Las mujeres sometidas a explotación sexual en redes vinculadas al crimen organizado frecuentemente también son utilizadas como herramientas de distribución de drogas: se les obliga a vender o transportar sustancias como parte del esquema de deuda que las mantiene atrapadas.
Tania Molina Rojas*
En los primeros siete meses de 2026, el OIJ tramita 43 casos de trata de personas, más que los 37 registrados durante todo 2025. De esos 43, 37 corresponden a la explotación sexual. Costa Rica tiene hoy más investigaciones por trata en medio año que en cualquier año completo anterior. Ese dato no puede leerse de manera aislada: ocurre en el mismo país donde el 69% de los homicidios están vinculados al crimen organizado, donde el Índice Global de Crimen Organizado 2025 señala un aumento en la explotación sexual de menores y en el uso de niños para el tráfico de drogas, y donde la operación Global Chain / Atlas 2026 de Interpol y Europol identificó 20 posibles víctimas de trata solo en Costa Rica en julio pasado, 12 de nacionalidad nicaragüense y 8 costarricenses.
El narcotráfico y la trata de personas no son fenómenos paralelos. Son negocios que comparten infraestructura, rutas, redes de cooptación y una lógica de control territorial. El vínculo entre el narcotráfico y la trata se manifiesta en tres niveles. El primero es logístico: las mismas rutas que transportan droga también transportan personas. Los corredores por los que la cocaína transita desde Sudamérica hacia Costa Rica y hacia el norte son los mismos por los que se traslada a mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad. La misma red que tiene contactos en pasos fronterizos, que soborna a funcionarios y que coordina el transporte clandestino, sirve simultáneamente para ambos tráficos. No es coincidencia, es eficiencia en la economía criminal.
El segundo nivel es financiero. La explotación sexual es para el crimen organizado una fuente de ingresos que combina alta rentabilidad con bajo perfil: el dinero en efectivo que genera es difícil de rastrear, puede moverse en volúmenes pequeños y frecuentes, y se mezcla fácilmente con los ingresos de negocios de fachada, como bares, salones de masajes y agencias de modelos, que también pueden funcionar como puntos de distribución de droga o como espacios de consumo. Esa doble función hace que los negocios vinculados a la explotación sexual sean activos especialmente valiosos para las organizaciones criminales que necesitan “lavar” dinero.
El tercer nivel es el control. Las mujeres sometidas a explotación sexual en redes vinculadas al crimen organizado también son frecuentemente utilizadas como herramientas de distribución de drogas: se les obliga a vender o transportar sustancias como parte del esquema de deuda que las mantiene atrapadas. La deuda impagable, el mecanismo más documentado de control en la trata, funciona simultáneamente como instrumento de retención y como mecanismo de implicación en actividades delictivas adicionales que aumentan la dependencia y reducen las posibilidades de denuncia.
Los casos documentados en Costa Rica
El caso más emblemático de los últimos años involucró a una organización que operaba en San José, Alajuela y Garabito, Puntarenas. La Fiscalía documentó que el grupo captaba a mujeres extranjeras en situación de vulnerabilidad con promesas falsas de empleo, las trasladaba a Costa Rica y las sometía a explotación sexual mediante amenazas, deudas impagables, maltrato psicológico y control extremo. El OIJ identificó aproximadamente 200 víctimas de esa sola organización (La Nación, 2026). Jacó, en Garabito, ha sido identificado reiteradamente como el epicentro del turismo sexual en el país, un mercado que atrae principalmente a turistas estadounidenses y que genera una economía ilícita de múltiples capas.
En julio de 2025, el OIJ desarticuló una célula conocida como ‘Los Orientales’, integrada por nueve venezolanos, un ecuatoriano y una mujer nicaragüense. La banda sometía a mujeres venezolanas a servicios sexuales forzados y estaba vinculada a un doble homicidio. Ese caso tiene una dimensión adicional que la criminología no puede ignorar: fue la primera confirmación documentada en Costa Rica de la operación de sujetos vinculados al Tren de Aragua, organización criminal venezolana con presencia en Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Chile (CR Hoy, diciembre de 2025). La trata de personas en Costa Rica ya no es solo un mercado local operado por redes artesanales. Tiene una conexión verificada con estructuras transnacionales.
