina que los ingresos familiares considerados por separado.
El modelo encontró que las mujeres de hogares con vulnerabilidad económica baja o nula presentan mayores posibilidades de participar en el mercado laboral. El resultado permite observar las dificultades que enfrentan quienes viven en condiciones de mayor precariedad para incorporarse o mantenerse en una actividad remunerada.
La educación constituye otro factor relevante. Las mujeres que han accedido a la educación superior presentan una probabilidad de participación significativamente mayor que las que no han accedido a la educación superior. Sin embargo, una mayor formación no garantiza necesariamente un empleo de calidad en un mercado caracterizado por remuneraciones reducidas e inestabilidad.
La composición familiar también influye. Las mujeres que encabezan sus hogares y aquellas que no tienen pareja tienen mayores probabilidades de participar en la vida laboral. Según el análisis, estas condiciones pueden estar relacionadas con la necesidad de asumir directamente la generación de ingresos para el sostenimiento familiar.
En cambio, la presencia de menores de 15 años y de personas de 65 años o más se relaciona con una menor probabilidad de participación en el modelo estadístico. Los investigadores consideran que el efecto de estas variables es relativamente moderado y debe interpretarse dentro de las condiciones particulares de la crisis venezolana.
El cuidado de niñas, niños, personas mayores y familiares dependientes representa una parte importante del trabajo que sostiene la vida cotidiana. Cuando esas responsabilidades recaen en las mujeres y los servicios públicos son insuficientes, disminuye el tiempo disponible para buscar empleo, formarse o cumplir una jornada laboral remunerada.
La situación se vuelve especialmente compleja cuando las oportunidades laborales ofrecen ingresos reducidos. Aceptar un empleo puede implicar gastos de transporte, alimentación o servicios de cuidado que reducen considerablemente la remuneración disponible. Esta tensión entre las necesidades económicas del hogar y los costes de incorporarse al mercado laboral ayuda a comprender las dificultades que enfrentan muchas venezolanas.
Los autores utilizan el término «desactivación» laboral para analizar el alejamiento de las mujeres de la actividad económica en ese contexto. La permanencia prolongada fuera del mercado laboral puede reducir las oportunidades de obtener ingresos propios, acumular experiencia profesional y acceder posteriormente a empleos mejor remunerados.
La autonomía económica adquiere especial importancia en estas circunstancias. Contar con ingresos propios permite participar en las decisiones sobre los recursos del hogar y disponer de mayores posibilidades de independencia personal. Su ausencia puede aumentar la dependencia económica, especialmente cuando las mujeres asumen responsabilidades familiares sin recibir remuneración ni contar con mecanismos suficientes de protección social.
La CEPAL ha situado la organización social de los cuidados entre los asuntos centrales de la igualdad de género en América Latina y el Caribe. En su propuesta sobre la sociedad del cuidado, publicada en 2025, plantea la necesidad de reconocer estas actividades como trabajo y avanzar hacia una distribución más equitativa de las responsabilidades entre las familias, el Estado y otros actores sociales.
En Venezuela, el análisis enfrenta, además, dificultades relacionadas con la disponibilidad de información estadística. La ENCOVI, desarrollada desde el ámbito académico, ha permitido documentar las condiciones de vida de la población durante un período caracterizado por limitaciones en el acceso a determinados datos oficiales. Los resultados de la investigación corresponden a la información recogida en 2024 y deben interpretarse conforme a su metodología.
Los hallazgos permiten identificar ámbitos de intervención para las políticas públicas. La ampliación de las oportunidades de empleo requiere considerar el acceso a la educación, las remuneraciones, las condiciones laborales y la disponibilidad de servicios de cuidado. La existencia de puestos de trabajo resulta insuficiente cuando las circunstancias económicas y familiares impiden aceptarlos o conservarlos.
La participación laboral de las venezolanas muestra una recuperación respecto de 2021, pero todavía se mantiene en niveles bajos. Los resultados publicados por la CEPAL permiten comprender que las dificultades de acceso al empleo remunerado están relacionadas con condiciones económicas y familiares que afectan de manera diferenciada a las mujeres y limitan sus posibilidades de autonomía.
Referencias
Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2025). La sociedad del cuidado: gobernanza, economía política y diálogo social para una transformación con igualdad de género (LC/CRM.16/3). https://repositorio.cepal.org/entities/publication/7ed2f5ad-adb2-451a-a4be-904a922a7a18
Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (s. f.). Perfil estadístico de Venezuela. Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe. https://oig.cepal.org/es/pais/perfil-estadistico?id=4&q=VEN
Ponce Zubillaga, M. G., & Marotta Lanzieri, D. J. (2026). Participación de las mujeres venezolanas en el mercado de trabajo: características y factores determinantes. Notas de Población, (122), 149–172. https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/06e7e56f-4b63-46d6-9e78-c80471fbeb05/content
Universidad Católica Andrés Bello. (s. f.). Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. Proyecto ENCOVI. https://www.proyectoencovi.com/








