Un trend en TikTok plantea a varios hombres jóvenes una situación hipotética: ¿Qué harías si fueras mujer durante 24 horas? Sus respuestas hablan de sexo con otros hombres, de diversión y de libertad. Ninguno parece interesado en asumir las obligaciones domésticas, familiares y reproductivas que todavía se presentan como parte natural de la feminidad o de los roles asociados al tradwife. 

La dinámica parece un juego inocente entre los miles de trends que a diario se producen en las redes sociales. En este caso, los influencers les plantean a los hombres jóvenes una pregunta: ¿Qué harías si fueras mujer por un día?

Los hombres que aparecen en un trend responden desde la fantasía. Quieren experimentar con su nueva sexualidad, estar con otros hombres, salir y divertirse. El vídeo no permite conocer qué piensan sobre la igualdad de género, la maternidad, el aborto o la distribución de los cuidados. Si bien es cierto que el trend no representa a los hombres como colectivo, hay algo llamativo en las respuestas y es que la mujer que imaginan ser durante esas horas dispone enteramente de su tiempo. ¿No les parece sospechosamente extraño?

Nadie escoge levantarse antes que los demás para preparar el desayuno, ni fantasea con limpiar la casa, cuidar a los niños, abandonar temporalmente el trabajo para criar o encargarse de una persona dependiente. No hay referencia a los dolores menstruales ni a las múltiples enfermedades con las que ellos mismos caricaturizan la vida de las mujeres; mucho menos aparece el ideal de la esposa dedicada exclusivamente al marido y al hogar.

La omisión resulta interesante en un momento en el que las redes sociales han recuperado la figura de la tradwife, una representación de la feminidad asociada al matrimonio heterosexual, la domesticidad, la maternidad y a una división tradicional de los papeles entre mujeres y hombres. El fenómeno tiene muchas expresiones y no todas las mujeres que muestran una vida doméstica en redes sociales comparten la misma ideología. El problema comienza con la presentación de ese modelo como la forma correcta de ser mujer.

ONU Mujeres estima que las mujeres y niñas de América Latina dedican hasta tres veces más horas que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado. Cocinar, limpiar, atender a niños y niñas, acompañar a personas enfermas o hacerse cargo de familiares mayores mantienen diariamente hogares y economías, aunque buena parte de ese trabajo permanezca fuera de las cuentas nacionales y del salario.

La desigualdad también puede medirse en términos de disponibilidad. Un estudio publicado por ONU Mujeres en 2026 utiliza precisamente el concepto de pobreza de tiempo para analizar cómo la distribución del trabajo remunerado, las tareas domésticas, los cuidados y el ocio genera desigualdades entre mujeres y hombres. Tener tiempo propio condiciona las posibilidades de estudiar, trabajar, participar políticamente, descansar y construir autonomía económica.

Por eso, la discusión sobre la feminidad tradicional rebasa la estética de los vestidos, la cocina casera o los vídeos de hogares impecables. Una mujer puede decidir libremente dedicarse a su hogar, tener hijos o asumir las responsabilidades familiares de manera tradicional. La autonomía también protege esas decisiones, pero otra cuestión es convertirlas en deberes asociados a su sexo.

La maternidad muestra con particular claridad esa frontera; por eso, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer ha cuestionado los estereotipos que presentan la función primordial de las mujeres como madres. En sus decisiones y observaciones, ha relacionado esas concepciones con restricciones a la autonomía sexual y reproductiva y con la idea de que otras personas o instituciones pueden decidir qué corresponde a una mujer embarazada.

La discusión sobre el aborto forma parte de esa relación de poder porque determina quién tiene la última palabra sobre la continuidad del embarazo. Los órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas han vinculado las restricciones reproductivas con la autonomía, la igualdad, la salud y la no discriminación, particularmente cuando afectan con mayor intensidad a mujeres pobres, rurales, migrantes o pertenecientes a otros grupos históricamente excluidos.

Algo semejante ocurre con la sexualidad porque, en el trend, convertirse imaginariamente en mujer parece abrir a los hombres un amplio espacio para experimentar sexualmente sin restricciones. Durante buena parte de la historia, sin embargo, la sexualidad femenina ha estado sometida en la vida pública a reglas distintas, como la respetabilidad, la virginidad, el matrimonio, la fidelidad y la maternidad, que han operado como criterios para valorar socialmente a las mujeres. Los estereotipos de género no se limitan a describir comportamientos; también establecen cuáles son aceptables.

La contradicción merece atención porque el ideal femenino tradicional suele hablar de entrega, cuidado y familia desde la perspectiva de quien espera recibirlos. Mucho menos frecuente es preguntar quién aporta las horas necesarias para sostener ese modelo y qué oportunidades deja de aprovechar mientras lo hace.

América Latina está intentando responder a esa pregunta mediante políticas y sistemas de cuidados. En 2025, 17 países de la región trabajaban, con distintos grados de desarrollo, en iniciativas destinadas a reconocer, redistribuir y reducir el trabajo de cuidados. El punto de partida es sencillo debido a que cuidar es indispensable, pero ser mujer no convierte a nadie en el responsable natural de hacerlo.

El trend dura apenas unos segundos y no constituye una investigación social; sin embargo, logra millones de visualizaciones entre la población, tanto adolescente como joven. En cambio, permite abrir perspectivas de análisis mucho más amplias y complejas sobre las respuestas de la sociedad ante los roles y estereotipos de género. 

Los hombres entrevistados imaginan, por un día, a una mujer con tiempo para sí misma. Esa libertad, atractiva como fantasía masculina, sigue siendo, para muchas mujeres, su principal lucha cotidiana y puede constituir la diferencia entre la vida y la muerte… en manos, precisamente, de algún hombre muy creativo e imaginativo.

Referencias

Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. (2018). Inquiry concerning the United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland under article 8 of the Optional Protocol to the Convention. Naciones Unidas. https://docs.un.org/CEDAW/C/OP.8/GBR/1

ONU Mujeres. (2025, 27 de junio). En América Latina, no solo reconocemos el trabajo de cuidados, sino que también estamos reconstruyendo las economías en torno a este trabajo. https://www.unwomen.org/es/noticias/reportaje/2025/06/en-america-latina-no-solo-reconocemos-el-trabajo-de-cuidados-estamos-reconstruyendo-las-economias-en-torno-a-el

ONU Mujeres. (2026, 2 de marzo). Time use and social inequality: A gendered perspective. https://data.unwomen.org/publications/time-use-and-social-inequality-gendered-perspective