El Banco Central estimó en ₡9,8 billones el valor añadido del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado durante 2022, equivalente al 21,4 % del PIB de ese año. Las mujeres aportaron el 67,17 % de estas labores, una distribución que condiciona sus oportunidades laborales y su autonomía económica.
El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que realizan las mujeres costarricenses tendría un valor económico medio mensual de ₡259.901 si se calculara según los criterios del Banco Central de Costa Rica (BCCR). Para los hombres, la estimación sería de ₡129.309, prácticamente la mitad. La diferencia refleja una distribución del trabajo familiar que sigue asignando a las mujeres la mayor parte de las responsabilidades domésticas.
Los resultados fueron publicados este 19 de septiembre a partir de la Cuenta extendida del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, presentada por el BCCR en julio de 2026 con información correspondiente a 2022.
La investigación permite dimensionar actividades que habitualmente se realizan sin remuneración: preparar alimentos, limpiar, lavar ropa, administrar el hogar, hacer compras y cuidar a niñas, niños, personas mayores o familiares que requieren asistencia. Son servicios que tendrían un coste si las familias tuvieran que contratarlos, pero quedan fuera de la medición tradicional del producto interior bruto cuando los realizan los propios miembros del hogar.
El Banco Central calculó que el valor añadido de este trabajo alcanzó ₡9,8 billones en 2022, equivalentes al 21,4 % del PIB de ese año. Al incorporar también los insumos utilizados para producir esos servicios, la producción total estimada ascendió a ₡14,3 billones, una magnitud que la ubicaría como la segunda actividad de mayor producción del país dentro del marco ampliado de las cuentas nacionales, después de la industria manufacturera.
La dimensión económica del trabajo doméstico contrasta con su distribución entre mujeres y hombres. Según los resultados divulgados, ellas concentran el 67,17 % de estas labores y ellos el 32,83 %. La diferencia permite comprender por qué el valor económico mensual estimado de las mujeres prácticamente duplica el de los hombres.
La desigualdad presenta características particulares al examinar las condiciones de vida. El mayor valor mensual estimado para las mujeres, de ₡374.724, corresponde al perfil de quienes están casadas o en unión libre, viven en zonas rurales, tienen entre 20 y 35 años y cuentan con educación primaria o inferior. Entre los hombres, el valor más alto es de ₡186.532 y corresponde a quienes viven en zonas urbanas, poseen educación superior, están casados o en unión libre y pertenecen al mismo grupo de edad.
Estos perfiles permiten identificar cómo se relacionan las responsabilidades familiares con otras condiciones sociales. Las mujeres rurales con menor escolaridad se encuentran entre quienes realizan la mayor contribución económica mediante trabajo no remunerado, precisamente en contextos en los que pueden enfrentar mayores dificultades para acceder a empleos formales, a ingresos propios y a la protección social.
El cálculo también muestra qué actividades requieren más tiempo. El cuidado de personas dependientes representa un promedio de 10,8 horas semanales, seguido por el cuidado de la infancia, con 10,3 horas, y la preparación de alimentos, con 10 horas. Son responsabilidades que deben atenderse independientemente de que la persona cuidadora tenga un empleo remunerado o disponga de recursos para contratar apoyo.
Esta relación merece especial atención porque las consecuencias del trabajo no remunerado se extienden a lo largo de toda la vida laboral. Cuando una mujer reduce su jornada, rechaza una oportunidad de empleo o abandona temporalmente el mercado laboral para atender responsabilidades familiares, puede perder ingresos, experiencia profesional y continuidad en sus cotizaciones. Las diferencias acumuladas durante esos años pueden traducirse posteriormente en el importe de su pensión y en sus condiciones económicas en la vejez.
El problema adquiere otra dimensión cuando se observa que el trabajo doméstico beneficia a la economía en su conjunto. Una persona que puede cumplir una jornada laboral porque alguien prepara sus alimentos, cuida a sus hijos o atiende a un familiar dependiente dispone de tiempo para participar en el mercado laboral. Ese tiempo tiene un coste económico, aunque habitualmente no se contabiliza en el salario de quien trabaja fuera del hogar.
La nueva cuenta extendida permite estudiar ese desequilibrio con mayor precisión. Costa Rica ya había realizado estimaciones del valor económico del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado para 2017, pero el ejercicio correspondiente a 2022 incorpora también el proceso productivo de estas actividades y su relación con las cuentas nacionales. La próxima actualización está prevista para 2029, con información de referencia de 2027.
El reconocimiento estadístico constituye un avance para comprender la economía costarricense, aunque las cifras plantean una discusión que corresponde a las familias, las empresas y las instituciones públicas. La disponibilidad de servicios de cuidado, los horarios laborales, las licencias familiares y la participación masculina en las responsabilidades domésticas influyen directamente en las posibilidades de las mujeres de desarrollar una actividad remunerada.
Los ₡259.901 mensuales estimados para las mujeres no representan un salario pendiente de pago ni una cantidad que cada hogar esté obligado a reconocer económicamente. Son una valoración estadística de los servicios producidos sin remuneración. Su importancia radica en permitir que esas actividades sean consideradas al estudiar la distribución del trabajo, las desigualdades de ingresos y las necesidades de cuidado de la población.
La medición del Banco Central aporta una base económica a una realidad conocida por muchas familias costarricenses: mientras el cuidado continúe recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, sus posibilidades de trabajar, estudiar, ahorrar y cotizar para una pensión seguirán condicionadas por responsabilidades que la sociedad necesita, pero que distribuye de manera desigual.
Referencias:
Banco Central de Costa Rica. (2026, 22 de julio). La producción del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados ascendió a ₡14,3 billones en 2022 [Comunicado de prensa CP-BCCR-019-2026]. https://www.bccr.fi.cr/comunicacion-y-prensa/Docs_Comunicados_Prensa/cp-bccr-019-2026-cuenta-trabajo-domestico-cuidado-no-remunerado-2022.pdf
Ortega Campos, G. (2026, 19 de septiembre). ¿Cuánto valdría el trabajo doméstico no remunerado si se pagara en Costa Rica? Estos son los cálculos del Banco Central. La Nación. https://www.nacion.com/economia/cuanto-valdria-el-trabajo-domestico-no-remunerado/FXDYPEZCEFFCDBYSVD5Q54J5BU/story/