El Informe sobre Trata de Personas 2024 del Departamento de Estado de Estados Unidos documentó que Costa Rica identificó 53 víctimas formales en 2024, frente a 36 en 2023. Las víctimas extranjeras provienen principalmente de Venezuela, Nicaragua, Colombia y República Dominicana, países donde la vulnerabilidad socioeconómica y la migración irregular son los factores de riesgo más directos. La Unidad de Protección a Víctimas y Testigos del Ministerio Público enfrenta un fuerte incremento de casos y una menor financiación estatal, lo que limita su capacidad de respuesta justo cuando la demanda crece.
Costa Rica cuenta con legislación sobre la trata de personas y con unidades especializadas. Lo que no tiene es una política integral que ataque simultáneamente la oferta y la demanda de explotación sexual, que persiga el dinero que genera ese mercado con la misma determinación con que persigue a los ejecutores visibles, y que entienda que la trata y el narco son manifestaciones del mismo ecosistema criminal que requieren una respuesta coordinada, no investigaciones separadas. Mientras ese vínculo no se nombra con claridad, ambos mercados siguen usando la misma infraestructura, las mismas rutas y la misma impunidad. Y las víctimas —las mujeres, los niños y las personas migrantes— siguen pagando el precio de esa omisión.
*Tania Molina Rojas, criminóloga y experta en seguridad, crimen organizado y gestión de riesgos.
Referencias:
Barahona, X. (2026, 29 de julio). Aumento de trata de personas pone en alarma al OIJ. CRHoy. https://crhoy.com/nacionales/aumento-de-trata-de-personas-pone-en-alarma-al-oij/
Bolaños Vargas, R. (2025, 17 de julio). Grupo vinculado al Tren de Aragua irá a prisión preventiva mientras se investiga presunta explotación sexual. La Nación. https://www.nacion.com/sucesos/crimenes/grupo-vinculado-al-tren-de-aragua-ira-a-prision/GDLOQPNX7FA27JA3OKXBOENNBA/story/
Infobae. (2026, 30 de julio). Trata de personas en Centroamérica: niñas explotadas, reclutamiento laboral hacia Congo y Rusia, y operativos de Interpol que exponen un patrón regional. https://www.infobae.com/el-salvador/2026/07/30/trata-de-personas-en-centroamerica-ninas-explotadas-reclutamiento-laboral-hacia-congo-y-rusia-y-operativos-de-interpol-que-exponen-un-patron-regional/
INTERPOL. (2026, 6 de julio). Más de 1 000 personas detenidas en una operación mundial contra las redes de trata de personas. https://www.interpol.int/es/Noticias-y-acontecimientos/Noticias/2026/Over-1-000-arrested-in-global-crackdown-on-human-trafficking-networks
Murillo, J. A. (2026, 17 de julio). OIJ participó en megaoperativo internacional por trata de personas que dejó más de mil detenidos. CRHoy. https://crhoy.com/nacionales/oij-participo-en-megaoperativo-contra-trata-de-personas-que-dejo-mas-de-mil-detenidos/
Salas, Y. (2026, 30 de julio). Denuncias por trata de personas en este año ya superaron las de todo el 2025. La Nación. https://www.nacion.com/sucesos/denuncias-por-trata-de-personas-en-este-ano-ya/SZNXLOFWXZBFRBWHXVFMKRP23U/story/
U.S. Department of State. (2024). 2024 Trafficking in Persons Report: Costa Rica. https://2021-2025.state.gov/reports/2024-trafficking-in-persons-report/costa-rica/
Vargas, N. (2025, 8 de diciembre). Caso que develó red de explotación sexual vinculada al Tren de Aragua recibe premio a mejor investigación del OIJ en 2025. La Nación. https://www.nacion.com/sucesos/caso-que-develo-red-de-explotacion-sexual/2KNV3TGRWREJHIATMYXMNOPQNM/story/








