El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que la IA avanzada podría representar un riesgo existencial para la humanidad. Durante la apertura del Consejo de Derechos Humanos, reclamó garantías de seguridad, supervisión independiente y acuerdos internacionales que impidan que el desarrollo tecnológico quede bajo el control de unas pocas empresas.

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió el 7 de septiembre una respuesta internacional urgente para establecer límites al desarrollo de la inteligencia artificial, ante la posibilidad de que los sistemas avanzados alcancen capacidades que pongan en riesgo a la humanidad.

Durante su intervención ante la 63.ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, Türk afirmó que comparte las preocupaciones de especialistas del sector sobre un posible riesgo existencial. Su advertencia no presentó ese escenario como inevitable, sino como una razón para actuar antes de que las capacidades tecnológicas superen los mecanismos de seguridad y control.

“Comparto las preocupaciones de los expertos del sector de que la IA avanzada podría suponer un riesgo existencial para la humanidad”, declaró el alto comisionado, según Reuters.

El funcionario reclamó garantías sólidas para la seguridad de la inteligencia artificial y anunció que escribirá a las empresas del sector en los próximos días para instarlas a adoptar medidas que reduzcan los riesgos dentro de sus posibilidades de actuación.

La intervención oficial amplió el alcance de la advertencia. Türk cuestionó la concentración del poder tecnológico en un reducido grupo de personas y empresas, así como los modelos de negocio basados en la explotación de datos. A su juicio, la demora en establecer mecanismos de gobernanza beneficia principalmente a las grandes compañías tecnológicas, a sus propietarios y a quienes respaldan sus intereses.

“Un puñado de hombres tiene un poder casi ilimitado sobre la IA”, señaló ante el Consejo, al referirse a la capacidad de decisión que la industria concentra actualmente. La declaración sitúa el desarrollo tecnológico en una discusión sobre el poder económico, los derechos humanos y el control democrático.

Entre las medidas propuestas, el alto comisionado pidió que los países donde se desarrolla inteligencia artificial y aquellos que participan en sus cadenas de suministro acuerden líneas rojas internacionales. También reclamó mecanismos de verificación independiente y una cooperación mucho más estrecha entre las empresas en materia de seguridad.

El planteamiento busca evitar que las decisiones sobre los límites de una tecnología de alcance mundial dependan exclusivamente de los intereses comerciales de sus desarrolladores. La supervisión externa permitiría examinar riesgos, evaluar sistemas y establecer responsabilidades antes de que determinadas capacidades se desplieguen ampliamente.

Türk vinculó, además, la gobernanza de la IA con sus efectos en el empleo, los principios fundamentales de la democracia y el medio ambiente. Estas dimensiones muestran que la discusión no se limita a escenarios futuros de pérdida de control, sino que abarca las consecuencias actuales en la distribución del poder, de los recursos y de las oportunidades.

Desde una perspectiva de derechos humanos, la concentración tecnológica plantea también preguntas sobre quiénes participan en las decisiones y quiénes asumen sus consecuencias. Los sistemas de IA pueden reproducir discriminaciones presentes en los datos y en las instituciones que los desarrollan o utilizan, por lo que su evaluación requiere considerar los efectos diferenciados sobre mujeres, niñas y otros grupos históricamente excluidos.

La advertencia se produjo durante una actualización mundial sobre derechos humanos en la que el alto comisionado abordó también los conflictos armados, la desigualdad económica, la discriminación y el deterioro ambiental. En ese contexto, presentó la relación entre las herramientas digitales, la naturaleza humana y la capacidad de decisión de las personas como una prioridad para los próximos años.

El mensaje de las Naciones Unidas atribuye la responsabilidad a los Estados y a las empresas que desarrollan la tecnología. La IA puede ofrecer beneficios importantes, pero su expansión exige normas, controles y mecanismos de rendición de cuentas que no dependan únicamente de compromisos voluntarios. Türk pidió que esos acuerdos se construyeran ahora, antes de que los riesgos resultaran más difíciles de contener.

Referencias

Farge, E. (2026, 7 de septiembre). AI could pose ‘existential’ risk to humanity, UN rights chief warns. Reuters. https://www.reuters.com/technology/ai-could-pose-existential-risk-humanity-un-rights-chief-warns-2026-09-07/

Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra. (2026, 7 de septiembre). UN High Commissioner for Human Rights Volker Türk’s Global Update to the 63rd session of the Human Rights Council [Registro audiovisual y transcripción]. UN Geneva Multimedia Newsroom. https://www.unognewsroom.org/story/en/3250/un-high-commissioner-for-human-rights-volker-turks-global-update-to-the-63rd-session-of-the-human-rights-council