El 6 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna. La fecha busca visibilizar que el embarazo, el parto y el posparto no son solo procesos físicos: también pueden implicar bienestar, adaptación, ansiedad, depresión o un riesgo grave si no se cuenta con atención oportuna.

El Día Mundial de la Salud Mental Materna es una  jornada que busca romper el silencio sobre los trastornos emocionales que pueden aparecer durante el embarazo y hasta el primer año tras el parto. 

La salud mental materna se refiere al bienestar emocional, psicológico y social de las mujeres durante la gestación, el parto y el posparto. No se limita a la ausencia de enfermedad: incluye la posibilidad de sentirse acompañada, segura, capaz de vincularse con el bebé, de pedir ayuda, de descansar y de tomar decisiones informadas sobre su cuidado.

La OMS estima que alrededor del 10 % de las mujeres embarazadas y del 13 % de quienes acaban de dar a luz presentan algún trastorno mental, principalmente depresión; en los países en desarrollo, las cifras suben al 15,6 % durante el embarazo y al 19,8 % después del parto. 

Un metaanálisis reciente publicado en The Lancet Psychiatry elevó la alerta. Alrededor de una de cada 16 mujeres presenta trastorno depresivo mayor durante el embarazo y una de cada 15 en el año posterior al parto. El pico de prevalencia se sitúa en las dos primeras semanas tras el nacimiento, con un 8,3 %. El estudio analizó datos de más de dos millones de mujeres y niñas de 10 a 59 años en distintas regiones del mundo. 

Las manifestaciones positivas de una salud mental materna protegida incluyen estabilidad emocional, capacidad de descanso, vínculo seguro con el bebé, confianza para pedir apoyo, participación activa en los controles de salud y redes familiares o comunitarias funcionales. Las manifestaciones negativas pueden incluir tristeza persistente, irritabilidad, culpa, ansiedad intensa, ataques de pánico, insomnio, pensamientos intrusivos, dificultad para vincularse con el bebé, aislamiento, pérdida de interés, desesperanza o ideas de autolesión. La OMS advierte que los cuadros graves no atendidos pueden afectar el funcionamiento de la madre, el vínculo, la lactancia y el cuidado infantil, e incluso elevar el riesgo de suicidio. 

La prevención exige dejar de tratar el malestar materno como “debilidad” o “falta de amor”. La OMS recomienda integrar la salud mental perinatal en los servicios de salud materna e infantil, con espacios seguros, respetuosos y libres de estigma para detectar síntomas y responder de forma temprana. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda realizar tamizajes de depresión y ansiedad en la primera visita prenatal, posteriormente durante el embarazo y en las visitas posparto. 

Prevenir también implica condiciones concretas: controles prenatales con preguntas sobre la salud emocional, acompañamiento familiar, descanso, redes de cuido, atención ante la violencia doméstica o sexual, apoyo en la lactancia sin coerción, seguimiento posparto y acceso a psicoterapia o a tratamiento médico cuando sea necesario. La OMS identifica como factores de mayor riesgo la pobreza, la migración, el estrés extremo, la violencia, las emergencias, los conflictos, los desastres y el bajo apoyo social. 

La conclusión editorial es clara: la salud mental materna no es un tema privado ni secundario. Es salud pública. Cuidarla protege a las mujeres, a los recién nacidos, a las familias y a las comunidades.

Referencias:

American College of Obstetricians and Gynecologists. (2023). Screening and diagnosis of mental health conditions during pregnancy and postpartum.

Science Media Center España. (2026). Una de cada 15 mujeres sufre depresión mayor en el año posterior al parto, según una revisión global.

World Health Organization. (2022). WHO guide for integration of perinatal mental health in maternal and child health services.

World Health Organization. (s. f.). Perinatal mental health.

World Maternal Mental Health Day. (2026). World Maternal Mental Health Day.