Las salvadoreñas encabezan los emprendimientos en etapa temprana en 2025, consolidándose como una fuerza económica clave en medio de persistentes brechas de financiamiento, de cuidados y de acceso a oportunidades.
En El Salvador, las mujeres se han convertido en el principal motor del emprendimiento emergente. De acuerdo con datos citados por la periodista Evelyn Alas en el diario El Diario de Hoy, el 26,5% de las mujeres participa actualmente en emprendimientos en etapa temprana, frente al 20,7% de los hombres. Lo que refleja es una transformación económica y social que comienza a consolidarse en el país.
El dato forma parte del contexto presentado en la nota “Mujeres que emprenden y transforman, el nuevo motor económico de El Salvador”. Allí se expone cómo las mujeres impulsan nuevos negocios, la innovación y la generación de ingresos, en un escenario marcado por cambios en el mercado laboral y mayores dificultades económicas para los hogares.
Más allá de la cifra, el fenómeno revela una tendencia regional, ya que en América Latina muchas mujeres recurren al emprendimiento como alternativa frente a la precarización laboral, la informalidad o las limitadas oportunidades de empleo formal. Sin embargo, el caso salvadoreño destaca por el hecho de que las mujeres no solo participan, sino que superan a los hombres en la creación de negocios emergentes.
La nota también señala que este crecimiento ocurre pese a obstáculos estructurales persistentes, entre los que se citan las brechas de acceso al financiamiento, las dificultades para acceder a redes empresariales y la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados que continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. En muchos casos, emprender implica combinar simultáneamente las jornadas productivas y reproductivas.
Diversos organismos internacionales han advertido de que el emprendimiento femenino en América Latina suele desarrollarse en condiciones más frágiles que el masculino, especialmente en sectores de pequeña escala, en el comercio informal o en el autoempleo. Aun así, también reconocen que las mujeres emprendedoras generan impactos relevantes en las economías locales, en el sostenimiento familiar y en la creación de redes comunitarias.
En El Salvador, el crecimiento de la actividad emprendedora femenina también puede interpretarse como un indicador de cambio cultural. Cada vez más mujeres ingresan a espacios económicos históricamente masculinizados, desarrollan iniciativas propias y participan activamente en procesos de innovación y de transformación productiva.
El reto para la sociedad salvadoreña será convertir ese dinamismo emprendedor en una sostenibilidad económica real para las mujeres. Expertos y organizaciones económicas han señalado que, para fortalecer el emprendimiento de las mujeres, es necesario contar con políticas públicas integrales. Estas políticas deben incluir acceso a créditos, formación, seguridad social, sistemas de cuidado y mecanismos para reducir las desigualdades de género que aún obstaculizan el desarrollo económico de las mujeres.
Referencia:
Alas, E. (2026, 8 de mayo). Mujeres que emprenden y transforman: el nuevo motor económico de El Salvador. https://www.elsalvador.com/dinero-y-negocios/entorno-economico/mujeres-impulsan-el-nuevo-motor-economico-salvadoreno-/1273322/2026/








