Ambas organizaciones costarricenses hacen un llamado a todas las fracciones legislativas a elevar el nivel del debate político, rechazar los insultos, independientemente de quién los pronuncie, y preservar el respeto entre quienes ejercen altas responsabilidades públicas.

En un comunicado de prensa, el Movimiento Balance manifestó su preocupación por el deterioro del lenguaje en la discusión política nacional y por recientes expresiones en la Asamblea Legislativa que, al sobrepasar los límites de la crítica, se convierten en descalificaciones personales.

El pasado 5 de agosto, el diputado Edgardo Araya se refirió a la presidenta de la República, Laura Fernández, afirmando que “se hace la tontita”. Esta semana, la diputada oficialista Cindy Murillo calificó de “damas de compañía” a las diputadas de la oposición Claudia Dobles y Abril Gordienko.

Para el Movimiento Balance, ambos hechos deben rechazarse con la misma firmeza. La defensa del respeto y la condena de la violencia política no pueden depender de quién agrede, del partido político al que pertenece o de quién recibe la ofensa.

La Presidencia de la República merece respeto por la alta investidura que representa, independientemente de las diferencias políticas que puedan existir respecto de sus decisiones. De igual manera, diputadas y diputados tienen derecho a ejercer sus funciones sin ser objeto de expresiones humillantes, sexistas o denigrantes.

En los últimos años se ha normalizado preocupantemente el uso de expresiones ofensivas, burlas y ataques personales en el discurso político. Llamar a una mujer “tontita” o utilizar expresiones como “dama de compañía” para descalificar a las adversarias no debate sus posiciones: desplaza la discusión de las ideas hacia la persona y reproduce formas de violencia verbal que Costa Rica no debería aceptar.

Considera el Movimiento que la democracia necesita de la confrontación de ideas, de la fiscalización y del debate. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre cuestionar una actuación política y recurrir al insulto para desacreditar a una persona. El respeto institucional no significa silencio ni ausencia de crítica, sino centrar la discusión en las decisiones, propuestas, argumentos y responsabilidades. Los improperios no fortalecen los argumentos; por el contrario, empobrecen la discusión pública.

Recalcan que el Parlamento es, por definición, el espacio de la palabra y del encuentro entre posiciones diferentes. Por ello, debería constituirse en uno de los principales ejemplos de cómo disentir con firmeza sin agredir. Cuando el debate legislativo se transforma en insultos e improperios, se deteriora la confianza ciudadana en las instituciones, se desvía la atención de los problemas nacionales y se envía un mensaje peligroso de que humillar al adversario es una forma legítima de hacer política.

El Movimiento Balance recuerda, además, que la violencia política no puede condenarse de forma selectiva. No se puede exigir respeto a una presidenta y guardar silencio cuando se ofende a dos diputadas; tampoco se debe defender a las diputadas ni justificar expresiones denigrantes contra la presidenta por diferencias políticas.

Por ello, Movimiento Balance hace un llamado a las 57 diputadas y diputados de la República, a los partidos políticos y a quienes ejercen cargos públicos para recuperar una discusión política de altura, basada en argumentos, respeto y responsabilidad.

¡Ningún insulto ni ofensa tiene cabida en la democracia!

El Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica también condenó y rechazó con firmeza y contundencia los insultos en el Plenario Legislativo. Sostuvo que la violencia política contra las mujeres no tiene cabida en la democracia: exigimos respeto y coherencia en la defensa de la igualdad y en todos los espacios de convivencia política y ciudadana.

El Foro se solidarizó plenamente con las diputadas afectadas y con todas las mujeres que ejercen liderazgo político en Costa Rica, ya que cada palabra ofensiva dirigida contra ellas es también un intento de deslegitimar la participación de las mujeres en los espacios de poder y, por ello, no puede tolerarse.

Expresaron que los insultos, las ofensas y cualquier otra manifestación de violencia verbal o simbólica no son de recibo. La democracia exige respeto mutuo entre todas las personas, incluidas las mujeres hacia las mujeres, pues ninguna forma de agresión puede justificarse en el debate político.

Para el Foro, la dignidad de las mujeres en política es inseparable de la dignidad de nuestra democracia. Defenderla significa garantizar que las diferencias se expresen con argumentos y respeto, nunca con insultos ni descalificaciones. ¡Ningún insulto ni ofensa tiene cabida en la democracia!

El Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica reafirmó su compromiso de acompañar y respaldar a todas las que, desde distintos partidos y posiciones de liderazgo y poder, sostienen con valentía la voz de las mujeres en la vida pública. Sostienen que la democracia se fortalece cuando las mujeres participamos libres de violencia y con pleno reconocimiento de nuestro aporte.