Más de 17.000 niños y niñas necesitan asistencia humanitaria tras las inundaciones que golpearon Nepal. La destrucción de escuelas, centros de salud y sistemas de agua aumenta los riesgos de enfermedades, malnutrición, violencia y separación familiar mientras las autoridades continúan buscando a cientos de personas desaparecidas.

Las inundaciones que arrasaron varias comunidades de Nepal el 26 de agosto no terminaron cuando pasó la corriente de agua, lodo y escombros. Para miles de niños, niñas y familias, comienza ahora otra emergencia marcada por la pérdida de viviendas, la interrupción de servicios básicos, las dificultades para acceder a la atención médica y la destrucción de espacios educativos.

UNICEF estima que al menos 17.000 niños y niñas necesitan asistencia humanitaria en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading, tres de las zonas más afectadas por el desastre. El organismo informó inicialmente de 332 personas fallecidas, entre ellas al menos 14 menores de edad, pero advirtió desde el primer balance que la cifra aumentaría conforme avanzaran las operaciones de búsqueda.

La dimensión de la tragedia continúa cambiando. La Policía de Nepal elevó  a 469 el número de personas fallecidas en el país, según informó Reuters, mientras que cerca de mil permanecían desaparecidas entre Nepal y el Tíbet. Las labores de rescate se desarrollan, además, bajo la amenaza de nuevas inundaciones y deslizamientos.

Las imágenes de comunidades destruidas muestran la dimensión inmediata del desastre, pero sus consecuencias afectan a los servicios indispensables para la recuperación. Las carreteras y los puentes colapsaron, las redes de agua y de telecomunicaciones resultaron afectadas y varias instalaciones sanitarias sufrieron daños. La interrupción del suministro de agua y de saneamiento incrementa el riesgo de enfermedades precisamente cuando numerosas familias han perdido sus hogares o permanecen aisladas.

La educación también sufrió un fuerte impacto. UNICEF informó de 18 escuelas completamente destruidas y otras 20 dañadas. Unas 10.000 niñas y niños en edad escolar necesitan apoyo urgente para continuar sus estudios, mediante espacios temporales de aprendizaje, reposición de materiales y atención psicosocial para estudiantes y docentes.

La pérdida de una escuela en una emergencia humanitaria trasciende la mera interrupción de las clases. Estos espacios pueden convertirse en lugares de protección, encuentro y recuperación para la infancia. Su desaparición deja a niñas y niños durante periodos prolongados fuera de entornos seguros y agrava las dificultades de las familias que ya enfrentan el desplazamiento, las pérdidas económicas y la ruptura de sus redes comunitarias.

Una historia difundida por UNICEF Nepal permite observar esa realidad desde la experiencia de la infancia. Sonika Nagarkoti, de 13 años, huyó hacia una zona elevada, llevando consigo a su hermano de tres años, cuando la inundación alcanzó su comunidad de Bhaise, en Nuwakot. La casa donde su familia había vivido durante generaciones fue arrasada.

A las necesidades de alimentación, agua, refugio y atención sanitaria se suman otros riesgos menos visibles. UNICEF advierte que los niños y niñas supervivientes quedan más expuestos a la malnutrición, la violencia y la explotación. Sus equipos también trabajan en la identificación y el registro de menores desaparecidos o separados de sus familias para procurar su reunificación.

Las emergencias tampoco afectan de la misma manera a toda la población. Las necesidades de las mujeres y las niñas pueden agravarse cuando desaparecen los servicios sanitarios, las condiciones de alojamiento pierden privacidad o resulta difícil acceder a servicios de salud sexual y reproductiva. La experiencia humanitaria de UNFPA en Nepal ha identificado precisamente la necesidad de mantener estos servicios, así como la prevención y la atención de la violencia de género durante terremotos, inundaciones y desplazamientos.

