La creciente obsesión de las niñas por las rutinas de belleza y el cuidado de la piel revela un problema que trasciende el consumo digital. Familias, escuelas y la sociedad deben actuar para proteger el derecho de las niñas a vivir su niñez sin presiones de los adultos sobre su apariencia.

El auge de niñas que publican o consumen rutinas de maquillaje, cuidado facial y productos antienvejecimiento en redes sociales abrió un debate socioeducativo para familias y cuerpos docentes: ¿están jugando o aprendiendo demasiado pronto que su valor depende de cómo se ven?

BBC Mundo abordó el fenómeno en un reportaje de Ruth Clegg sobre la llamada “cosmeticorexia”, término utilizado por dermatólogos y académicos para describir una obsesión poco saludable por alcanzar una piel “perfecta” desde edades tempranas. La nota muestra casos de niñas que incorporan rutinas complejas de belleza, promocionan productos, siguen contenidos de influencers y adoptan prácticas originalmente pensadas para personas adultas.

El problema no se limita al uso de cremas o de maquillaje, sino que se centra en un problema estrictamente educativo. Una niña que aprende a observar su rostro como un proyecto de corrección permanente puede empezar a mirar su cuerpo desde la falta, la comparación y la exigencia. Esa mirada no nace de manera espontánea; para ellas se construye en un ecosistema en el que redes sociales, marcas, algoritmos, familias y pares participan en la formación de deseos, hábitos y modelos de identidad.

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de toda persona menor de edad al descanso, al juego, a la recreación y a las actividades propias de su edad. Ese derecho también se vulnera cuando la infancia queda sometida a códigos públicos de belleza, rendimiento, exposición y aprobación propios de los adultos. No se trata de negar el juego con disfraces, colores o maquillaje ocasionales. Se trata de distinguir entre una experiencia lúdica y una presión sostenida para verse “mejor”, “más perfecta” o “más vendible”.

BBC Mundo recoge advertencias de especialistas sobre niñas que utilizan productos no adecuados para su edad, algunos con ingredientes activos como el retinol, y sobre los posibles efectos en la piel joven. Sin embargo, el impacto educativo y emocional exige la misma atención. Cuando una niña siente vergüenza de mostrarse sin maquillaje, evita socializar sin arreglarse o mide su aceptación por comentarios y “me gusta”, el problema ya no está en el producto, sino en la forma en que está aprendiendo a valorarse.

UNICEF ha señalado que los problemas de imagen corporal en la adolescencia pueden relacionarse con las comparaciones constantes en redes sociales y con la percepción de que la apariencia define la valía personal. Esa alerta resulta especialmente relevante cuando las prácticas se desplazan hacia niñas cada vez más pequeñas, incluso antes de que cuenten con herramientas emocionales para interpretar lo que consumen en línea.

Las familias tienen un papel decisivo, pero no pueden actuar únicamente mediante la prohibición. Retirar un producto o limitar una pantalla puede ser necesario en ciertos casos, aunque no basta si no se conversa sobre autoestima, privacidad, publicidad encubierta, edición de imágenes, filtros, algoritmos y la presión de grupo. La pregunta adulta no debería ser únicamente “¿qué estás usando?”, sino “¿por qué sentís que lo necesitás?”.

Los sistemas educativos también deben abordar el tema como parte de la formación integral. La educación digital no puede reducirse a enseñar sobre la seguridad en internet o al manejo técnico de las plataformas. Debe incluir la lectura crítica de contenidos, la comprensión del mercado de influencers, el análisis de estereotipos de género, la salud emocional, el consentimiento, la privacidad y el derecho a la propia imagen.

UNESCO ha insistido en la alfabetización mediática e informacional como una vía para fortalecer el pensamiento crítico en entornos digitales. Ese enfoque permite que niñas, niños y adolescentes no sean solo consumidores pasivos de tendencias, sino personas capaces de interpretar quién produce un mensaje, qué intereses lo sustentan y qué impacto puede tener en su bienestar.

La escuela puede abrir conversaciones que muchas veces no ocurren en casa. Tópicos muy valiosos podrían ser: ¿cómo se construyen los ideales de belleza?, ¿por qué las niñas reciben más presión sobre su apariencia que los niños?, ¿qué significa crecer bajo observación digital y cómo reconocer cuándo una práctica aparentemente inofensiva empieza a generar ansiedad, vergüenza o dependencia de la aprobación externa?

La sociedad adulta también debe revisar sus propias contradicciones. No es coherente pedir a las niñas que “no quemen etapas” mientras se difunden contenidos en los que parecen mayores, se monetiza su imagen o se normaliza que hablen de productos, marcas y defectos físicos antes de que consoliden una relación sana con su cuerpo.

La Asociación Americana de Psicología advierte desde hace años que la sexualización de las niñas en los medios, la publicidad y la cultura de consumo puede afectar su desarrollo, su autoestima y su imagen corporal. Ese planteamiento mantiene vigencia en un entorno donde la exposición ya no depende solo de la televisión o de las revistas, sino también de plataformas que acompañan a la niñez durante buena parte del día.

Atender este fenómeno no significa culpabilizar a las niñas ni ridiculizar sus intereses. Significa reconocer que la infancia necesita tiempo, juego, pertenencia, cuidado y modelos distintos de valoración. La respuesta educativa debe proteger el derecho de las niñas a crecer sin convertir su rostro, su piel o su cuerpo en una tarea permanente de corrección.

La niñez no debería aprender, frente al espejo, que algo en ella debe arreglarse para ser aceptada. Esa enseñanza consiste en desmontarla en la familia, en la escuela y en una sociedad que todavía exige demasiado pronto a las niñas que dejen de ser niñas.

Referencias

American Psychological Association. (2007). Report of the APA Task Force on the Sexualization of Girls. https://www.apa.org/pi/women/programs/girls/report-full.pdf

Clegg, R. (2026, 9 de junio). Cosmeticorexia: la peligrosa obsesión de las niñas por una piel perfecta. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cp8rle1311zo

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (s.f.). La imagen corporal en la adolescencia. UNICEF. https://www.unicef.org/parenting/es/salud-mental/la-imagen-corporal-en-la-adolescencia

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (s.f.). Children’s version of the Convention on the Rights of the Child. UNICEF. https://www.unicef.org/child-rights-convention/convention-text-childrens-version

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2025, 23 de mayo). A UNESCO Masterclass to equip educators with tools for critical thinking and media literacy in the age of AI and digital influence. UNESCO. https://www.unesco.org/en/articles/unesco-masterclass-equip-educators-tools-critical-thinking-and-media-literacy-age-ai-and-digital