Un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo plantea que ampliar la presencia de las mujeres en puestos de liderazgo no depende únicamente de abrir más oportunidades. También requiere redistribuir el trabajo de cuidados, que sigue recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres y condiciona sus trayectorias profesionales.

Durante años, la discusión sobre el liderazgo femenino se ha centrado en las barreras que dificultan el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones. Sin embargo, una reciente reflexión presentada en un encuentro académico organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) propone ampliar esa mirada. La pregunta ya no es únicamente por qué todavía hay pocas mujeres en puestos de liderazgo, sino también quién sostiene el trabajo cotidiano de cuidados que hace posible el desarrollo profesional de millones de personas.

La economista Oriana Bandiera, profesora de la London School of Economics, planteó durante la conferencia una interrogante que resume ese cambio de perspectiva: durante décadas se ha discutido si las mujeres pueden desempeñar los trabajos tradicionalmente ocupados por los hombres, pero rara vez se pregunta si los hombres están asumiendo las tareas de cuidado que históricamente han recaído sobre las mujeres.

El planteamiento parte de una realidad ampliamente documentada. Una parte importante del trabajo que sostiene a las familias y a las comunidades continúa realizándose fuera de las estadísticas económicas. Organizar la vida del hogar, cuidar de niñas, niños, personas mayores o familiares dependientes y coordinar múltiples responsabilidades diarias representa un volumen considerable de trabajo no remunerado que sigue distribuyéndose de manera desigual.

El BID señala que esta situación tiene efectos directos en las trayectorias laborales de las mujeres. Aunque la participación femenina en la educación superior y en numerosos sectores profesionales ha aumentado de forma sostenida durante las últimas décadas, muchas mujeres continúan enfrentando mayores dificultades para acceder a posiciones de liderazgo debido a la acumulación de responsabilidades de cuidado y a otras barreras estructurales, culturales e institucionales.

Las cifras recopiladas por la entidad muestran que esas diferencias persisten incluso en ámbitos de alta especialización. Una investigación presentada durante la conferencia identificó que, a lo largo de casi seis décadas, las mujeres ocuparon únicamente el 5 % de los principales cargos de asesoría económica en los equipos gubernamentales de 23 países de América Latina y el Caribe. El estudio también señala que la representación femenina sigue siendo limitada en los niveles superiores de las instituciones financieras internacionales.

Desde esta perspectiva, ampliar el liderazgo femenino no consiste únicamente en incorporar más mujeres a puestos de decisión. También implica revisar cómo se distribuyen el tiempo, los cuidados y las oportunidades de desarrollo profesional. Mientras numerosas políticas públicas buscan aumentar la presencia femenina en áreas STEM o en cargos directivos, las iniciativas orientadas a promover una participación más activa de los hombres en las tareas de cuidado y en profesiones tradicionalmente asociadas con ellas siguen siendo menos frecuentes.

Como parte de ese esfuerzo, el BID desarrolla iniciativas para fortalecer el liderazgo de las mujeres en la región. Entre ellas figura el Programa de Liderazgo de Mujeres en Honduras, que ofrece procesos de formación, mentoría y desarrollo de capacidades para mujeres que ocupan cargos intermedios en los sectores público y privado. La institución considera que el liderazgo no responde a una condición innata, sino a competencias que pueden fortalecerse mediante oportunidades de aprendizaje y de acompañamiento.

El análisis concluye que aprovechar plenamente el talento disponible exige revisar la manera en que las sociedades distribuyen las responsabilidades dentro y fuera del mercado laboral. El liderazgo femenino no depende únicamente de eliminar el denominado techo de cristal. También requiere reconocer el valor económico y social del trabajo de cuidados, promover una mayor corresponsabilidad y construir condiciones que permitan a mujeres y hombres desarrollar sus proyectos profesionales en igualdad de oportunidades.

Referencias

Banco Interamericano de Desarrollo. (2026, 2 de julio). Mujeres en puestos de liderazgo: ¿Estamos haciendo la pregunta correcta? Blog Género y Diversidad. https://www.iadb.org/es/blog/genero-y-diversidad/mujeres-en-puestos-de-liderazgo-estamos-haciendo-la-pregunta-correcta 

Banco Interamericano de Desarrollo. (2025). Women in Leadership in Latin America and the Caribbean: Evidence and Policy Lessons. Banco Interamericano de Desarrollo. 

Bandiera, O. (2026). Conferencia sobre liderazgo femenino presentada durante el encuentro académico sobre liderazgo y género organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, D. C. Citada en el Blog Género y Diversidad del BID.