En una Costa Rica que envejece aceleradamente y donde la tasa de natalidad se reduce, la participación plena de las mujeres en la economía ya no es solo un tema de derechos humanos, sino una urgencia para la sostenibilidad del país.

En la era de la ultrabaja fecundidad, con una tasa de apenas 1,2 hijos por mujer, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la sostenibilidad de la seguridad social y el crecimiento económico dependen, más que nunca, de derribar las barreras que impiden la autonomía de las mujeres.

En el evento conmemorativo del Día Internacional de la Mujer organizado por BAC y denominado: “365M: equidad todos los días”, un espacio diseñado para concientizar sobre el cierre de brechas de género, el señor Juan Luis Bermúdez Madriz, jefe de la Oficina Nacional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), sostuvo que el fortalecimiento de las tres autonomías (corporal, económica y política) es clave para el crecimiento de nuestra sociedad.

El costo real de la desigualdad

La historia de «María Paula», nombre ficticio de un caso real, ilustra una tragedia nacional. Un embarazo adolescente, producto de una relación impropia, provocó que ella percibiera hoy una tercera parte menos de ingresos que si hubiese sido madre después de los 20 años. Este caso no es una excepción, sino el reflejo de una barrera sistémica con un impacto económico masivo.

Según el análisis del UNFPA, basado en la Encuesta Nacional de Hogares 2024, el costo acumulado de la pérdida de ingresos de las mujeres debido a los embarazos tempranos resulta alarmante. Además, el gasto estatal en salud y los impuestos que se dejan de percibir debido al desempleo asociado a labores de cuido resultan alarmantes. «Estamos hablando de un monto que superó las ganancias de toda la banca privada de Costa Rica en 2023; más de un 0,25% del PIB que el país deja de percibir por estas violencias y barreras», enfatizó Bermúdez Madriz.

Las tres dimensiones de la libertad

Para dimensionar el impacto de la desigualdad, el UNFPA utiliza una metodología que permite calcular el costo económico del embarazo en adolescentes en el país. Al analizar las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y los indicadores de la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, el organismo logra traducir realidades sociales en datos financieros. Este análisis sustenta la tesis del UNFPA de que la libertad y el desarrollo de las mujeres en Costa Rica dependen de tres pilares fundamentales

Autonomía corporal: decidir sobre el propio cuerpo, si se desea tener hijos, cuántos y con quién. Aunque Costa Rica ha logrado una reducción histórica del embarazo adolescente en la última década, la vulnerabilidad persiste en los estratos más jóvenes. Según el análisis del UNFPA sobre las estadísticas vitales, el país aún registra un promedio crítico de nacimientos de niñas en los que la autonomía es nula. Esta carencia se ve agravada por una brecha de acceso: un 13% de las mujeres en edad reproductiva todavía enfrenta barreras económicas o de aseguramiento para acceder a métodos anticonceptivos.

Autonomía económica: no se trata solo de tener un empleo, sino de la facultad real de acceder a los medios de producción y de tomar decisiones sobre los ingresos obtenidos. Es la oportunidad de ser empresaria, trabajadora y administradora de los propios recursos sin que el género sea un techo de cristal. Cuando esta autonomía se trunca, el costo no es solo individual; es una pérdida de productividad que afecta directamente al Producto Interno Bruto (PIB).

Autonomía política: es la capacidad de desarrollar un proyecto de vida como ciudadana plena. Implica que la identidad de la mujer trascienda los roles tradicionales de hija, madre o cuidadora, permitiéndole una participación activa en las decisiones que afectan su vida, su comunidad y el rumbo del país.

El cuido: la barrera invisible de la economía

Para el jefe de la oficina de UNFPA, hablar sobre el cuidado de niños y de personas adultas mayores es importante, ya que, según comentó, nueve de cada diez personas cuidadoras en el país no reciben pago y, de ellas, siete son mujeres.

Hoy estas mujeres subsidian al resto de la economía a costa de su propio desarrollo», señaló Bermúdez. La propuesta del UNFPA es transitar hacia una sociedad de los cuidados en la que el Estado, las municipalidades y el sector privado asuman esta responsabilidad como una infraestructura vital, similar al servicio eléctrico o al internet.

Finalmente, Bermúdez hace un llamado directo a los hombres. “Cuidar, proteger y caminar en igualdad es también tarea de los hombres y requiere valentía para hacerlo».