Nueve niñas de las provincias ecuatorianas de Sucumbíos y Orellana consiguieron en 2021 que la justicia reconociera la vulneración de derechos provocada por los mecheros utilizados para quemar gas durante la extracción petrolera. Cinco años después, parte de esas instalaciones continúa funcionando y nuevas jóvenes se han incorporado a una lucha que une salud, derechos humanos, protección de la naturaleza y justicia climática.

Para Dannya Bravo, los mecheros formaron parte del paisaje desde que era niña. Cerca de su casa, en Francisco de Orellana, las llamas de las instalaciones petroleras permanecían encendidas mientras ella comenzaba a preguntar qué ocurría con aquel gas que ardía de forma permanente. Con los años, esas preguntas terminaron llevándola a los tribunales junto con otras ocho niñas de la Amazonía ecuatoriana.

Hoy son conocidas como las Guerreras de la Amazonía. Su historia volvió a recibir atención internacional este 9 de agosto, cuando el programa Punto de Fuga, de Cadena SER, dedicó una emisión a reconstruir su lucha contra los llamados mecheros petroleros. Detrás de aquella historia existe un conflicto que comenzó mucho antes y que, pese a una sentencia judicial favorable, todavía no ha terminado.

Los mecheros se utilizan para quemar el gas asociado a la extracción de petróleo. Durante décadas han permanecido encendidos en las provincias amazónicas de Sucumbíos y Orellana, donde comunidades enteras conviven con instalaciones petroleras, derrames, contaminación y quema de gas.

La preocupación por sus consecuencias para la salud tampoco surgió con la demanda de las niñas. La Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco (UDAPT) mantiene un Registro Biprovincial de Tumores que contabiliza 611 casos de cáncer en Sucumbíos y Orellana hasta diciembre de 2024. Según la organización, la incidencia de enfermedades oncológicas registrada en estas provincias es dos veces mayor que en el resto de Ecuador y, entre los cánceres más frecuentes, figuran los de cuello uterino y de mama, además de las leucemias y los linfomas.

Estos datos permiten dimensionar el problema, pero requieren una precisión considerable. No es correcto atribuir cada caso de cáncer exclusivamente a los mecheros, como puede desprenderse de algunas publicaciones sobre las Guerreras. Las investigaciones citadas por UDAPT relacionan el riesgo con la proximidad a la infraestructura petrolera y con distintas fuentes de contaminación asociadas a la actividad extractiva, entre ellas los derrames de petróleo, las aguas de formación, los residuos tóxicos y los propios mecheros.

Fue en esa realidad que nueve niñas, acompañadas por sus familias, comunidades y organizaciones sociales, presentaron en 2020 una acción de protección contra el Estado ecuatoriano. El caso obligó a discutir algo que, durante décadas, había formado parte de la cotidianidad amazónica como si fuera inevitable.

La Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos resolvió en 2021 que existía una vulneración de derechos constitucionales y ordenó la eliminación progresiva de los mecheros. Los ubicados cerca de centros poblados debían ser atendidos prioritariamente, mientras que el proceso general debía avanzar hasta su eliminación.

La sentencia trascendió la situación de las nueve demandantes. Reconoció derechos relacionados con la salud, el ambiente sano y la naturaleza, y convirtió el llamado Caso Mecheros en una referencia para las luchas ambientales de las comunidades amazónicas.

Cinco años después, sin embargo, las llamas no han desaparecido. Datos del Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, citados por Amnistía Internacional, indican que en 2023 había 486 mecheros en la Amazonía ecuatoriana. De ellos, 424 eran operados por la empresa estatal Petroecuador y 62 por compañías privadas. Los mecheros próximos a centros poblados debían haber sido eliminados en marzo de 2023, pero las autoridades adoptaron posteriormente una definición que considera dentro de esa categoría únicamente aquellos situados a menos de cien metros de una concentración de al menos veinte viviendas contiguas.

La distancia importa. Amnistía Internacional identificó en 2024 al menos 52 mecheros situados a menos de cinco kilómetros de centros poblados y cuestionó que el criterio adoptado por las autoridades permitiera presentar como cumplida una parte de la sentencia tras eliminar únicamente dos instalaciones consideradas cercanas a poblaciones bajo la definición oficial.

