Cocinar, limpiar, lavar la ropa o cuidar a hermanos menores forma parte de la vida cotidiana de muchas niñas latinoamericanas. La desigualdad surge cuando esas responsabilidades recaen sobre ellas por ser mujeres y les restan tiempo para estudiar, descansar o jugar. En el marco del Día Internacional de la Niña, una investigación presentada en Colombia recupera las historias de quienes comenzaron a trabajar en casas ajenas durante su infancia.

Una niña que ayuda a recoger la mesa no necesariamente está realizando trabajo infantil. Tampoco un niño que ordena su habitación o participa en labores acordes con su edad. Aprender a cuidar y compartir responsabilidades domésticas forma parte de la convivencia. La diferencia aparece cuando limpiar, cocinar, lavar o cuidar a otras personas deja de ser una responsabilidad compartida y pasa a ser una obligación asignada principalmente a las niñas.

La Defensoría del Pueblo de Colombia acaba de poner rostro a una expresión extrema de esa desigualdad. La investigación «Yo no quería ser esa niña: historias de la vinculación infantil al trabajo doméstico y su impacto en la garantía de derechos» reconstruyó las experiencias de mujeres adultas que comenzaron a trabajar en el servicio doméstico siendo niñas. El estudio fue realizado en conjunto con la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico y presentado el 15 de septiembre en Neiva.

Los registros administrativos muestran solo una parte del problema, ya que entre 2016 y 2024 ingresaron a Colombia 311 personas de entre 5 y 17 años en procesos de restablecimiento de derechos por situaciones relacionadas con el trabajo doméstico infantil; de ellas, 184 eran niñas y adolescentes. Bolívar, Cesar y Córdoba concentraron el mayor número de casos identificados. La Defensoría advierte que pocos registros tampoco prueban la desaparición de una práctica que ocurre, en buena medida, en los hogares.

Las historias colombianas encuentran correspondencia en el resto de América Latina. UNICEF y ONU Mujeres analizaron información de 16 países y encontraron una distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados desde la adolescencia. En Argentina, Chile, Colombia, México y Uruguay, donde existen encuestas comparables sobre el uso del tiempo, las adolescentes dedican, en promedio, siete horas semanales más que los varones a estas labores. En los hogares de menores ingresos, la diferencia puede alcanzar las 14 horas.

Las cifras varían entre países, pero el patrón persiste; por ejemplo, entre adolescentes de 15 a 17 años, datos recopilados por UNICEF y ONU Mujeres muestran participaciones en el trabajo no remunerado de 14,9 % entre las niñas y 7,6 % entre los niños en Honduras; 12,4 % y 7,3 % en Paraguay; 9,9 % y 5,7 % en El Salvador; y 8,3 % y 5,4 % en México. En Costa Rica, la relación es del 7,1 % frente al 4,9 %.

Detrás de esos números hay una distribución del tiempo que comienza a mostrar qué se espera de una mujer. A muchas niñas se les asignan, desde pequeñas, tareas asociadas con la limpieza, la preparación de alimentos, la atención a hermanos o a personas dependientes. En promedio, los niños disponen de más tiempo para actividades recreativas. La presencia de menores de cinco años en el hogar, la falta de servicios de cuidado y la manera en que madres y padres distribuyen sus responsabilidades influyen en dicha diferencia.

La pobreza la profundiza. UNICEF y ONU Mujeres encontraron que pertenecer a estratos socioeconómicos bajos puede duplicar o triplicar el tiempo que las niñas dedican al trabajo no remunerado. La desigualdad socioeconómica y la de género terminan encontrándose en el hogar: cuando faltan servicios de cuidado, alguien absorbe ese trabajo y, con frecuencia, son mujeres, adolescentes o niñas quienes lo hacen.

El coste no aparece en ninguna cuenta familiar porque está en las horas disponibles para hacer deberes escolares, dormir, practicar un deporte, quedar con amigos o simplemente no tener responsabilidades de adulto. El estudio regional de UNICEF y ONU Mujeres relaciona estas cargas con las trayectorias educativas, el bienestar emocional y la autonomía de las adolescentes.

También ayuda a entender por qué el problema puede acompañarlas hasta la adultez. La investigación colombiana encontró efectos intergeneracionales en mujeres vinculadas tempranamente al trabajo doméstico: dichas experiencias incidieron en sus trayectorias laborales y personales y pueden contribuir a la reproducción de desigualdades en la siguiente generación.

La discusión, por eso, no consiste en eximir a niñas y niños de cualquier responsabilidad en sus hogares. Consiste en observar quién cocina, quién limpia y quién cuida, así como cuánto tiempo dedica cada integrante de la familia a cada actividad. Una distribución adecuada a la edad y sin distinciones de género enseña corresponsabilidad. Encargar sistemáticamente el cuidado a una hija porque es mujer enseña otra cosa: que su tiempo está disponible para atender las necesidades de los demás.

Esa enseñanza doméstica tiene consecuencias que América Latina conoce bien porque la región puede debatir sobre sistemas nacionales de cuidados, corresponsabilidad y autonomía económica de las mujeres en la edad adulta, pero una parte de esa desigualdad comenzó años antes, dentro de una casa, cuando alguien decidió quién debía levantarse a fregar los platos y quién podía seguir jugando.

Referencias

Defensoría del Pueblo de Colombia. (2026, 15 de septiembre). “Yo no quería ser esa niña”: historias de la vinculación infantil al trabajo doméstico. https://www.defensoria.gov.co/web/guest/w/historias-de-la-vinculacion-infantil-al-trabajo-domestico

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y ONU Mujeres. (2025). Niñas adolescentes: trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en América Latina y el Caribe. Evidencia y un marco para la acción. https://www.unicef.org/lac/media/52381/file/ninas-adolescentes-cuidado-trabajo-domestico-no-remunerado-unicef-onu-mujeres.pdf

Organización Internacional del Trabajo. (2026). Trabajo infantil en las Américas: nota técnica regional. https://doi.org/10.54394/ZZQQ6325