Las relaciones afectivas contemporáneas continúan atravesadas por estructuras de poder ampliamente documentadas por el pensamiento feminista, desde la crítica al amor romántico hasta la economía de los cuidados.
El debate sobre cómo se construyen los vínculos en contextos de desigualdad no es nuevo, pero ha cobrado fuerza en las últimas décadas a partir de múltiples corrientes feministas. Autoras como bell hooks han planteado que el amor, lejos de ser un espacio neutral, está profundamente condicionado por estructuras de dominación que afectan la forma en que se ejerce el cuidado, la autonomía y el poder en las relaciones. En All About Love, Hooks sostiene que muchas relaciones reproducen dinámicas de control y desigualdad que contradicen la idea misma de amor como práctica ética.
En la misma línea, Eva Illouz ha analizado cómo el capitalismo y la cultura moderna han reconfigurado el amor romántico, convirtiéndolo en un espacio en el que coexisten expectativas de realización emocional y profundas asimetrías de género. Sus investigaciones evidencian que las mujeres suelen asumir cargas emocionales y afectivas mayores, incluso en contextos percibidos como igualitarios.
Desde América Latina, Rita Segato ha insistido en que las relaciones interpersonales no pueden separarse de las estructuras patriarcales que organizan la sociedad. En su análisis, la violencia y la dominación no son anomalías, sino expresiones de un orden que también se reproduce en lo íntimo, incluida la esfera de las relaciones afectivas.
Estas perspectivas coinciden en un punto central: el amor romántico tradicional ha funcionado como un dispositivo cultural que puede naturalizar la subordinación, especialmente la de las mujeres, mediante narrativas de entrega, sacrificio o dependencia emocional.
En este contexto, una columna reciente ofrece una lectura situada sobre este debate. En El Heraldo de México, la académica Fernanda Crespo señala que el amor se construye dentro de una estructura social que establece roles y expectativas, lo que ayuda a entender por qué muchas relaciones hoy en día siguen mostrando desigualdades, incluso en lugares donde hay mayor conciencia sobre la equidad de género (Crespo, 2026).
La convergencia de estos enfoques sugiere que amar en contextos patriarcales implica un ejercicio crítico permanente. No se trata únicamente de transformar prácticas individuales, sino de cuestionar los marcos culturales, económicos y simbólicos que sostienen las relaciones afectivas. En ese sentido, el amor deja de ser un ámbito estrictamente privado para convertirse en un espacio donde también se posicionan formas de poder, reconocimiento y justicia.
Referencias:
Crespo, F. (2026, 27 de abril). Amar en tiempos de patriarcado. El Heraldo de México. https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/4/27/amar-en-tiempos-de-patriarcado-802577.html
hooks, b. (2000). All about love: New visions. HarperCollins.
Illouz, E. (1997). Consuming the romantic utopia: Love and the cultural contradictions of capitalism. University of California Press.
Segato, R. (2016). La guerra contra las mujeres. Traficantes de Sueños.








