Las mujeres con discapacidad enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir violencia de género, pero siguen siendo una de las poblaciones más invisibilizadas en las políticas públicas, los sistemas de protección y las estadísticas oficiales.

La investigación, basada en más de 1.600 entrevistas a mujeres con discapacidad, expone una combinación de factores estructurales que incrementan su vulnerabilidad: dependencia económica, aislamiento social, dificultades de acceso al empleo, barreras físicas e institucionales para denunciar, escasez de servicios accesibles y una profunda invisibilización social. El informe sostiene que muchas víctimas permanecen atrapadas en relaciones violentas porque dependen económicamente de sus agresores o requieren apoyo para actividades cotidianas, lo que genera relaciones de poder profundamente desiguales.

Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio indica que casi el 30 % de las mujeres que sufrieron violencia desarrollaron posteriormente algún tipo de discapacidad como consecuencia directa de las agresiones físicas, sexuales o psicológicas sufridas. La violencia, en este contexto, no solo afecta a mujeres con discapacidad preexistente, sino que también puede convertirse en una causa de discapacidad adquirida.

La investigación identifica, además, una prevalencia especialmente alta de violencia psicológica y económica. Muchas de las mujeres entrevistadas señalaron haber sufrido control extremo, humillaciones, manipulación, aislamiento y limitaciones para administrar el dinero o tomar decisiones personales. El estudio advierte que estas formas de violencia suelen permanecer ocultas durante años debido a la dificultad de acceder a redes de apoyo o a mecanismos de denuncia adecuados.

El documento también subraya que las mujeres con discapacidad enfrentan mayores obstáculos para ser creídas cuando denuncian. Algunas manifestaron haber enfrentado desconfianza institucional, infantilización o cuestionamientos sobre su capacidad para relatar los hechos. En casos de discapacidad intelectual o psicosocial, la situación puede agravarse debido a prejuicios persistentes en los sistemas judiciales y sanitarios.

La problemática no es exclusiva de España, pues diversos organismos internacionales han alertado sobre la exposición desproporcionada de mujeres y niñas con discapacidad a distintas formas de violencia. El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas ha señalado que las mujeres con discapacidad enfrentan discriminación múltiple por razones de género y de discapacidad, especialmente en contextos de pobreza, dependencia o institucionalización.

Por su parte, el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) de la Organización de los Estados Americanos advirtió que las mujeres con discapacidad tienen mayores probabilidades de sufrir violencia física, sexual, obstétrica e institucional, a menudo en espacios donde deberían recibir protección o asistencia. El organismo también alertó sobre la falta de datos regionales sólidos que permitan dimensionar plenamente la magnitud del problema en América Latina.

En Costa Rica y otros países latinoamericanos, organizaciones vinculadas a los derechos humanos y a la discapacidad han denunciado históricamente la ausencia de políticas integrales que incorporen la accesibilidad real en refugios, líneas de emergencia, sistemas judiciales y servicios de atención psicológica. Las barreras de comunicación, transporte y autonomía continúan dejando a miles de mujeres fuera de los mecanismos de protección.

El estudio español insiste en que abordar la violencia contra las mujeres con discapacidad requiere políticas públicas específicas y no únicamente la inclusión general en las estrategias de género. Entre las recomendaciones se encuentran la capacitación obligatoria de funcionarios judiciales y sanitarios, la creación de canales de denuncia accesibles, una mayor autonomía económica y la incorporación de datos desagregados sobre discapacidad en los sistemas oficiales de violencia de género.

Más allá de las cifras, el informe plantea una advertencia de fondo: la violencia contra las mujeres con discapacidad permanece parcialmente oculta porque muchas sociedades continúan mirando la discapacidad desde la dependencia y no desde los derechos humanos. Esa invisibilización, concluyen las investigadoras, termina convirtiéndose también en una forma de violencia.

Referencias

Fundación ONCE. (14 de noviembre de 2023). El 40,4 % de las mujeres con discapacidad sufren violencia de género. Fundación ONCE. https://www.fundaciononce.es/es/comunicacion/noticias/el-404-de-las-mujeres-con-discapacidad-sufren-violencia-de-genero

Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. (2020). Mujer, discapacidad y violencia de género. Gobierno de España. https://violenciagenero.igualdad.gob.es/wp-content/uploads/violenciag_discapacidad.pdf

Organización de los Estados Americanos. (2022). Violencia de género contra las niñas y las mujeres con discapacidad. MESECVI/OEA. https://www.oas.org/es/mesecvi/docs/Informe-Violencia-Discapacidad-ESP.pdf