Ha habido avances. Petroecuador informó en julio de 2026 que había eliminado 183 mecheros y que había comprometido 600 millones de dólares para continuar el proceso. La planificación oficial prevé nuevas eliminaciones progresivas hasta 2030. Entre las empresas privadas, sin embargo, al cierre de 2025 habían sido eliminados nueve de los 62 mecheros contabilizados.

La información sobre la quema de gas muestra, además, que desmontar las instalaciones no necesariamente significa que el problema desaparezca. Amnistía Internacional documentó el caso relatado por Leonela Moncayo, una de las Guerreras, quien vivía frente a un mechero cuya tubería fue redirigida hacia otra estación ubicada a casi dos kilómetros de su vivienda. Los datos analizados por la organización indican que la quema de gas en esa segunda estación aumentó posteriormente.

La experiencia de Dayra Shirap, integrante shuar de las Guerreras por la Amazonía, permite observar otra dimensión del problema. Vive a casi dos kilómetros de una estación petrolera en Shushufindi y sigue viendo el fuego durante sus recorridos cotidianos. Según los datos del Banco Mundial utilizados por Amnistía Internacional, el volumen de gas quemado en ese sitio aumentó un 53 % desde 2021.

La composición del movimiento también ha cambiado. En 2024 se incorporaron seis niñas representantes de los pueblos shuar, kichwa, siona, siekopai, waorani y cofán. La lucha que comenzó con nueve demandantes ha incorporado otras voces jóvenes e indígenas de territorios directamente vinculados a la explotación petrolera.

Ese proceso ayuda a entender por qué el liderazgo de las Guerreras por la Amazonía va más allá de haber ganado una demanda. Varias de ellas comenzaron a participar siendo niñas en una discusión habitualmente reservada a gobiernos, compañías petroleras, especialistas y tribunales. Llevaron al espacio público una experiencia que conocían desde sus casas, escuelas y comunidades y consiguieron que fuera reconocida como un asunto de derechos.

La edad tampoco las ha protegido de las consecuencias del activismo. Amnistía Internacional ha documentado episodios de estigmatización y de ataques contra integrantes del movimiento y contra las organizaciones que lo acompañan. La situación plantea una contradicción difícil de ignorar: niñas y adolescentes han tenido que insistir durante años para que una sentencia favorable a sus derechos sea ejecutada por las mismas instituciones obligadas a cumplirla.

En mayo de 2026, representantes de las Guerreras, UDAPT y Amnistía Internacional entregaron al Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador 492.174 acciones de apoyo, recogidas a nivel internacional, para exigir el cumplimiento de la sentencia. El Ministerio se comprometió entonces a impulsar mesas técnicas interinstitucionales destinadas a avanzar en la eliminación de los mecheros y en la atención de las reparaciones pendientes.

Mientras esos procesos continúan, los mecheros siguen formando parte de la vida cotidiana de numerosas comunidades amazónicas.

Las Guerreras por la Amazonía han crecido en los mismos años en que han exigido su eliminación. Algunas de las niñas que acudieron a la justicia en 2020 son hoy jóvenes que participan en espacios nacionales e internacionales sobre derechos humanos y justicia climática. A ellas se han sumado otras que heredaron no solo un territorio atravesado por la explotación petrolera, sino también una organización desde la cual cuestionarla.

La sentencia de 2021 demostró que nueve niñas lograron que la justicia escuchara lo que sus comunidades denunciaban desde hacía años. El desafío pendiente ya no consiste en obtener una decisión judicial. Está escrito desde hace cinco años: cumplirla.

Fuentes y referencias

Amnistía Internacional. (2026, 29 de julio). Ecuador: Las Guerreras por la Amazonía exigen eliminar los mecheros cinco años después de una sentencia histórica. https://www.amnesty.org/es/latest/news/2026/07/ecuador-las-guerreras-por-la-amazonia-exigen-eliminar-los-mecheros-cinco-anos-despues-de-una-sentencia-historica/

Amnistía Internacional. (2026, 12 de mayo). Respaldo global a las Guerreras por la Amazonía. https://www.amnesty.org/es/documents/amr28/0995/2026/es/

Bañuelos, J. (2026, 9 de agosto). Las Guerreras de la Amazonía contra el monstruo de fuego. Cadena SER. https://cadenaser.com/nacional/2026/08/09/las-guerreras-de-la-amazonia-contra-el-monstruo-de-fuego-cadena-ser/

Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco. (s. f.). Caso Mecheros. https://udapt.org/caso-mecheros/

Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco. (s. f.). Salud y cáncer. https://udapt.org/salud-y-cancer/