En un país poco visible en la agenda regional, el acceso al cuido infantil se presenta como una política decisiva para articular el empleo femenino, la pobreza y el desarrollo de la niñez. Los datos recientes muestran que la brecha no es menor: en Belice, las responsabilidades de cuido siguen dejando fuera del mercado laboral, principalmente, a las mujeres.
En Belice, el cuido infantil no es solo un asunto doméstico: es una condición para poder trabajar. Una publicación reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que el 35,5% de las personas fuera de la fuerza laboral identifica las responsabilidades de cuido como la principal razón para no trabajar; de ese grupo, el 89,5% son mujeres. El mismo organismo advierte que el costo del cuido infantil ronda entre US$75 y US$100 semanales por niño, lo que representa más del 70% del salario mínimo semanal y lo vuelve inaccesible para muchos hogares de bajos ingresos.
La importancia de esta intervención aumenta al considerar el contexto social del país. Según el Statistical Institute of Belize, la pobreza multidimensional bajó de 22,1% en septiembre de 2024 a 19,1% en septiembre de 2025; sin embargo, la pobreza rural sigue siendo mucho más alta: 27,8% en zonas rurales, frente a 6,5% en zonas urbanas. El distrito de Toledo, con una alta presencia de población maya, registra la mayor incidencia: 59,5%.
La niñez figura entre los grupos más expuestos. El mismo reporte indica que las personas menores de 15 años presentan la mayor incidencia de pobreza multidimensional por edad: 26,3% en 2025, aunque es menor que el 30,5% registrado en 2024. Además, los hogares con niños presentan una incidencia de pobreza de 23%, frente al 4,9% de los hogares sin niños.
En este escenario, el programa financiado por el BID busca ampliar el acceso a servicios de cuido infantil de calidad, apoyar la formación de personas cuidadoras y ayudar a las madres a cubrir los costos de cuido mientras participan en capacitaciones laborales. También incluye la formación de cuidadoras, con énfasis en la atención a niños con discapacidad.
La lectura editorial es clara: en Belice, el cuido infantil funciona tanto como política de empleo como contra la pobreza infantil. No basta con pedir a las mujeres que ingresen al mercado laboral si el Estado y las instituciones no atienden la carga de cuidados que históricamente se les ha asignado. Tampoco basta con hablar de la primera infancia sin reconocer que el acceso a los servicios de cuidado depende del ingreso, del territorio y de las desigualdades sociales acumuladas.
Belice, muestra una discusión central para América Latina y el Caribe: el cuido no es un apoyo secundario, sino una infraestructura social básica. Donde no hay cuidado accesible, muchas mujeres quedan fuera del empleo, y donde la niñez crece en hogares pobres, la falta de servicios tempranos reproduce desigualdades desde los primeros años.
Referencias
Banco Interamericano de Desarrollo. (2026). En Belice, el cuidado infantil abre oportunidades laborales para las mujeres.
Banco Interamericano de Desarrollo. (2026). BID apoya a Belice en la expansión de la participación laboral y de la empleabilidad.
Statistical Institute of Belize. (2025). Multidimensional Poverty Index, September 2025.








