Más de 100 jóvenes del sector cafetalero se reunieron en el ICAFE para el lanzamiento de la Estrategia de Juventud del Sector Cafetalero, una iniciativa que busca renovar generacionalmente la actividad mediante el acceso a financiamiento, formación técnica, innovación y participación en la gobernanza del café, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad y la competitividad del café costarricense en los próximos años.
“Somos el presente y el futuro de la caficultura nacional”. La frase de Fabricio Soho, productor de 23 años y agrónomo de Turrialba, marcó el inicio del lanzamiento de la Estrategia de Juventud del Sector Cafetalero en el auditorio del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE), en Barva, Heredia, con la participación de más de 100 jóvenes. En un sector donde la edad promedio de las personas productoras supera los 55 años, la integración generacional se propone como una apuesta estratégica para sostener la actividad cafetalera a lo largo del tiempo.
Ileana Elizondo, productora de 27 años de Miramar de Montes de Oro, relató cómo se involucró en la producción del café y defendió el potencial del sector más allá de la producción primaria.
“Nací y crecí dentro del gremio cafetalero, pero estuve un tiempo afuera. En 2019 regresé al café con un proyecto de mi papá. Hoy procesamos nuestro propio café, vendemos café tostado y realizamos un tour rural en el que mostramos quiénes somos y qué hacemos. El café es todo un mundo; a veces, como jóvenes, pensamos que no tenemos oportunidades o que es solo recolectar y entregar en beneficio, pero hay muchísimo más por experimentar. Podemos estudiar, aprender e implementar tecnología y nuevas ideas en el mundo del café”, destacó Elizondo.
Cuatro ejes vitales
La nueva Estrategia de Juventud del Sector Cafetalero cuenta con cuatro ejes que concentran las áreas prioritarias de acompañamiento:
- Acceso a medios productivos. Para garantizar que las juventudes accedan a la tierra, al financiamiento y a los procesos de formalización, con al menos 2.000 jóvenes con alfabetización financiera.
- Emprendimiento, empleo e innovación en la cadena de valor. Promoverá oportunidades de generación de ingresos dignos para la juventud mediante la innovación, el valor agregado y la diversificación de actividades. Una de sus metas es lograr 50 beneficios liderados por jóvenes, acompañados en su exportación.
- Formación técnica, profesional y digital. Apunta a desarrollar capacidades técnicas, empresariales y digitales. Mediante becas y otros recursos espera formar a 2.000 jóvenes en cuatro años.
- Participación, liderazgo y gobernanza para la integración generacional. Buscará asegurar la participación de los jóvenes en la toma de decisiones del sector. Se aspira a lograr su participación en siete asambleas regionales.
Con este enfoque, basado en los principios de igualdad, sostenibilidad y cambio transformacional, se ampliará la participación e integración de la juventud a lo largo de toda la cadena de valor.
“Recibimos a cientos de jóvenes del sector cafetalero para mostrar esta iniciativa, que consiste en buscar la forma de que las personas jóvenes puedan participar más en la cadena de valor del café, no solo como productores, beneficiadores o exportadores, sino también en áreas relacionadas, como el barismo, la catación, la administración y el mercadeo. Con esto buscamos impulsar a quienes ya participan, generar acciones específicas y atraer a más jóvenes que quieran seguir vinculados al sector”, manifestó Maripaz Jiménez, jefa de la Unidad de Proyectos del ICAFE.
El acompañamiento financiero y técnico lo proporciona el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a través del Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados.
“En el camino hacia una producción regenerativa libre de deforestación, entendimos que había una necesidad de integrar a las nuevas generaciones en este modelo, mucho más amigable con el ambiente. Los jóvenes se convierten en un pilar fundamental. La meta es consolidar una caficultura donde la experiencia de padres y abuelos se combine con el conocimiento tecnológico y nuevas visiones ambientales, para posicionar a Costa Rica como un país libre de deforestación en su producción de café”, explicó Maureen Ballestero, coordinadora del Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados de PNUD.
Más que un evento, el encuentro evidenció una convicción compartida en la que quedó claro que integrar generaciones no es una opción: es la condición para que el café costarricense mantenga su competitividad, sostenibilidad y liderazgo en los próximos años.