Esta perspectiva resulta especialmente importante cuando la respuesta se prolonga. Las mujeres suelen enfrentar simultáneamente sus propias necesidades y las responsabilidades de cuidado de niños, personas mayores y familiares enfermos. Las adolescentes pueden quedar expuestas a riesgos particulares cuando las familias son desplazadas y desaparecen los espacios seguros, la privacidad y las redes habituales de protección.

UNICEF comenzó a distribuir kits de higiene y anunció el envío de tiendas de campaña para atención médica, mosquiteros, suministros para recién nacidos y alimentos terapéuticos destinados a menores con malnutrición aguda. También movilizó equipos de salud mental y de apoyo psicosocial y trabaja en mecanismos de asistencia económica para que las familias puedan cubrir necesidades inmediatas sin recurrir a estrategias perjudiciales para sobrevivir.

El organismo solicita 17,2 millones de dólares para sostener la respuesta de emergencia y las primeras etapas de la recuperación. Los recursos se destinarán a la salud, la nutrición, el agua, el saneamiento y la higiene, la educación, la protección infantil y la protección social, con atención también a niños y niñas con discapacidad y a las mujeres.

Mientras Nepal intenta atender las consecuencias inmediatas, persiste otra amenaza. Investigaciones preliminares indican que el desastre comenzó con el colapso de una sección inferior de un glaciar cerca de Langtang Lirung. La caída de hielo y roca desencadenó una avalancha y, posteriormente, un enorme flujo de escombros que avanzó por los ríos de la región. Nuevos lagos formados por las obstrucciones causadas durante el desastre mantienen a las autoridades bajo vigilancia ante el peligro de nuevas inundaciones.

Aunque especialistas consultados por Reuters señalan que el calentamiento global está contribuyendo a desestabilizar los entornos de alta montaña y que Nepal ha sufrido una importante pérdida de hielo glaciar en las últimas décadas, determinar cuánto influyó específicamente el cambio climático en este episodio todavía requiere investigación.

Para los miles de niños y niñas que sobrevivieron, esa discusión transcurre mientras enfrentan consecuencias mucho más inmediatas: hogares desaparecidos, escuelas destruidas, familiares que aún no han sido localizados y comunidades que intentan recuperar servicios básicos. La emergencia que comenzó con una inundación continúa ahora en las condiciones en las que podrán vivir, estudiar, recibir atención sanitaria y permanecer protegidos durante los próximos meses.

Referencias

Farge, E., & Sharma, G. (2026, 28 de agosto). New flood risks hamper Himalayan rescue work. Reuters. https://www.reuters.com/sustainability/new-flood-risks-hamper-himalayan-rescue-work-2026-08-28/

Reuters. (2026, 27 de agosto). How a glacier collapse triggered a deadly landslide and flooding along the Nepal-China border. https://www.reuters.com/world/asia-pacific/how-glacier-collapse-triggered-deadly-landslide-flooding-along-nepal-china-2026-08-27/

Reuters. (2026, 28 de agosto). Death toll in Nepal flood reaches 469, police say. https://www.reuters.com/business/environment/death-toll-nepal-flood-reaches-469-police-say-2026-08-28/

UNFPA Nepal. (2025). UNFPA Nepal annual report 2024. United Nations Population Fund. https://nepal.unfpa.org/en/annualreport2024

UNICEF. (2026, 27 de agosto). En Nepal, las inundaciones repentinas dejan a más de 17.000 niños y niñas necesitados de asistencia humanitaria urgente. https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/en-nepal-las-inundaciones-repentinas-dejan-mas-de-17000-ninos-y-ninas

UNICEF Nepal. (2026, 27 de agosto). Nepal floods 2026 flash appeal. https://www.unicef.org/nepal/reports/nepal-floods-2026-flash-appeal

UNICEF Nepal. (2026, 28 de agosto). “I didn’t know where my parents were”: A 13-year-old’s escape from the floods. https://www.unicef.org/nepal/stories/i-didnt-know-where-my-parents-were-13-year-olds-escape-floods