En los entornos de desplazamiento, muchas mujeres y niñas siguen viviendo en condiciones de hacinamiento, inseguridad o falta de estabilidad, lo que las expone a riesgos y socava su salud, su educación y su bienestar.
Mientras el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advierte que millones de mujeres y niñas migrantes y desplazadas siguen sin acceso a albergues seguros y adecuados, lo que las expone a riesgos exacerbados de violencia, explotación y la exclusión de los servicios esenciales. La OIM convoca a gobiernos y asociados a aumentar la inversión en soluciones al problema de los albergues sensibles a las cuestiones de género que protejan los derechos, la seguridad y la dignidad.
“Para las mujeres y las niñas afectadas por las crisis, la seguridad, la dignidad y el acceso a los servicios no pueden darse por sentados”, dijo la directora general de la OIM, Amy Pope. “Las inadecuadas condiciones de vida aumentan la exposición a la violencia y limitan la capacidad de acceder al apoyo y de proceder a la reconstrucción. Estos riesgos deben abordarse mediante una inversión sostenida, sistemas de protección más sólidos y soluciones diseñadas junto a las comunidades”.
Las consecuencias de los albergues inadecuados son tanto inmediatas como a largo plazo. En entornos de crisis, las mujeres y niñas a menudo enfrentan riesgos exacerbados de violencia, explotación y abuso. Representan casi la mitad de la población desplazada en el mundo, pero no obstante, siguen sin contar con acceso a albergues seguros y dignos, una de las necesidades más urgentes en contextos de emergencia. Sin ese acceso, la recuperación se vuelve significativamente más complicada.
En los entornos de desplazamiento, muchas mujeres y niñas siguen viviendo en condiciones de hacinamiento, inseguridad o falta de estabilidad, lo que las expone a riesgos y socava su salud, su educación y su bienestar. Al mismo tiempo, la ausencia de documentos de identidad deja a muchas de ellas sin posibilidad alguna de acceder a servicios, reclamar propiedad o asegurar soluciones en materia de vivienda, lo que incrementa su nivel de vulnerabilidad.
Los desafíos con frecuencia persisten mucho tiempo después del desplazamiento inicial. Las mujeres que regresan a sus hogares a menudo enfrentan barreras para reclamar la propiedad o asegurarse la documentación, lo que limita su capacidad para reconstruir sus medios de subsistencia y participar cabalmente en la vida comunitaria. A nivel mundial, las mujeres representan menos del 20% de la propiedad de tierras, lo que evidencia una discriminación persistente en los derechos de propiedad y de posesión de las tierras. Sin una titularidad segura, las mujeres corren el riesgo de ser desalojadas, de sufrir desplazamiento secundario y de ser excluidas de la asistencia.
En respuesta, la OIM trabaja con las mujeres, los líderes comunitarios y las autoridades locales en el diseño de intervenciones para albergues seguros, dignos y acordes con las realidades locales. Conectando la asistencia en materia de albergues de emergencia con el apoyo a largo plazo en materia de viviendas y de titularidad, la OIM busca fortalecer la resiliencia y reducir riesgos futuros. Sin embargo, es necesario contar con fondos programados y sostenidos. Las brechas actuales en materia de financiamiento siguen limitando los programas de albergues y de protección, dejando a muchas mujeres y niñas sin vivienda ni seguridad adecuadas.
La OIM reclama acción para el desarrollo y la acción humanitaria que contemple las cuestiones de género y que no solamente brinde asistencia en materia de albergues, sino que también apoye las reformas legales y las políticas para el fortalecimiento del acceso de las mujeres y niñas a vivienda, tierras y derechos de titularidad, garantizando dignidad, seguridad y bienestar duraderos.
Mientras la OIM asume el liderazgo conjunto del Cluster Mundial de Coordinación de Albergues, Tierras y Sitios, la Organización reafirma su compromiso de poner en el centro de sus esfuerzos en materia de protección y recuperación la cuestión de los albergues seguros. Avanzar en el terreno de la igualdad requiere de medidas prácticas que garanticen que toda mujer y niña en movimiento cuente no solo con derechos en principio, sino también con un lugar seguro desde el cual pueda ejercitarlos.








