Un estudio de ONU Mujeres y el Instituto Afrodescendiente para el Estudio, Investigación y Desarrollo concluye que el racismo estructural atraviesa todas las dimensiones del cuidado en la región. La investigación documenta mayores niveles de pobreza, desempleo e informalidad entre las mujeres afrodescendientes y advierte que los sistemas de cuidados aún no incorporan de manera suficiente la dimensión étnico-racial.
Las mujeres afrodescendientes desempeñan un papel esencial en el sostenimiento cotidiano de millones de hogares y comunidades en América Latina y el Caribe. Sin embargo, continúan siendo uno de los grupos que enfrentan los mayores obstáculos para acceder a un empleo digno, a la protección social y a la autonomía económica. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Mujeres afrodescendientes y cuidados en América Latina y el Caribe. Conocimiento en torno a los cuidados desde una perspectiva étnico-racial y de género, publicado por ONU Mujeres y el Instituto Afrodescendiente para el Estudio, Investigación y Desarrollo.
La investigación parte de una realidad demográfica significativa: aproximadamente una de cada cinco personas en América Latina es afrodescendiente, pero esa presencia no se traduce en igualdad de oportunidades. Según el documento, la persistencia del racismo estructural, sumada a la división sexual y racial del trabajo, ha generado brechas que afectan especialmente a las mujeres afrodescendientes, tanto en el mercado laboral como en el trabajo doméstico y en el trabajo de cuidados no remunerado.
Para comprender estas desigualdades, las investigadoras combinaron análisis estadísticos regionales y nacionales con trabajo de campo realizado en Cauca y Quibdó, en Colombia, y en Belém do Pará, Brasil. Este enfoque permitió contrastar los indicadores socioeconómicos con entrevistas y grupos focales realizados en comunidades afrodescendientes, documentando cómo las experiencias de cuidado están atravesadas simultáneamente por el género, la raza, la pobreza y las condiciones territoriales.
Los resultados muestran que las mujeres afrodescendientes registran mayores niveles de pobreza, menor acceso y permanencia en el sistema educativo, tasas más elevadas de desempleo e inserción laboral predominantemente informal. Estas condiciones reducen sus posibilidades de acceder a servicios de cuidado, ya sea a través de la seguridad social o del mercado, y limitan su autonomía económica. A ello se suma su sobrerrepresentación en el trabajo doméstico y en el de cuidados remunerado, uno de los sectores con menores salarios, mayor precariedad y escaso reconocimiento económico y social.
El análisis cuantitativo también evidencia que una proporción importante de mujeres afrodescendientes permanece fuera del mercado laboral o participa en él en condiciones especialmente vulnerables. En varios países de la región se registran las tasas más bajas de ocupación y de afiliación a sistemas de protección social, lo que restringe aún más su capacidad de acceder a servicios de cuidado cuando ellas mismas los necesitan.
El cuidado como memoria, territorio y comunidad
Uno de los principales aportes del estudio consiste en ampliar la comprensión tradicional del cuidado. Las entrevistas realizadas en Colombia y Brasil muestran que, para muchas mujeres afrodescendientes, cuidar no se limita a atender necesidades domésticas o familiares.
Los testimonios recogidos describen el cuidado como una práctica que integra la salud física y mental, la espiritualidad, la ancestralidad, la memoria colectiva y la relación con el territorio. En ese contexto, el bienestar no depende únicamente de los servicios institucionales, sino también de la preservación de los conocimientos transmitidos entre generaciones y de las formas comunitarias de organización que permiten sostener la vida cotidiana.
Las participantes también manifestaron preocupación por el incremento de las cargas de trabajo, la escasa disponibilidad de servicios públicos culturalmente pertinentes y el riesgo de perder saberes ancestrales vinculados al cuidado. Frente a estas carencias, las comunidades han desarrollado estrategias solidarias, como redes de apoyo mutuo y ollas comunitarias, que actúan como mecanismos de supervivencia y de protección colectiva.
Una dimensión ausente en las políticas públicas
El estudio sostiene que las desigualdades étnico-raciales atraviesan de manera sistemática todas las dimensiones del cuidado en América Latina y el Caribe. Esta realidad genera barreras estructurales al acceso a los derechos, limita la autonomía económica de las mujeres afrodescendientes e invisibiliza el aporte que realizan al sostenimiento de la vida y al bienestar comunitario.
En ese sentido, las autoras consideran que avanzar hacia una verdadera sociedad del cuidado requiere incorporar explícitamente la perspectiva étnico-racial en el diseño, la implementación y la evaluación de los sistemas integrales de cuidados. El documento recuerda que esta discusión adquiere especial relevancia en el marco del Compromiso de Tlatelolco y del reconocimiento progresivo del cuidado como un derecho humano, que comprende tanto el derecho a recibir cuidados como el derecho a decidir libremente sobre las responsabilidades de cuidado y a desempeñar estas labores en condiciones laborales dignas.
Recomendaciones
Entre las principales recomendaciones, el estudio propone fortalecer la producción de información estadística desagregada por autoidentificación étnica y de género, ampliar la cobertura de los servicios públicos con un enfoque intercultural y antirracista, garantizar que los sistemas nacionales de cuidados respondan a las realidades territoriales de las comunidades afrodescendientes y reconocer el valor de los conocimientos ancestrales y comunitarios que estas mujeres aportan al cuidado colectivo. Asimismo, plantea asegurar su participación efectiva en el diseño, la implementación y el monitoreo de las políticas públicas vinculadas al cuidado.
Más allá de describir un conjunto de desigualdades, el estudio invita a replantear la manera en que América Latina concibe el cuidado. Las autoras sostienen que construir sociedades más justas no depende únicamente de ampliar la oferta de servicios, sino también de reconocer que el racismo, la desigualdad de género y la exclusión territorial siguen determinando quién cuida, en qué condiciones lo hace y quién tiene realmente acceso a ese derecho.
Referencias
Instituto Afrodescendiente para el Estudio, Investigación y Desarrollo & ONU Mujeres. (2026). Mujeres afrodescendientes y cuidados en América Latina y el Caribe: Conocimiento sobre los cuidados desde una perspectiva étnico-racial y de género. ONU Mujeres.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2022). La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género. CEPAL.
Batthyány, K. (2015). Las políticas y el cuidado en América Latina: una mirada a las experiencias regionales. CEPAL.








