La Feria Internacional del Libro, una de las más exitosas desde su fundación, reunió a cientos de visitantes en la Antigua Aduana y presentó las propuestas de las escritoras Marilyn Batista Márquez, Tania Molina e Inés Revuelta sobre la literatura, la actualidad nacional y la perspectiva de género en política.
La Feria Internacional del Libro de Costa Rica 2026 cerró sus puertas con una importante participación del público y confirmó que los libros continúan siendo protagonistas de la vida cultural del país. Durante varios días, cientos de personas llegaron a la Antigua Aduana para recorrer los stands, conocer propuestas editoriales, conversar con autores y adquirir libros.
Más allá de la asistencia, la feria volvió a demostrar el valor del encuentro directo entre quienes escriben y quienes leen. Las conversaciones, presentaciones y firmas de libros convirtieron los espacios editoriales en lugares de intercambio de ideas, historias y diversas formas de interpretar la realidad.
En el stand C4 de la editorial D3 Ediciones, tres escritoras destacaron por sus propuestas diferentes, que despertaron interés entre los visitantes: Marilyn Batista Márquez, Tania Molina e Inés Revuelta. Sus obras representan distintas formas de utilizar la palabra escrita para acercarse a la sociedad, contar historias, analizar la realidad y plantear preguntas sobre el papel de las mujeres.
Marilyn Batista Márquez se mueve principalmente en el territorio de la literatura, la poesía y el relato. Su propuesta parte de la palabra como herramienta para explorar experiencias humanas, emociones, relaciones y diversas dimensiones de la vida. Sus libros invitan a la lectura a través de la ficción, la poesía y las historias, con una voz literaria que busca provocar reflexión y conectar con el lector.
La participación de Batista Márquez contó con el respaldo de Grupo Mutual, lo que permitió fortalecer su presencia en este importante encuentro cultural. Este tipo de alianzas evidencia el papel que el sector empresarial puede desempeñar al respaldar iniciativas relacionadas con los libros, la lectura y la cultura.
Tania Molina presentó una propuesta diferente, vinculada a los temas sociales y a la actualidad nacional, como la seguridad. Sus libros abordan problemáticas que forman parte de la realidad costarricense y ofrecen al público elementos para comprender, cuestionar y analizar situaciones que impactan en la sociedad.
Su trabajo encuentra en la escritura una herramienta para observar la realidad y llevar al lector a asuntos que forman parte de las conversaciones nacionales. Por ello, su presencia en la feria atrajo a personas interesadas no solo en la literatura, sino también en conocer otras perspectivas sobre el país y sus desafíos.
A estas dos propuestas se sumó la de Inés Revuelta, cuyos libros incorporan una perspectiva de género sobre la política, la educación, la cultura y la participación de las mujeres en los espacios de poder. Su trabajo contribuye a poner en la conversación pública la necesidad de analizar el papel que desempeñan las mujeres en la política y los desafíos que persisten para alcanzar una participación más equitativa.
La participación de estas escritoras demuestra que no existe una única manera de acercarse al público. Batista Márquez lo hace desde la literatura, la poesía y el relato; Molina, desde los temas sociales y la actualidad nacional; y Revuelta, desde una mirada de género aplicada a la política. Tres caminos diferentes que coinciden en algo fundamental: utilizar la palabra para generar reflexión.
La editorial, además, complementó su oferta con libros de los autores Verny Montoya Delgado, Roger Segura C y Rudolf Lücke. Obras que abordan la investigación académica en ciencias sociales y en política fiscal. También participaron los escritores invitados Félix Alejandro Cristiá Batista, Félix Cristiá Martínez y la guatemalteca Rocío Girón Melgar, lo que amplió la diversidad de voces y propuestas presentes en la feria. Asimismo, incorporó a su oferta los libros del Grupo Literario Namai, un colectivo que agrupa mayoritariamente a mujeres escritoras.
La Feria Internacional del Libro también recordó la importancia de que las empresas se involucren en la promoción de la cultura. Apoyar una actividad literaria significa contribuir a la educación, al pensamiento crítico y al acceso al conocimiento. No se trata únicamente de respaldar un evento, sino de reconocer que una sociedad que lee cuenta con más herramientas para comprender su realidad y participar en ella.
FILCR 2026 cerró como un espacio de encuentro entre libros, autores y público. La respuesta de los visitantes y el interés por las obras muestran que la literatura sigue teniendo mucho que decir. Y cuando esas voces incluyen historias, análisis sociales y perspectivas de género, los libros también se convierten en una forma de participar en las conversaciones que definen el presente y el futuro de Costa Rica.








