Una investigación de Amnistía Internacional documentó cómo mujeres y personas 2SLGBTQI+ migrantes y racializadas en Canadá enfrentan violencia digital atravesada por misoginia, racismo, xenofobia y discursos antiderechos. El informe advierte sobre el impacto psicológico, profesional y físico de estos ataques, así como sobre la falta de respuestas efectivas por parte de las instituciones.

Amnistía Internacional presentó en mayo de 2026 el informe “El odio es interseccional: violencia de género xenófoba y racista facilitada por la tecnología, dirigida contra mujeres y personas 2SLGBTQI+ racializadas en Canadá”, una investigación que expone cómo los espacios digitales se han convertido en escenarios de violencia sistemática contra mujeres, periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos pertenecientes a comunidades migrantes y racializadas. 

El estudio sostiene que, aunque las plataformas digitales han permitido a estas comunidades construir redes de apoyo, visibilizar experiencias y fortalecer el activismo transnacional, también se han convertido en espacios donde proliferan discursos misóginos, racistas, homófobos, transfóbicos y xenófobos. 

La investigación se desarrolló entre mayo de 2024 y septiembre de 2025 e incluyó 28 entrevistas a mujeres y personas 2SLGBTQI+ indígenas, negras y de otros grupos racializados en provincias como Ontario, Columbia Británica, Nueva Escocia y Alberta. Además, Amnistía Internacional analizó publicaciones y comentarios en redes sociales, especialmente en plataformas como X, Facebook, Telegram y YouTube, para identificar patrones de violencia y discursos antiderechos. 

Entre los principales hallazgos, el informe documenta que las personas migrantes racializadas son descritas en redes sociales mediante términos deshumanizantes como “parásitas”, “animales”, “alimañas” o “invasoras”, que combinan narrativas económicas, racistas y nacionalistas extremas. También se identificó un uso constante de insultos sexistas dirigidos en particular contra mujeres racializadas que participan en espacios públicos o mediáticos. 

Amnistía Internacional advierte que una parte importante de estos discursos se relaciona con teorías conspirativas como el “gran reemplazo” o el “genocidio blanco”, utilizadas para presentar la migración como una amenaza para la identidad nacional y justificar llamados a la deportación o a la exclusión de personas migrantes y racializadas. 

El informe también documenta casos concretos de periodistas y comunicadoras que fueron atacadas por su origen étnico, religión, género u orientación sexual. La periodista Saba Eitizaz relató haber recibido amenazas explícitas de violencia física y mensajes cargados de odio racial y religioso por su trabajo periodístico en Canadá y por su cobertura de la guerra en Gaza. Asimismo, la periodista y productora Samira Mohiyeddin denunció ataques en los que su orientación sexual fue utilizada como herramienta de intimidación y de violencia simbólica. 

Otro de los hallazgos relevantes es la instrumentalización de los derechos de las mujeres y de las personas 2SLGBTQI+ para alimentar discursos xenófobos. Según Amnistía Internacional, ciertos grupos utilizan una supuesta defensa de los derechos sexuales o de género para justificar ataques contra comunidades musulmanas y migrantes racializadas, mientras que, simultáneamente, promueven contenidos anti-LGBTQ+ y discursos misóginos. 

La organización concluyó que esta violencia digital tiene consecuencias reales y profundas. Las personas entrevistadas reportaron afectaciones severas en su salud mental, miedo constante, autocensura, abandono de los espacios públicos digitales y deterioro profesional. En algunos casos, las amenazas obligaron a las víctimas a abandonar sus hogares por temor a agresiones físicas. 

El informe vincula, además, este clima de odio digital con el aumento de los delitos de odio en Canadá. Según datos citados por Amnistía Internacional, en 2023 el 44,5% de los incidentes de odio registrados en el país estuvieron relacionados con la raza o la etnicidad, mientras que los delitos de odio contra comunidades del sur de Asia crecieron un 143% entre 2019 y 2022. 

La investigación también señala la desconfianza de las víctimas hacia las instituciones policiales. Varias personas entrevistadas afirmaron que, al denunciar amenazas o acoso digital, las autoridades minimizaron los hechos o simplemente recomendaron “bloquear” a los agresores, sin abrir investigaciones efectivas. 

Ante este panorama, Amnistía Internacional pidió al gobierno canadiense y a las autoridades provinciales que adoptaran medidas urgentes para prevenir y sancionar la violencia de género facilitada por la tecnología, fortalecer los marcos legislativos, garantizar un apoyo integral a las víctimas y combatir la difusión de discursos racistas y xenófobos en internet. 

Fuente: Amnistía Internacional. (2026). El odio es interseccional: violencia de género, xenófoba y racista, facilitada por la tecnología, dirigida contra mujeres y personas 2SLGBTQI+ racializadas en Canadá (Índice AMR 20/0939/2026, resumen ejecutivo). Londres: Amnesty International.