En una entrevista concedida a KienyKe en el marco de la FILBo 2026, la politóloga, analista de datos y activista digital Júlia Salander presentó las claves de Fuego al machismo moderno, un libro que recoge frases machistas cotidianas para desmontarlas con datos, pensamiento crítico y respuestas directas.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Julia Salander planteó una idea central en su disertación: el machismo contemporáneo no siempre se manifiesta de forma explícita, sino también en frases normalizadas, bromas, silencios institucionales y discursos digitales que reproducen la violencia contra las mujeres.

Según explicó, su trabajo en redes sociales consiste en denunciar el machismo y en visibilizar la violencia que enfrentan las mujeres. De esa experiencia surgió Fuego al machismo moderno, una obra que recopila expresiones escuchadas a lo largo de la vida —algunas evidentes y otras más sutiles— para analizarlas y responderlas desde una perspectiva crítica.

Uno de los aportes centrales de Salander es la defensa de la palabra como herramienta política y social. Para la autora, nombrar las violencias permite reconocerlas, discutirlas y dejar de tratarlas como hechos aislados. En esa línea, también reivindica el uso de datos: no como recurso decorativo, sino como evidencia para dimensionar las desigualdades y las violencias que suelen minimizarse.

La autora también advirtió sobre la falta de registros adecuados en materia de violencia machista. Señaló que, cuando los Estados no miden correctamente fenómenos como la violencia sexual o el feminicidio, la magnitud real del problema queda fuera de las estadísticas oficiales y se debilita la posibilidad de diseñar respuestas públicas efectivas.

Salander abordó, además, el papel de las redes sociales en la propagación de discursos misóginos, especialmente entre los hombres jóvenes. Según su lectura, las plataformas pueden premiar la hostilidad y convertir el odio en validación social mediante “likes”, comentarios y comunidades que refuerzan discursos de desprecio hacia las mujeres.

Frente al humor machista, la autora sostuvo que no toda broma es inocente. Cuando el chiste se dirige desde posiciones de poder contra mujeres o grupos vulnerables, puede perpetuar desigualdades bajo la excusa de la provocación. Su postura resume el eje de la entrevista: incomodar no es un exceso del feminismo, sino parte de su capacidad para cuestionar estructuras normalizadas.

Referencia:

Sosa, S. (2026, 27 de abril). “El feminismo que no incomoda es marketing”: Júlia Salander contra el machismo. KienyKe. https://www.kienyke.com/las-kienes/el-feminismo-que-no-incomoda-es-marketing-julia-salander-contra-el-machismo