La pérdida de empleo femenino en Costa Rica no solo refleja una desaceleración económica, sino también una profundización de las brechas estructurales de género en el mercado laboral. Los datos más recientes de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) evidencian que las mujeres fueron las principales afectadas por la caída del empleo en el último año. 

Según el informe del INEC, la tasa de ocupación femenina cayó de 40,8% en 2025 a 38,2% en 2026, lo que representa aproximadamente 45.000 mujeres menos empleadas en el país. Esto significa que miles de mujeres no solo perdieron sus trabajos, sino que además abandonaron la búsqueda activa de empleo. 

Diversos análisis del mercado laboral costarricense señalan causas estructurales persistentes. Una de las principales es la sobrecarga de cuidados no remunerados. El 30,5% de las personas fuera de la fuerza laboral y no disponibles para trabajar señaló las obligaciones familiares como el principal motivo de su exclusión laboral. Aunque el dato no está desagregado por sexo, las mujeres representan la mayoría de esta población. 

Esta realidad conecta con una problemática histórica en Costa Rica y en América Latina: la feminización del trabajo de cuidados. Las mujeres continúan asumiendo de forma desproporcionada las tareas domésticas, el cuido de personas menores, adultas mayores o dependientes, lo que limita su permanencia en empleos formales, especialmente en contextos de crisis económica.

Las cifras muestran, además, que el golpe fue particularmente fuerte en el empleo asalariado formal. Solo en este segmento se registraron 43.000 mujeres menos en el empleo que en el mismo período del año anterior. 

Los sectores más afectados coinciden con áreas donde históricamente se concentra el empleo femenino: comercio, servicios, hoteles, restaurantes y trabajo doméstico. Un análisis del Semanario Universidad, de la periodista María Núñez Chacón, señala que las mayores pérdidas de empleo femenino ocurrieron precisamente en el comercio y la reparación, la manufactura, los hoteles y restaurantes, así como en los hogares empleadores. 

A esto se suma una persistente desigualdad en el empleo independiente, pues los datos del INEC muestran que el 70,1% de las personas trabajadoras por cuenta propia o empleadoras son hombres, frente a apenas un 29,9% de mujeres. 

La precarización también se refleja en el subempleo, ya que el 4,6% de las mujeres ocupadas se encuentra subempleada, exactamente el doble que el de los hombres, que es del 2,4%. 

Especialistas han advertido que la aparente reducción del desempleo nacional puede resultar engañosa si miles de mujeres abandonan el mercado laboral. La Universidad de Costa Rica advirtió en 2025 que la disminución del desempleo no necesariamente implica la creación de nuevos puestos de trabajo, sino una menor participación laboral. 

Las consecuencias sociales de esta situación son profundas; se pueden citar, entre ellas, la pérdida de autonomía económica, que incrementa la vulnerabilidad de las mujeres frente a la pobreza, la dependencia económica y las violencias de género. Además, impacta directamente a hogares monoparentales encabezados por mujeres, que en Costa Rica representan una proporción significativa de las familias.

El fenómeno también forma parte de una tendencia regional, pues, como lo evidencia un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las crisis económicas y fiscales golpean de forma desproporcionada a las mujeres, provocando mayores pérdidas de empleo femenino, un incremento del trabajo informal y un aumento de las cargas de cuidado no remunerado. 

En Costa Rica, los datos del primer trimestre de 2026 muestran que detrás de las cifras macroeconómicas hay una realidad concreta: miles de mujeres quedan fuera del mercado laboral en un contexto en el que las brechas de género continúan condicionando quién puede trabajar, quién puede sostenerse económicamente y quién carga con el peso invisible del cuido.

Referencias: 

Fernández Calderón, Mario. (2026, 8 de mayo). 45.000 mujeres perdieron su empleo en el último año. Observador.cr. https://observador.cr/45-000-mujeres-perdieron-su-empleo-en-ultimo-ano/

Fernández Calderón, Mario. (2026, 8 de mayo). Las tasas de ocupación y de participación disminuyen en Costa Rica y afectan a las mujeres; el desempleo sigue en 7,1%, según el INEC. Observador.cr. https://observador.cr/tasas-de-ocupacion-y-de-participacion-disminuyen-en-costa-rica-y-afectan-a-las-mujeres-desempleo-sigue-en-71-segun-inec/

Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). (2026). Encuesta Continua de Empleo (ECE): trimestre enero-marzo de 2026. Gobierno de Costa Rica. https://www.inec.cr/empleo/encuesta-continua-de-empleo

Núñez Chacón, María. (2026, 7 de mayo). La caída en el desempleo responde a la salida de más personas del mercado laboral, en especial mujeres. Semanario Universidad. https://semanariouniversidad.com/pais/caida-en-desempleo-responde-a-salida-de-mas-personas-del-mercado-laboral-en-especial-mujeres/

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2026, 4 de mayo). La crisis de deuda agrava la brecha de género en los países del sur global. El País – Planeta Futuro. https://elpais.com/planeta-futuro/2026-05-04/la-crisis-de-deuda-agrava-la-brecha-de-genero-en-los-paises-del-sur-global.html

Universidad de Costa Rica. (2025, 10 de octubre). Hay menos desempleo, pero también menos personas ocupadas: ¿qué está pasando? Universidad de Costa Rica. https://www.ucr.ac.cr/noticias/2025/10/10/hay-menos-desempleo-pero-tambien-menos-personas-ocupadas-que-esta-pasando.html