Una investigación de UNFPA y Voices en Argentina muestra que el deseo de paternidad convive con una distribución desigual de las responsabilidades familiares. Para muchas mujeres, la falta de corresponsabilidad influye incluso en la decisión de tener más hijos.

El 68 % de los varones argentinos considera importante la paternidad para alcanzar una vida plena y el 54 % desea tener más hijos de los que ya tiene. Sin embargo, cuando la atención se desplaza del deseo de formar una familia a las responsabilidades diarias de la crianza, surgen diferencias entre mujeres y hombres.

Los datos proceden de «Deseos reproductivos en la encrucijada». Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad en Argentina, una investigación del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Voices, publicada en agosto de 2026. El estudio consultó a 1.515 personas de entre 18 y 70 años mediante encuestas en línea realizadas entre enero y febrero de este año. 

Uno de sus hallazgos merece especial atención, ya que los hombres se atribuyen un papel principal, sobre todo en las actividades recreativas. El 21 % identifica el juego con sus hijos como una tarea en la que asume ese protagonismo, mientras que las necesidades de salud, higiene y otros cuidados cotidianos continúan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. 

Jugar con los hijos forma parte de la crianza, pero la responsabilidad de cuidar también comprende organizar consultas médicas, preparar alimentos, atender enfermedades, acompañar en las tareas escolares y modificar los horarios laborales cuando surge una necesidad familiar. Esas obligaciones requieren tiempo, disponibilidad y atención que no terminan cuando concluye el momento recreativo.

La desigualdad tiene consecuencias en las decisiones reproductivas. Según el UNFPA, el 18 % de las mujeres que tienen menos hijos de los que hubieran deseado menciona la distribución inequitativa de las tareas domésticas y de cuidado como uno de los motivos que influyeron en esa situación. La cifra no describe a todas las mujeres argentinas, sino a aquellas que manifestaron una diferencia entre la cantidad de hijos deseada y la efectivamente nacidos. 

El resultado plantea un asunto central para las nuevas masculinidades, ya que la paternidad no puede definirse únicamente por el deseo de tener descendencia, la provisión económica o la participación en los momentos agradables de la vida familiar. También supone asumir las obligaciones menos visibles, aquellas que tradicionalmente se han considerado responsabilidad materna.

Durante generaciones, la figura del padre proveedor y la de la madre cuidadora organizaron las expectativas familiares. Aunque las mujeres ampliaron su participación en la educación y en el empleo remunerado, esa transformación no siempre se acompañó de una redistribución equivalente del trabajo doméstico. Muchas continúan enfrentándose a la necesidad de conciliar su jornada laboral con una segunda jornada de cuidados.

La encuesta argentina muestra que esta distribución influye en los proyectos de vida. Entre las personas de 18 a 45 años, el 57 % desea o ha deseado tener más hijos de los que ya tiene. Las barreras económicas representan el 62 % de los motivos señalados para tener menos descendencia de la deseada. El costo de la crianza, la inseguridad laboral y las dificultades de acceso a una vivienda se combinan con las responsabilidades familiares. 

La jefa de la Oficina de la ONU Femenina en Argentina, Mariana Isasi, señaló que comprender las expectativas masculinas sobre la paternidad y el lugar que ocupan los cuidados resulta fundamental para analizar la situación demográfica del país. La corresponsabilidad, sostuvo, debe involucrar tanto a mujeres como a hombres para que las parejas puedan concretar sus proyectos familiares con equidad. 

Argentina registró en 2024 una tasa global de fecundidad de 1,2 hijos por mujer. Frente a ese descenso, el informe propone examinar las condiciones que permiten decidir libremente sobre la maternidad y la paternidad, en lugar de atribuir la reducción de los nacimientos a una supuesta pérdida de interés en formar familias. 

La discusión sobre las nuevas masculinidades encuentra aquí una expresión concreta. Un padre corresponsable conoce las necesidades de sus hijos, participa en las decisiones y comparte las tareas sin esperar que otra persona se las asigne. Su participación permite distribuir el tiempo, el esfuerzo y las oportunidades de desarrollo personal entre quienes integran la familia.

Para muchas mujeres, la posibilidad de tener otro hijo también depende de saber con quién compartirán realmente la crianza. El estudio de UNFPA muestra que esa respuesta forma parte de las condiciones que inciden en las decisiones reproductivas.

Referencias

Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina & Voices! (2026). Deseos reproductivos en la encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad en Argentina. UNFPA. https://argentina.unfpa.org/es/publications/deseos-reproductivos-en-la-encrucijada-motivaciones-y-barreras-para-decidir-en-un

Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina. (2026, 12 de agosto). Baja natalidad en Argentina: ¿qué condiciona las decisiones sobre tener hijos? https://argentina.unfpa.org/es/news/baja-natalidad-en-argentina-%C2%BFqu%C3%A9-condiciona-las-decisiones-sobre-tener-hijos

Página/12. (2026, 23 de septiembre). El 68 por ciento de los varones quiere tener hijos, pero solo el 21 por ciento asume un rol activo en la crianza. https://www.pagina12.com.ar/2026/09/23/el-68-por-ciento-de-los-va