Un estudio del Banco Mundial en República Dominicana, México y Perú concluye que la falta de servicios de cuidado infantil afecta la productividad, la permanencia laboral y el desarrollo profesional de quienes trabajan en el sector del agua. Las mujeres tienen tres veces más probabilidades que los hombres de considerar renunciar a su empleo debido a estas responsabilidades.
La insuficiencia de servicios de cuidado infantil no solo constituye un desafío para las familias, sino también un obstáculo para el desempeño y la sostenibilidad de uno de los sectores estratégicos de América Latina y el Caribe. Así lo plantea el informe: ¿Por qué importa el cuidado? Abordando el cuidado infantil para mejores empleos en el sector del agua en América Latina y el Caribe, publicado por el Banco Mundial, que identifica el cuidado infantil como una inversión estratégica para mejorar la productividad, fortalecer la retención del talento y avanzar hacia una mayor equidad laboral.
El estudio, presentado como el primero en analizar específicamente esta problemática en el sector del agua, examina cómo las responsabilidades de cuidado influyen en la experiencia laboral de las personas trabajadoras y propone medidas concretas para que las instituciones incorporen políticas de apoyo familiar que fortalezcan su desempeño organizacional.
La investigación se basa en información recopilada en siete instituciones y empresas del sector del agua de República Dominicana, México y Perú. Incluye encuestas a 1.204 personas trabajadoras, de las cuales 300 tenían hijas o hijos menores de seis años, además de entrevistas y grupos focales en los que participaron más de 240 personas. A partir de esta evidencia, el informe analiza el impacto de las necesidades de cuidado infantil en la participación laboral, la productividad, las trayectorias profesionales y la inclusión en el sector.
Uno de los puntos de partida del estudio es la persistente brecha de género. Las mujeres representan apenas el 24 % de la fuerza laboral del sector del agua en América Latina y el Caribe, una realidad que, según el Banco Mundial, limita la disponibilidad de talento y reduce la capacidad de las instituciones para responder a los desafíos presentes y futuros.
El cuidado también afecta el desempeño laboral
Los resultados muestran que las dificultades para acceder a servicios de cuidado infantil adecuados repercuten directamente en el trabajo cotidiano. El 60 % de las madres y los padres encuestados afirmó que la falta de opciones de cuidado suficientes o apropiadas afecta negativamente su desempeño laboral.
La presión aumenta entre quienes enfrentan mayores necesidades de cuidado. Una de cada cinco personas con hijas o hijos con discapacidad manifestó haber considerado solicitar una licencia sin goce de salario debido a las dificultades para encontrar servicios adecuados, mientras que el 65 % de las personas solteras, divorciadas, viudas o separadas indicó que estas responsabilidades repercuten en su rendimiento profesional.
El estudio también cuestiona la idea de que el cuidado infantil es exclusivamente un asunto de las mujeres. Los datos muestran que los hombres también modifican su comportamiento laboral debido a estas responsabilidades: el 20 % evita asumir nuevas funciones o responsabilidades, frente al 13 % de las mujeres.
No obstante, el impacto en las trayectorias profesionales sigue siendo desigual. Las mujeres presentan tres veces más probabilidades que los hombres de considerar abandonar su empleo debido a las exigencias del cuidado infantil, lo que evidencia que los costos profesionales siguen recayendo de manera desproporcionada sobre ellas.
Redes familiares que sustituyen políticas institucionales
Ante la ausencia de mecanismos formales de apoyo, muchas familias recurren a soluciones informales para seguir trabajando. El informe señala que el 39 % de las personas trabajadoras depende de familiares, ya sea dentro o fuera del hogar, para el cuidado cotidiano de niñas y niños.
Las consecuencias de esta realidad ya son visibles en los lugares de trabajo. Casi la mitad de las mujeres encuestadas (47 %) y más de un tercio de los hombres (35 %) afirmaron conocer a algún compañero o compañera que renunció, redujo sus responsabilidades o disminuyó su jornada laboral debido a las exigencias del cuidado infantil.
Pese a esta evidencia, el Banco Mundial advierte que la mayoría de las instituciones del sector todavía carecen de políticas específicas para apoyar a las familias trabajadoras. Al mismo tiempo, existe una demanda creciente de medidas como guarderías en los centros de trabajo, horarios flexibles, subsidios para el cuidado infantil y servicios de atención fuera del horario habitual o en situaciones de emergencia.
El cuidado como inversión institucional
El informe sostiene que tratar el cuidado infantil únicamente como un asunto privado genera costos tanto para las personas trabajadoras como para las organizaciones. Para las familias implica pérdida de ingresos, inseguridad laboral y mayores dificultades para conciliar el empleo con las responsabilidades de cuidado. Para las instituciones, implica mayores dificultades para retener talento, reducir la rotación de personal, promover la igualdad de oportunidades y mejorar la productividad.
William Wiseman, gerente de Protección Social para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, afirma que los hallazgos trascienden el sector del agua y ofrecen lecciones aplicables a otros ámbitos laborales. A su juicio, fortalecer los sistemas de cuidado infantil puede ampliar las oportunidades para las mujeres y contribuir a la construcción de lugares de trabajo más equitativos y con un mejor desempeño.
Un conjunto de soluciones para los empleadores
El Banco Mundial propone un conjunto de medidas que las instituciones pueden adaptar a sus capacidades y necesidades. Entre ellas, recomienda realizar diagnósticos de las necesidades de cuidado de su personal, establecer políticas institucionales de conciliación entre la vida laboral y la familiar y crear mecanismos de seguimiento para evaluar su efectividad.
Asimismo, plantea ofrecer subsidios económicos para el cuidado infantil, apoyos específicos para familias con niñas y niños con discapacidad, modalidades de trabajo flexible, espacios adecuados para la lactancia y licencias adaptadas a las necesidades familiares.
En los casos en que resulte viable, el informe también recomienda desarrollar servicios directos de cuidado infantil mediante guarderías en los centros de trabajo, convenios con proveedores acreditados cercanos y programas de atención durante las vacaciones escolares o para responder a situaciones imprevistas.
Para el Banco Mundial, estas acciones no deben entenderse como beneficios complementarios, sino como inversiones que fortalecen la capacidad institucional, favorecen la permanencia del talento y contribuyen a reducir una de las principales barreras estructurales que limitan la participación y el desarrollo profesional de las mujeres en el mercado laboral.
Referencias
Banco Mundial. (2026, 23 de julio). ¿Por qué importa el cuidado? Abordando el cuidado infantil para lograr mejores empleos en el sector del agua de América Latina y el Caribe. https://www.bancomundial.org/es/region/lac/publication/why-care-addressing-childcare-for-better-jobs-in-the-water-sector-in-latin-america-and-the-caribbean
Banco Mundial. (2026). ¿Por qué importa el cuidado? Abordando el cuidado infantil para lograr mejores empleos en el sector del agua en América Latina y el Caribe (Informe técnico). Banco Mundial.
Organización Internacional del Trabajo. (2018). Care work and care jobs for the future of decent work. International Labor Office.
ONU Mujeres. (2024). Transformar los sistemas de cuidados para alcanzar la igualdad de género. ONU Mujeres.








