Las mujeres pasan hasta el 25 % de su vida en condiciones de salud deficiente, según datos divulgados por especialistas en salud y recientemente retomados por medios mexicanos. La diferencia no se explica únicamente por factores biológicos; la evidencia de décadas de investigaciones médicas centradas en cuerpos masculinos, la sobrecarga de cuidados, la pobreza, la violencia y las barreras de acceso a los servicios sanitarios forman parte de un problema que afecta a millones de mujeres en América Latina.
La información difundida por Vértigo Político retoma los análisis internacionales sobre la brecha de salud entre hombres y mujeres. Aunque las mujeres viven más años en promedio, también conviven más tiempo con enfermedades crónicas, dolor persistente, problemas de salud mental y diagnósticos tardíos. Buena parte de esas condiciones se da en etapas productivas y de cuidado, en las que las exigencias físicas y emocionales aumentan.
La medicina contemporánea arrastra, además, un problema histórico. Durante décadas, numerosos estudios clínicos se realizaron principalmente con hombres, mientras que los cuerpos femeninos quedaban fuera de los ensayos clínicos por considerarse “variables complejas” debido a los ciclos hormonales, el embarazo o la menopausia. Esa exclusión afectó los diagnósticos, los tratamientos y la comprensión de las enfermedades que se manifiestan de manera distinta en las mujeres.
Las diferencias aparecen incluso en enfermedades ampliamente estudiadas. Diversas investigaciones han mostrado que las mujeres suelen recibir diagnósticos más tardíos en casos de infartos, enfermedades autoinmunes, endometriosis, trastornos hormonales y dolor crónico. En muchos sistemas de salud, los síntomas femeninos continúan minimizándose o atribuyéndose a la ansiedad, el estrés o el agotamiento emocional antes de realizar estudios especializados.
La situación se agrava en América Latina, donde millones de mujeres realizan jornadas dobles y triples de trabajo entre el empleo remunerado, los cuidados familiares y las tareas domésticas no pagadas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha señalado que las mujeres dedican muchas más horas al trabajo de cuidados que los hombres, una carga que impacta directamente en el descanso, la salud mental y el acceso a la atención médica preventiva.
La violencia también forma parte de esa ecuación. Organismos regionales han documentado que las mujeres víctimas de violencia física, sexual o psicológica presentan niveles más altos de depresión, ansiedad, enfermedades cardiovasculares y dolor crónico. El impacto alcanza, además, a niñas y adolescentes expuestas desde edades tempranas al abuso, a la pobreza y al estrés prolongado.
Las diferencias económicas modifican la experiencia de la enfermedad. Mientras algunas mujeres acceden a chequeos preventivos, seguros médicos y tratamientos privados, otras enfrentan listas de espera, falta de medicamentos y sistemas públicos saturados. Mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales, migrantes y trabajadoras informales suelen quedar en los sectores con menor cobertura sanitaria y mayores obstáculos para acceder a atención especializada.
El informe retomado por Vértigo Político también señala que la salud femenina continúa fragmentada en torno a la reproducción. Buena parte de los sistemas médicos concentra la atención en el embarazo y la maternidad, mientras que condiciones como la menopausia, la salud mental, las enfermedades autoinmunes o el dolor ginecológico reciben menor inversión científica y menor visibilidad pública.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido de que cerrar la brecha sanitaria entre hombres y mujeres requiere incorporar la perspectiva de género en las políticas públicas, la investigación médica y los sistemas de atención. La discusión no se limita a cuánto viven las mujeres, sino a cómo viven esos años y en qué condiciones atraviesan la enfermedad, el trabajo y el envejecimiento.
Las mujeres viven más tiempo que los hombres en la mayoría de los países latinoamericanos. La diferencia es que millones llegan a esos años acumulando dolor crónico, sobrecarga física y enfermedades que durante demasiado tiempo se consideraron secundarias en la investigación médica.
Referencias
Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2025). La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género. CEPAL. https://www.cepal.org
Organización Mundial de la Salud. (2024). Women’s health and well-being in focus. OMS. https://www.who.int
Vértigo Político. (2026, 1 de junio). Las mujeres pasan hasta el 25% de su vida con mala salud. https://www.vertigopolitico.com/bienestar/notas/mujeres-pasan-hasta-25-su-vida-mala-salud/








