Bajo la apariencia de una defensa del “feminismo”, diversas corrientes políticas y mediáticas han promovido una visión blanca, eurocentrista y colonial que instrumentaliza las luchas de género mientras invisibiliza las desigualdades estructurales que afectan a mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, migrantes y disidencias sexuales.
La reflexión fue planteada por la académica y articulista mexicana Lupita Vanessa López Silva en el artículo “De Hernán Cortés a la ultraderecha en México: el neocolonialismo disfrazado de feminismo”, publicado en Ángulo 7. En su análisis, la autora señala que algunos discursos actuales repiten lógicas coloniales del pasado al presentar como “civilizatorias” o “modernizadoras” ideas que, en realidad, refuerzan privilegios de clase, raza y poder.
El texto establece un paralelismo histórico entre la conquista encabezada por Hernán Cortés y las nuevas formas de dominación cultural que operan desde espacios políticos conservadores. Según la autora, el colonialismo no desapareció con la independencia formal de los países latinoamericanos, sino que se transformó en mecanismos simbólicos y culturales que siguen determinando qué cuerpos, territorios y formas de vida se consideran legítimos.
En este contexto, la autora argumenta que parte del feminismo conservador actual repite patrones de exclusión al centrarse en experiencias urbanas, privilegiadas y occidentales, sin incluir las realidades de mujeres racializadas o en situación de pobreza. La crítica se centra especialmente en sectores que utilizan la agenda de género para justificar políticas antiinmigrantes, discursos punitivos o narrativas nacionalistas que, a la larga, fortalecen proyectos autoritarios.
Varios estudios de investigadoras latinoamericanas han señalado el aumento de movimientos antigénero promovidos por partidos ultraconservadores y grupos religiosos. Estos movimientos intentan, al mismo tiempo, apropiarse de ideas relacionadas con la igualdad y la protección de las mujeres. Organismos como ONU Mujeres han señalado que los retrocesos democráticos y el auge de los extremismos políticos suelen ir acompañados de ataques a los derechos sexuales y reproductivos, a las políticas de diversidad y a los mecanismos de protección contra la violencia de género.
En América Latina, esta disputa ideológica se ha vuelto especialmente visible en países como Argentina, Brasil y México. Sectores de derecha radical han construido narrativas contra el llamado “feminismo radical”, acusándolo de destruir valores tradicionales. Mientras tanto, impulsan modelos de mujer asociados a la maternidad obligatoria, a la obediencia familiar o a la subordinación moral. Sin embargo, críticas desde el feminismo decolonial sostienen que esos discursos reducen la experiencia femenina a parámetros conservadores y desconocen las múltiples violencias que atraviesan a las mujeres en contextos de pobreza, racismo y exclusión.
Autoras como Rita Segato, María Lugones y Yuderkys Espinosa Miñoso han desarrollado análisis sobre cómo el colonialismo impuso jerarquías raciales y patriarcales que aún estructuran las sociedades latinoamericanas. Desde esas perspectivas, un feminismo verdaderamente emancipador no puede desligarse de las luchas contra el racismo, el extractivismo, la desigualdad económica y la exclusión cultural.
El debate también cuestiona quiénes tienen legitimidad para representar las luchas de las mujeres. Para el feminismo decolonial, existe un riesgo cuando agendas construidas por élites políticas, económicas o mediáticas hablan en nombre de “todas las mujeres” mientras silencian las experiencias de las mujeres indígenas, afrodescendientes o populares. La autora de Ángulo 7 señala que el neocolonialismo actual no solo opera mediante invasiones territoriales, sino también a través de discursos culturales que pueden cambiar derechos, identidades y formas de participar en la política.
La expansión global de movimientos ultraconservadores ha encendido las alertas entre organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas, especialmente porque muchas de estas corrientes combinan nacionalismo, racismo, misoginia y la oposición a las políticas de igualdad. La preocupación central radica en que ciertos sectores intentan vaciar de contenido transformador al feminismo para convertirlo en una herramienta funcional para proyectos autoritarios y excluyentes.
Referencias
Espinosa Miñoso, Yuderkys. (2020). De por qué es necesario un feminismo descolonial. Barcelona, España: Icaria Editorial.
López Silva, Lupita Vanesa. (2026). De Hernán Cortés a la ultraderecha en México: el neocolonialismo disfrazado de feminismo. Sección “Huitzilapan Dice”. Ángulo 7. Puebla, México.
Lugones, María. (2008). Colonialidad y género. Tabula Rasa, (9), 73-101. Bogotá, Colombia: Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. Disponible en: Tabula Rasa
ONU Mujeres. (s.f.). Igualdad de género y empoderamiento de las mujeres. Nueva York, Estados Unidos: Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres.
Segato, Rita Laura. (2016). La guerra contra las mujeres. Madrid, España: Traficantes de Sueños. Disponible en: Traficantes de Sueños








