Dos currículos con la misma formación, experiencia y disponibilidad fueron enviados a 100 ofertas de trabajo para conducir camiones en España. Solo cambiaba el género. El hombre consiguió una entrevista cada cuatro solicitudes; la mujer necesitó enviar casi siete solicitudes. El experimento permite observar cómo los estereotipos pueden intervenir incluso antes de que una candidata tenga la oportunidad de demostrar sus capacidades.
Buscar empleo también puede exigir un esfuerzo diferente según se sea hombre o mujer. Un experimento realizado en España lo redujo a una situación sencilla: dos personas solicitan exactamente los mismos puestos como conductores profesionales de camión. Tienen la misma formación, los mismos años de experiencia, las mismas formaciones y la misma disponibilidad. Sus currículos son prácticamente idénticos.
La diferencia se debe al género, ya que, tras enviar ambos perfiles a las mismas 100 ofertas publicadas en portales de empleo y en empresas de trabajo temporal, el candidato masculino recibió una propuesta de entrevista en el 25 % de los procesos. La candidata fue contactada en el 15 %.
En términos cotidianos, tuvo que presentar cuatro currículums para conseguir una entrevista. Ella, 6,7. Es decir, una mujer tuvo que enviar aproximadamente un 67 % más de candidaturas para obtener la misma oportunidad de sentarse frente a un reclutador.
El ejercicio, denominado El CV Invisible, fue realizado por Midas España como parte de su iniciativa #EllasConducen para explorar la persistencia de estereotipos de género en el sector de la automoción y en la conducción profesional.
El resultado no puede extrapolarse automáticamente al conjunto del mercado laboral español. Se trata de un experimento con 100 ofertas y no de una investigación estadística representativa de todas las empresas ni de todos los procesos de contratación. La propia compañía reconoce esta limitación.
Pero lo ocurrido permite observar algo difícil de identificar al analizar únicamente las cifras generales de empleo: la desigualdad puede comenzar antes de la entrevista.
En casi un 20 % de las candidaturas analizadas, las empresas contactaron únicamente a uno de los dos perfiles. Cuando eso ocurrió, el hombre fue seleccionado en el 81 % de los casos. Por cada empresa que llamó exclusivamente a la mujer, 4,3 llamaron exclusivamente al hombre.
Todavía nadie había realizado una entrevista. Nadie había podido valorar personalmente la capacidad para conducir un vehículo pesado, reaccionar ante una emergencia, cumplir una ruta, respetar los tiempos de descanso o asumir las responsabilidades propias del transporte profesional.
La selección se decidió sobre el papel. Por eso, el caso cobra mayor relevancia, pues se produce en un mercado laboral en el que las mujeres continúan registrando peores indicadores de desempleo. Según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el segundo trimestre de 2026 la tasa de paro en España se situó en el 9,87 %. Entre los hombres fue del 8,84 % y entre las mujeres, del 11,02 %.
La brecha persiste incluso después de un trimestre favorable para el empleo femenino. Entre abril y junio, el número de mujeres desempleadas disminuyó en 145.400 y el empleo femenino aumentó en 249.700 personas.
Las cifras muestran avances, pero también una brecha que continúa situando a las mujeres en una posición menos favorable en el empleo.
Cuando la mirada se dirige al transporte pesado, la distancia resulta mucho mayor. La Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) estimó en marzo de 2026 que las mujeres representan apenas el 2 % de quienes conducen profesionalmente vehículos pesados de mercancías en España. Un año antes, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible había señalado que solo alrededor del 11 % de los más de 20.000 permisos expedidos anualmente para conducir camiones correspondían a mujeres.
La baja presencia femenina resulta especialmente llamativa frente a otro problema del sector: la falta de conductores.
El transporte español lleva años advirtiendo de dificultades para cubrir miles de puestos profesionales. La incorporación de mujeres podría ampliar la fuerza laboral disponible, pero los datos de El CV Invisible sugieren que algunas podrían encontrar una barrera incluso antes de entrar en la cabina del camión.
Los estereotipos ayudan a explicar esa contradicción. El II Observatorio Midas de la Movilidad encontró que la automoción es percibida como el segundo sector más masculinizado en España, solo por detrás de la construcción. El 48 % de las personas consultadas consideró, además, que el género influye en la capacidad para conducir profesionalmente vehículos de gran tamaño, como camiones y autobuses.
Esa percepción convierte una habilidad profesional en una supuesta característica masculina.
Conducir un camión requiere formación, permisos, experiencia, responsabilidad y capacidades específicas. Ninguna depende de ser hombre o mujer. Sin embargo, cuando un proceso de selección favorece al candidato masculino antes de conocer personalmente a quienes solicitan el empleo, el estereotipo puede convertirse en una barrera laboral concreta.
“Desafortunadamente, el CV de una mujer sigue siendo invisible en muchas ocasiones en la industria de la automoción”, señaló Jocelyne Bravo, responsable de Marketing y Comunicación de Midas España.
La empresa decidió realizar el experimento tras determinar otra de sus investigaciones que el 75 % de las personas consultadas considera que todavía existen barreras de género que impiden a las mujeres acceder profesionalmente al sector de la automoción.
La piloto española Cristina Gutiérrez, ganadora del Dakar y embajadora de #EllasConducen, conoce esas barreras desde otra perspectiva del mundo del motor. Su experiencia compitiendo durante años en un entorno históricamente masculinizado la llevó a señalar la importancia de aumentar los referentes femeninos y de facilitar que otras mujeres encuentren oportunidades dentro del sector.
El problema, sin embargo, no consiste únicamente en lograr que más mujeres quieran conducir camiones.
También importa qué ocurre cuando deciden intentarlo. La diferencia entre 4 y 6,7 currículos parece pequeña al observar una sola búsqueda de empleo. Repetida entre cientos de candidaturas, sectores y años de vida laboral, significa más solicitudes, más tiempo buscando trabajo y más rechazos antes de obtener exactamente la misma oportunidad inicial.
Una entrevista no garantiza un empleo. Solo permite competir por él. De ahí que, en el experimento de Midas, hasta llegar a ese punto, una mujer ya hubiera recorrido bastante más camino.
Referencias
Asociación del Transporte Internacional por Carretera. (2026, 6 de marzo). ASTIC advierte que, sin políticas públicas de apoyo, la incorporación de mujeres al transporte de mercancías por carretera no avanza. https://astic.com.es/wp-content/uploads/2026/03/Nota.-ASTIC_Di%CC%81a-Internacional-Mujer-2026.pdf
Instituto Nacional de Estadística. (2026, 28 de julio). Encuesta de Población Activa (EPA). Segundo trimestre 2026. https://www.ine.es/dyngs/Prensa/es/EPA2T26.htm
Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. (2025, 6 de marzo). Óscar Puente destaca la importancia de la inclusión laboral de las mujeres en el sector del transporte para garantizar su futuro. La Moncloa. https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/transportes-movilidad-sostenible/paginas/2025/060324-inclusion-laboral-mujeres-transportistas.aspx
RRHHDigital. (2026, 1 de septiembre). Una mujer necesita enviar un 67% más de currículums para ser entrevistada como conductora de camión. https://www.rrhhdigital.com/secciones/actualidad/801301/una-mujer-necesita-enviar-un-67-mas-de-cvs-para-ser-entrevistada-como-conductora-de-camion/








