El crimen organizado transnacional ya no es un fenómeno periférico en el hemisferio. Está reconfigurando la seguridad, la institucionalidad y la vida cotidiana en la región. Analizarlo desde una mirada hemisférica y con liderazgo de mujeres es una condición para comprender su impacto y diseñar políticas públicas efectivas.
El avance del crimen organizado transnacional (COT) en América Latina y el Caribe ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una amenaza estructural que atraviesa fronteras, instituciones y comunidades. En este contexto, el II Foro Hemisférico “Mujer, Paz y Seguridad”, organizado por la Red de Mujeres Egresadas del Centro de Estudios de Defensa Hemisférica William J. Perry, se posiciona como un espacio estratégico para analizar estos desafíos desde una perspectiva regional y con liderazgo femenino.
El foro, que se realizará los días 23 y 24 de abril de 2026 en modalidad virtual, reunirá a especialistas que abordarán el impacto del narcotráfico, del crimen organizado y de las violencias en las Américas. El I Panel concentra esta discusión con la participación de María Belandria, Grisel Capo, Adaias Sánchez, Tania Molina y Deirdre Bazán, quienes analizarán las dinámicas delictivas desde distintos contextos nacionales y enfoques profesionales.
El crecimiento del COT en la región ha sido documentado por organismos como la ONU y la OEA. América Latina concentra algunas de las tasas de homicidio más altas del mundo, con vínculos directos con el narcotráfico, las economías ilícitas y las disputas territoriales. A esto se suman nuevas formas de criminalidad, como la trata de personas, el tráfico de armas y los delitos financieros, que fortalecen redes transnacionales altamente adaptables.
En este escenario, la participación de mujeres expertas introduce variables analíticas clave. La violencia no afecta de manera homogénea. Las mujeres enfrentan riesgos diferenciados, tanto como víctimas directas —trata, explotación sexual, violencia doméstica vinculada a economías ilícitas— como en su rol dentro de comunidades impactadas por el crimen organizado. Este enfoque permite ampliar la lectura tradicional de la seguridad al incorporar dimensiones sociales, económicas y de derechos humanos.
Uno de los aportes centrales del panel será el análisis de Tania Molina Rojas, quien presentará un abordaje basado en su obra más reciente, «Crimen organizado transnacional: una mirada hemisférica». Su intervención se centrará en el caso de Costa Rica, un país históricamente percibido como estable, pero que en los últimos años ha experimentado un incremento sostenido de homicidios, de la penetración del narcotráfico y de las disputas entre estructuras criminales.
El análisis de Molina plantea que Costa Rica ha pasado de ser un territorio de tránsito a un espacio de operación y de asentamiento de redes criminales. Este cambio implica transformaciones en la violencia, una mayor sofisticación logística y riesgos institucionales. También subraya la necesidad de respuestas integrales que superen el enfoque reactivo y articulen la prevención, la inteligencia y la cooperación internacional.
Las panelistas provenientes de Costa Rica, Venezuela, México, Uruguay y República Dominicana aportarán análisis situados sobre la expansión de economías ilegales, la captura de territorios por parte de estructuras criminales, la violencia de género asociada al crimen organizado y los desafíos que enfrentan las políticas públicas en sus respectivos contextos nacionales. Sus intervenciones permiten construir una lectura regional articulada, en la que se identifican patrones compartidos del COT, así como diferencias estructurales entre países.
El foro apunta a generar una discusión estratégica. En una región donde el crimen organizado evoluciona más rápido que las respuestas estatales, estos espacios de análisis resultan clave para repensar la seguridad hemisférica desde un enfoque multidimensional.
La convocatoria, además, evidencia un cambio en la producción de conocimiento en materia de seguridad y defensa. Las mujeres no solo participan. Lideran, investigan y proponen. Esa transformación incide directamente en la forma en la que se entienden los conflictos y en las soluciones que se diseñan.
El II Foro Hemisférico se plantea como la plataforma necesaria del diálogo donde la seguridad deja de ser un asunto exclusivamente operativo para ser un campo de análisis integral atravesado por el género, el territorio y el poder. Un enfoque indispensable para comprender el presente y anticipar los riesgos de la región.








