Un estudio realizado en 73 países revela que la mayoría de las personas jóvenes mantiene el deseo de formar una pareja, construir una familia y tener hijos. La principal barrera no es un cambio de valores ni el avance del feminismo, sino la dificultad de acceder a un empleo estable, a una vivienda y a condiciones de vida que permitan asumir la crianza con seguridad.
Durante años, el descenso de la natalidad ha dado lugar a interpretaciones que responsabilizan al feminismo, al mayor acceso de las mujeres a la educación o a una supuesta pérdida de interés de las nuevas generaciones por formar una familia. Sin embargo, un nuevo estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) plantea una conclusión distinta: la mayoría de las personas jóvenes sigue deseando tener pareja e hijos, pero las condiciones económicas y sociales dificultan convertir ese proyecto en realidad.
El informe Lives, Choices and Futures, basado en la Encuesta sobre Futuros Demográficos 2026, consultó a más de 108.000 personas de entre 18 y 39 años en 73 países para conocer sus aspiraciones familiares y reproductivas. Sus resultados muestran un patrón consistente: el deseo de formar una familia continúa siendo importante para la mayoría de las personas, aunque factores como la precariedad laboral, el elevado costo de la vivienda, la incertidumbre económica y la falta de apoyo para la crianza obligan a posponer o replantear esos planes.
El estudio cuestiona uno de los argumentos más repetidos en el debate público sobre la baja natalidad. Según el UNFPA, la evidencia acumulada durante décadas no respalda la idea de que el feminismo sea responsable de la disminución de la fecundidad. Por el contrario, advierte que muchas interpretaciones del llamado «invierno demográfico» se basan en mitos, simplificaciones o prejuicios que desvían la atención de las verdaderas causas del fenómeno.
Los datos muestran que el 57 % de las personas encuestadas identificó las limitaciones económicas y el acceso a la vivienda como los principales obstáculos para formar una familia. Además, la seguridad financiera, contar con un empleo estable y sentirse emocionalmente preparadas fueron señalados como las condiciones más importantes antes de asumir la maternidad o la paternidad.
La investigación también revela que el número ideal de hijos continúa situándose, en términos generales, en dos, aunque existen diferencias entre regiones. Asimismo, ocho de cada diez participantes afirmaron que la principal motivación para tener hijos radica en la satisfacción personal y familiar que representa la crianza, muy por encima de razones económicas, incentivos gubernamentales o necesidades demográficas de los Estados.
Para el UNFPA, estos resultados invitan a replantear la discusión pública. En lugar de atribuir el descenso de la natalidad a decisiones individuales o al avance de los derechos de las mujeres, el organismo sostiene que es necesario analizar las condiciones estructurales que limitan la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida. La incertidumbre económica, la dificultad para acceder a una vivienda, la inestabilidad laboral y la ausencia de políticas de conciliación entre el empleo y los cuidados afectan tanto a mujeres como a hombres, aunque sus consecuencias suelen recaer con mayor intensidad sobre las mujeres.
Desde una perspectiva de género, el informe recuerda que las mujeres continúan enfrentando desigualdades que inciden directamente en sus decisiones reproductivas. La distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados, las brechas salariales, las dificultades para compatibilizar la maternidad con el desarrollo profesional y las limitaciones para ejercer plenamente sus derechos reproductivos siguen condicionando la posibilidad de decidir cuándo y en qué circunstancias tener hijos.
El organismo también advierte que en distintas partes del mundo muchas mujeres aún carecen de autonomía para tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva. Una proporción significativa no puede decidir libremente sobre el uso de anticonceptivos, acceder de manera independiente a servicios de salud o rechazar relaciones sexuales, lo que demuestra que el ejercicio de los derechos reproductivos continúa siendo una meta pendiente para millones de personas.
Lejos de promover un aumento de la natalidad, el UNFPA sostiene que las políticas públicas deberían orientarse a eliminar las barreras que impiden a las personas cumplir sus propios proyectos de vida. Esto implica fortalecer el acceso a viviendas asequibles, generar empleo de calidad, ampliar los servicios de cuidado, garantizar la igualdad entre mujeres y hombres y construir entornos en los que formar una familia no suponga un riesgo para la estabilidad económica.
El informe concluye que el desafío demográfico no se resolverá culpando a las mujeres ni cuestionando el avance de sus derechos. La verdadera respuesta pasa por crear condiciones que permitan a quienes desean tener hijos hacerlo de manera libre, responsable y segura, sin que la precariedad económica o las desigualdades de género determinen una decisión tan trascendental como la maternidad o la paternidad.
Referencias
Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2026). Lives, Choices and Futures: Demographic Futures Survey 2026. UNFPA.
Granma. (2026, 25 de julio). Paternidad, anhelos y talanqueras. Reproducido el 5 de septiembre. https://www.5septiembre.cu/paternidad-anhelos-y-talanqueras/








