A dos años del llamado “triple lesbicidio de Barracas”, organizaciones feministas, LGBTIQ+ y de derechos humanos en Argentina volvieron a movilizarse para exigir justicia y memoria antes del inicio del juicio oral contra Fernando Barrientos, acusado de incendiar la habitación donde vivían cuatro mujeres lesbianas en un hotel familiar del barrio porteño de Barracas.
Las víctimas fueron Pamela Cobas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante. Sofía Castro Riglos sobrevivió al incendio y hoy es querellante en la causa. Según testimonios recopilados por medios argentinos y organizaciones acompañantes, el acusado había hostigado previamente a las mujeres con insultos y expresiones discriminatorias vinculadas a su orientación sexual. Por ello, las querellas buscan que el caso sea reconocido judicialmente como un crimen de odio y un lesbicidio.
El término “lesbicidio” no solo describe el asesinato de mujeres lesbianas, sino que también designa una violencia específica dirigida contra identidades disidentes. Activistas y especialistas sostienen que nombrarlo implica reconocer que el ataque no fue un hecho aislado ni un mero conflicto vecinal, sino una agresión motivada por odio hacia mujeres visibles por su orientación sexual, pobres y precarizadas.
La movilización realizada en Barracas recordó precisamente ese componente estructural. Organizaciones participantes denunciaron que las víctimas habían sufrido discriminación previa, dificultades de acceso a la vivienda y exclusión social. El caso se convirtió en un símbolo regional de la violencia contra las lesbianas y las diversidades sexuales en América Latina.
Diversos colectivos también han advertido sobre el impacto de los discursos públicos de odio contra las personas LGBTIQ+. En las convocatorias y declaraciones sobre el caso, activistas señalaron que ciertos discursos políticos y mediáticos que criminalizan o ridiculizan la diversidad pueden contribuir a legitimar agresiones sociales y físicas.
El juicio oral comenzará en mayo de 2026 y es observado por organizaciones de derechos humanos como un proceso clave para establecer precedentes judiciales en materia de crímenes de odio por orientación sexual en Argentina.
Más allá de la condena individual, el caso de Barracas reabre una discusión profunda sobre los derechos de las diversidades sexuales en la región: el derecho a existir sin violencia, a acceder a la vivienda, a la protección estatal y a la justicia sin discriminación. También recuerda que las violencias contra personas lesbianas, trans y no binarias suelen agravarse cuando se conjugan con otras condiciones de exclusión, como la pobreza o la precariedad habitacional.
Las consignas levantadas durante las marchas sintetizan esa memoria colectiva: “Las mataron por lesbianas”. Para los movimientos feministas y LGBTIQ+, reconocer esa dimensión no es únicamente simbólico; es una forma de impedir que el odio vuelva a ser invisibilizado.
Referencia:
Murillo, Euge. (2026, 7 de mayo). Triple lesbicidio de Barracas: movilización y memoria a las puertas del juicio oral. Página/12. https://www.pagina12.com.ar/2026/05/07/triple-lesbicidio-de-barracas-movilizacion-y-memoria-a-las-puertas-del-juicio-oral/








