El 41% de los graduados en carreras STEM en América Latina y el Caribe son mujeres, un avance notable frente a décadas anteriores, pero solo 3 de cada 10 empleados que hoy trabajan en el sector de tecnologías de la información y las comunicaciones de la región lo son.
Ese salto entre el aula y la oficina, entre graduarse en una carrera y conseguir trabajo en el área concreta para la que se formó, es lo que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo llama sesgos codificados: un fenómeno que documenta, con datos duros y comparables, la brecha entre el avance educativo de las mujeres y su traducción real en el mercado laboral tecnológico de toda la región.
La disparidad varía enormemente entre países, en el sector de tecnologías de la información y las comunicaciones las mujeres representan el 42% de los empleados en Guyana, uno de los niveles más altos de la región, mientras que en Argentina esa misma proporción cae al 22%, una diferencia que el mismo informe atribuye a políticas públicas y culturas empresariales distintas dentro de un mismo continente, y no a una supuesta variación natural en el talento disponible entre un país y otro.
Las mujeres graduadas en STEM que sí logran insertarse laboralmente terminan concentradas de forma desproporcionada en el sector de cuidados y servicios de salud, donde ocupan más del 70% de los empleos disponibles, mientras que, en promedio mundial, las mujeres solo ocupan el 28% de los puestos en ciencia e ingeniería, la rama con mejores salarios dentro del mismo campo profesional.
Datos de la prueba PISA 2022 muestran que los niños generalmente superan a las niñas en matemáticas y ciencias dentro de esas pruebas estandarizadas internacionales, una disparidad que el PNUD identifica como un factor de origen, pero advierte que pesa todavía más la falta de modelos femeninos cercanos a seguir y la prevalencia de normas culturales que moldean lo que familiares, profesores y comunidades enteras esperan de las capacidades de una niña desde muy temprana edad.
El J-PAL, laboratorio de investigación sobre la pobreza del Instituto Tecnológico de Massachusetts, documentó en 2023 que estos factores combinados producen un declive sostenido del interés de las mujeres por las materias STEM a medida que las estudiantes se acercan a la adolescencia, justo en el tramo educativo en el que se toman las decisiones que definen la trayectoria universitaria posterior. Ese laboratorio evalúa políticas públicas mediante experimentos aleatorios, un método que, en este caso, permitió aislar el peso específico de las expectativas familiares frente a otros factores, como el rendimiento académico o el acceso a recursos.
El Banco Interamericano de Desarrollo y la Unión Europea impulsan en Chile, Colombia, Ecuador, Costa Rica y México el proyecto W-STEM, coordinado desde la Universidad de Salamanca, que trabaja con nueve universidades de la región en mejorar las estrategias de atracción, acceso y orientación de mujeres hacia programas de educación superior STEM, aunque el proyecto reconoce que sus resultados solo podrán evaluarse con rigor varios años después de que egrese la primera cohorte de estudiantes beneficiadas por sus distintas líneas de intervención.
Cerrar por completo la brecha entre graduación y empleo exigiría, según el mismo PNUD, algo más que becas o cupos universitarios, políticas de contratación con metas verificables, mentoría sostenida en las empresas tecnológicas y datos desagregados por género que hoy, en la mayoría de los países de la región, ni siquiera se recopilan de forma sistemática. Sin ese dato básico, cualquier meta de contratación equitativa que una empresa tecnológica de la región anuncie públicamente carece de una línea de base con la que medir su avance año tras año.
Referencias
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (s.f.). Sesgos codificados: la subrepresentación de las mujeres en STEM en América Latina y el Caribe. https://www.undp.org/es/latin-america/blog/sesgos-codificados-la-subrepresentacion-de-las-mujeres-en-stem-en-america-latina-y-el-caribe
UNESCO. (2023, 21 de septiembre). Reduciendo la brecha de género en STEM en América Latina: ¿pasando a la acción? https://www.unesco.org/es/articles/reduciendo-la-brecha-de-genero-en-stem-en-america-latina-pasando-la-accion
Cinco Frentes. (2026, 8 de marzo). Brecha de género en STEM en el mundo hispanohablante. https://www.cincofrentes.com/2026/03/tecnologia-ciencia-brecha-genero-stem-mujeres-ciencia-tecnologia-impacto-economico.html








