Las bebidas “zero” no son bebidas naturales, sino productos de diseño químico: eliminan el azúcar, pero introducen un cóctel de compuestos que el cuerpo nunca había visto en la naturaleza.

Imaginemos la escena: estás en el supermercado, sudando después del gimnasio, o simplemente quieres algo “sano” para acompañar la comida. Ves la lata brillante con letras grandes que dicen: CERO AZÚCAR • CERO CALORÍAS • CERO CAFEÍNA. Te sientes ganador. “Esto sí que es una buena decisión”, piensas mientras la echas al carro.

Pero detrás de ese “cero todo” hay una lista de ingredientes que parecen sacados de un laboratorio de química en vez de una cocina:

  • Aspartamo (E951): clasificado por la IARC como “posiblemente cancerígeno para los humanos” (Grupo 2B).
  • Acesulfame K: puede alterar la microbiota intestinal y afectar el metabolismo.
  • Colorante caramelo E-150d: contiene 4-MEI, sustancia señalada como cancerígena en estudios en animales.
  • Ácido fosfórico: erosiona el esmalte dental y contribuye a la pérdida de densidad ósea.

La OMS ha sostenido que los edulcorantes no son eficaces para controlar el peso a largo plazo. Una revisión sistemática encontró que no reducen la grasa corporal y que su uso prolongado puede asociarse con efectos adversos, incluidos un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares.

En conclusión, estos productos son “cero azúcares”, sí, pero también contienen aditivos sintéticos cuyo beneficio real es cuestionable.

Referencias: International Agency for Research on Cancer. (2023). Aspartame. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. https://www.iarc.who.int/ World Health Organization. (2023, May 15). WHO advises not to use non-sugar sweeteners for weight control. https://www.who.int/news/item/15-05-2023-who-advises-not-to-use-non-sugar-sweeteners-for-weight-control