Un estudio realizado con más de 400 mujeres líderes concluyó que América Latina alcanzaría la paridad en los espacios de alta dirección hasta 2051 si se mantiene el ritmo actual de avance. La investigación identifica barreras estructurales que continúan limitando el acceso de las mujeres a directorios y puestos ejecutivos, pese a que la mayoría de ellas mantiene aspiraciones de crecimiento profesional.

La presencia de mujeres en posiciones de liderazgo continúa creciendo en América Latina, pero los avances siguen siendo insuficientes para alcanzar una representación equilibrada en los espacios de mayor poder empresarial. El informe Mujeres que deciden, elaborado por Grant Thornton Argentina y la Fundación FLOR, proyecta que la paridad en el liderazgo corporativo de la región no se alcanzaría hasta 2051.

La investigación, basada en una encuesta aplicada a más de 400 mujeres líderes, cuestiona una explicación que durante años ha acompañado el debate sobre la desigualdad en el ámbito empresarial: la supuesta falta de interés de las mujeres por asumir responsabilidades de mayor jerarquía. Los resultados muestran lo contrario. Nueve de cada diez participantes manifestaron su deseo de seguir creciendo profesionalmente en sus organizaciones.

Sin embargo, esa aspiración se enfrenta a obstáculos persistentes. El estudio describe un fenómeno que denomina “desplome hacia la cima”, caracterizado por la reducción progresiva de la presencia femenina a medida que aumenta el nivel de poder en las organizaciones. Aunque muchas mujeres logran incorporarse a posiciones profesionales, gerenciales e incluso de liderazgo intermedio, su representación disminuye significativamente en los directorios y en puestos ejecutivos de máxima responsabilidad.

Los datos recopilados en Argentina ilustran esa tendencia. Dos de cada tres cargos de dirección ejecutiva permanecen ocupados por hombres y más de un tercio de las encuestadas afirmó que las mujeres representan apenas entre el uno y el veinticinco por ciento de los puestos en los directorios corporativos.

La percepción de desigualdad también sigue siendo ampliamente compartida. El 73,49 % de las participantes sostuvo que el llamado techo de cristal continúa vigente y limita las posibilidades de acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones.

Uno de los hallazgos más relevantes es que las barreras identificadas por las encuestadas no se relacionan principalmente con capacidades profesionales ni con la formación académica. El informe sostiene que las dificultades se deben a factores estructurales de la cultura organizacional. Entre ellos se encuentran los sesgos de género, las prácticas informales de promoción, la falta de acceso a redes estratégicas y las desigualdades asociadas a las responsabilidades de cuidado.

La maternidad sigue ocupando un lugar relevante entre esas barreras. Más de una cuarta parte de las mujeres líderes consultadas indicó haber experimentado algún tipo de penalización por maternidad a lo largo de su trayectoria profesional.

El estudio también identifica una diferencia importante entre los factores que impulsan el ascenso profesional y los tradicionalmente considerados determinantes del éxito. Las participantes otorgaron mayor relevancia a elementos como las redes de contacto y los espacios de relacionamiento estratégico que a la formación académica por sí sola. Según las organizaciones responsables del informe, este hallazgo refuerza la necesidad de revisar las dinámicas informales mediante las cuales se distribuyen las oportunidades en las empresas.

Las recomendaciones formuladas por las propias líderes apuntan a acciones concretas. Entre las prioridades mencionadas figuran los programas de desarrollo de carrera, los espacios de networking, las iniciativas de mentoría, una mayor transparencia en los procesos de promoción y mecanismos que permitan conciliar la vida laboral y personal sin que la flexibilidad se convierta en un factor de penalización profesional.

La investigación incorpora, además, una dimensión económica al debate sobre diversidad e inclusión. Datos citados por la Fundación FLOR, a partir del estudio Women in Business 2026, indican que las organizaciones con políticas activas en materia de diversidad reportaron mejores resultados en el crecimiento de ingresos, la generación de empleo y la expansión internacional.

Para las autoras del informe, estos resultados sugieren que la igualdad de género no debe analizarse únicamente como una cuestión de justicia social. También constituye un desafío de gobernanza y de competitividad para las organizaciones. El problema, concluye la investigación, no radica en la falta de ambición de las mujeres, sino en estructuras laborales que continúan dificultando su acceso a los espacios en los que se toman las decisiones estratégicas.

Referencias

Pardo, S. (2026, 10 de junio). Liderazgo femenino en América Latina: qué muestran los datos de CEOs y de los directorios sobre la brecha de género. Infobae.

Fundación FLOR & Grant Thornton Argentina. (2026). Mujeres que deciden. Fundación FLOR.

Organization for Economic Co-operation and Development. (2025). The Glass-Ceiling Index 2025. OECD Publishing.