La inteligencia, una desventaja para las mujeres en el trabajo

Una investigación publicada en el Journal of Applied Psychology encontró que las mujeres con mayores capacidades cognitivas enfrentan más rechazo y menos apoyo en los equipos de trabajo que sus colegas varones. El estudio sugiere que los estereotipos de género continúan influyendo en la forma en que se percibe el talento femenino, incluso cuando el desempeño es equivalente.

La capacidad intelectual suele considerarse una ventaja en el ámbito laboral. Por eso, las organizaciones buscan personas capaces de resolver problemas complejos, liderar equipos y adaptarse a entornos cada vez más exigentes. Sin embargo, una investigación reciente indica que el reconocimiento asociado a esas capacidades no siempre se distribuye de la misma manera entre mujeres y hombres.

El estudio, publicado en 2026 en la revista científica Journal of Applied Psychology, analizó la dinámica de más de 800 profesionales en Estados Unidos y en China. Los resultados mostraron que las mujeres con mayores niveles de capacidad cognitiva eran percibidas con mayor frecuencia como poco colaborativas o difíciles de tratar, mientras que los hombres con niveles equivalentes de inteligencia tendían a recibir mayor reconocimiento y prestigio en sus equipos.

La investigación fue desarrollada por las personas investigadoras Nupur Chawla, Timothy M. Spoelma, Soojin Kwon, Allison S. Gabriel, Alexandra P. Ellis y Wen Wu. A partir de información recopilada de múltiples fuentes, el equipo examinó la relación entre la capacidad cognitiva, la percepción social y las dinámicas de apoyo en los espacios laborales.

Los hallazgos evidenciaron una diferencia significativa. En los hombres, una alta capacidad intelectual se asociaba con un mayor estatus dentro del grupo. En las mujeres, la misma característica tendía a generar percepciones negativas que afectaban las relaciones laborales cotidianas.

La investigación encontró que las trabajadoras consideradas más inteligentes recibían menos apoyo operativo para realizar sus tareas, menos acompañamiento interpersonal y mayores niveles de conductas asociadas con la exclusión social o con el trato hostil por parte de sus colegas.

El estudio no concluye que las mujeres más inteligentes sean menos colaborativas. Por el contrario, plantea que el problema se origina en la forma en que otras personas interpretan sus capacidades. Para explicar este fenómeno, las autoras recurrieron a la teoría del rol social, un marco ampliamente utilizado en los estudios de género.

Esta teoría sostiene que las sociedades han asociado históricamente determinadas características a hombres y mujeres. Mientras que la competencia, la autonomía y la capacidad de liderazgo suelen asociarse con atributos masculinos, a las mujeres se les atribuyen expectativas relacionadas con el cuidado, la empatía y la cooperación. Cuando una mujer destaca de manera sobresaliente en ámbitos tradicionalmente asociados con el poder o la competencia, puede percibirse como alguien que desafía esas expectativas.

La consecuencia no necesariamente se manifiesta mediante actos de discriminación abierta. En muchos casos aparece a través de mecanismos más sutiles: menor disposición a colaborar, exclusión de redes informales, cuestionamientos sobre el estilo de liderazgo o interpretaciones negativas de conductas que serían valoradas positivamente en un hombre.

Especialistas en liderazgo femenino han documentado este fenómeno durante décadas. Investigaciones previas de Catalyst y de las académicas Alice Eagly y Linda Carli describieron cómo las mujeres suelen enfrentar estándares distintos al ejercer autoridad o al demostrar competencia profesional. La capacidad técnica que fortalece la credibilidad de un hombre puede generar resistencia cuando la exhibe una mujer.

Los resultados del estudio adquieren relevancia en un momento en el que numerosas organizaciones buscan incrementar la participación femenina en puestos de liderazgo. Aunque muchas empresas han avanzado en materia de contratación, igualdad salarial y promoción profesional, la investigación sugiere que persisten barreras menos visibles vinculadas a las dinámicas sociales en los equipos de trabajo.

Las personas autoras concluyen que la gestión del talento requiere prestar atención no solo a los procesos formales de selección y ascenso, sino también a las formas en que se construyen las relaciones laborales cotidianas. El reconocimiento del mérito profesional puede verse afectado por percepciones y expectativas que continúan operando de manera distinta según el género.

Referencias

Chawla, N., Spoelma, T. M., Kwon, S., Gabriel, A. S., Ellis, A. P., & Wu, W. (2026). Intelligence and workplace social dynamics: Gender differences in perceptions of cognitive ability—Journal of Applied Psychology.

El Economista. (2026, 15 de junio). “Impuesto” al IQ femenino: por qué la inteligencia penaliza a las mujeres en el trabajo (y no a los hombres). https://eleconomista.com.ar/negocios/impuesto-iq-femenino-inteligencia-penaliza-mujeres-trabajo-y-hombres-no-n95758

Eagly, A. H., & Carli, L. L. (2007). Through the labyrinth: The truth about how women become leaders. Harvard Business School Press.

Catalyst. (2024). Women in leadership. https://www.catalyst.org