España registra sus mejores cifras de lectura de los últimos años y las mujeres mantienen una amplia ventaja sobre los hombres. Mientras tanto, la inteligencia artificial transforma la manera de escribir, resumir y recomendar libros, y plantea una distinción para la industria editorial: conocer el contenido de una obra no equivale necesariamente a haberla leído.

Nunca antes habían existido tantas posibilidades de acercarse a un libro. Papel, lectores electrónicos, teléfonos, audiolibros y plataformas de recomendación conviven ahora con aplicaciones que, mediante inteligencia artificial, pueden resumir una obra completa en pocos minutos.

En España, esa diversificación de formatos coincide con un crecimiento sostenido de la lectura y con una tendencia que se mantiene desde hace años debido a que las mujeres leen más que los hombres.

El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025, elaborado por Conecta para la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), señala que el 66,2 % de la población lee libros en su tiempo libre, el porcentaje más elevado registrado desde que se retomó el estudio en 2017.

La diferencia entre mujeres y hombres es considerable. El 72,3 % de ellas lee libros por ocio, frente al 59,8 % de ellos, lo que representa una brecha de 12,5 puntos porcentuales. Entre 2017 y 2025, la lectura aumentó en ambos grupos, aunque el crecimiento fue mayor entre las mujeres, con 7,4 puntos porcentuales frente a 5,4 entre los hombres.

El perfil de lector que presenta la propia Federación resulta elocuente, pues describe a una mujer joven, con estudios universitarios y residente en un entorno urbano. La mayor participación femenina también se observa en otras prácticas culturales relacionadas con los libros.

La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025, elaborada por el Ministerio de Cultura, registró una afición por la escritura del 7,8 % entre las mujeres, frente al 6,3 % entre los hombres. En esa misma investigación, ellas también superaron a los hombres en lectura.

Estos indicadores no permiten concluir que actualmente se publiquen más libros escritos por mujeres, pero sí muestran una participación femenina especialmente elevada en dos actividades que sostienen la vida literaria: leer y escribir.

Al mismo tiempo que crece el número de lectores, surgen herramientas que prometen reducir considerablemente el tiempo necesario para conocer el contenido de un libro. Lara Ben-Ameur examinó este fenómeno el pasado 30 de agosto en Xataka, donde describió la proliferación de aplicaciones que condensan obras completas en pocos minutos.

Sobrief, por ejemplo, ofrece resúmenes escritos y en audio y presenta su servicio como una manera de terminar un libro en aproximadamente diez minutos. Otras plataformas se centran en obras sobre negocios, psicología y desarrollo personal.

De ahí que la posibilidad de acceder a un resumen no sea nueva. Lo que cambia con la inteligencia artificial es la facilidad para producirlo, adaptarlo y obtenerlo casi de inmediato. Sin embargo, conocer el contenido de un libro no implica necesariamente haberlo leído. Un resumen puede explicar los argumentos principales de un ensayo, identificar a los personajes o narrar el desenlace de una novela. Puede ser útil para estudiar, recordar una obra previamente leída, seleccionar bibliografía o decidir si conviene dedicar tiempo al texto completo.

Lo que no reproduce es la experiencia literaria y es aquí en donde se debe poner el dedo sobre el papel. Leer una novela supone relacionarse con su lenguaje, detenerse ante una descripción, interpretar silencios, descubrir gradualmente a un personaje o cambiar de opinión a medida que avanza la historia. En la poesía, incluso una palabra o la disposición de un verso puede formar parte esencial de la obra. Reducir esos elementos a información modifica la naturaleza de lo que se recibe.

El audiolibro plantea una situación diferente debido a que escuchar una obra completa cambia el soporte, pero conserva el texto y su recorrido. Un resumen generado por inteligencia artificial selecciona, reorganiza y elimina partes del contenido original para producir otro contenido derivado.

La diferencia cobra especial relevancia entre las personas jóvenes. El 76,9 % de quienes tienen entre 14 y 24 años lee por ocio en España, lo que representa el porcentaje más alto de todos los grupos de edad. El dato contradice la idea recurrente de una generación que habría abandonado los libros.

Las redes sociales participan en la circulación de obras y recomendaciones, pues plataformas como BookTok, Instagram y otras comunidades digitales han convertido determinadas novelas en fenómenos internacionales, han recuperado títulos publicados años atrás y han construido espacios de conversación en torno a autoras, autores y géneros literarios.

Estas comunidades también pueden trasladar a la lectura la lógica de la velocidad propia de otras plataformas digitales. Las listas de libros terminados, los retos anuales y la sucesión de novedades convertidas en tendencias pueden generar presión para conocer suficientes títulos y mantenerse en la conversación.

No todas las comunidades lectoras funcionan de esa manera, pero el fenómeno ayuda a comprender por qué las aplicaciones que prometen resumir libros en minutos encuentran un espacio en las redes sociales.

La inteligencia artificial facilita ese acceso acelerado a los contenidos. Una persona puede conocer personajes, argumentos y conclusiones de numerosos títulos sin dedicar las horas necesarias a leerlos. La transformación alcanza también la escritura.

Xataka recoge casos de autores que publican un número extraordinario de títulos en períodos muy breves y estudios privados que detectan señales compatibles con el uso de inteligencia artificial en libros comercializados en plataformas digitales. Estos datos deben interpretarse con cautela, ya que los detectores de contenido generado por IA no permiten determinar con certeza la autoría de una obra.

El problema de fondo no depende de decidir si una tecnología es buena o mala para la literatura. La inteligencia artificial puede ayudar a investigar, corregir, traducir, localizar información, mejorar la accesibilidad o facilitar el acercamiento inicial a textos complejos. También puede utilizarse para sustituir procesos creativos y lectores.

Las mujeres constituyen el grupo con el mayor índice de lectura en España y también muestran una mayor afición declarada por la escritura. Su participación en la vida literaria adquiere una dimensión histórica si se consideran las dificultades que enfrentaron durante siglos para acceder a la educación, publicar bajo su propio nombre y obtener reconocimiento por sus obras.

La inteligencia artificial introduce nuevas condiciones en la producción y la circulación de libros. Desde una perspectiva de género, interesa observar cómo estas herramientas afectan la visibilidad de las autoras, el reconocimiento de su trabajo y las posibilidades de encontrar lectores en un mercado que puede multiplicar sus contenidos a gran velocidad.

Para la industria editorial, la cuestión no debería reducirse a cuántos libros puede producir o resumir una inteligencia artificial. También importa qué ocurre con las voces humanas, con el reconocimiento del trabajo creativo y con las condiciones que permiten a una obra encontrar a sus lectores.

Los datos descritos ofrecen una señal positiva, gracias a que la lectura por ocio continúa creciendo; las personas jóvenes encabezan los índices y las mujeres mantienen una participación especialmente elevada. Estas cifras no permiten determinar cómo la inteligencia artificial está modificando los hábitos de lectura, pero muestran que su expansión coincide con una práctica cultural que mantiene una amplia presencia social.

En medio de esa disyuntiva para la industria editorial, se hace latente la necesidad de distinguir entre leer un libro y conocer su resumen, pues ese acercamiento tiene consecuencias en la manera de comprender la literatura. Un libro contiene información, pero la lectura también ofrece una experiencia intelectual y estética que depende del lenguaje, del tiempo dedicado a la obra y de la relación que cada persona establece con ella.

Referencias

Ben-Ameur, L. (2026, 30 de agosto). Estamos consumiendo más libros que nunca gracias a la IA: eso no significa necesariamente que los estemos leyendo. Xataka. https://www.xataka.com/literatura-comics-y-juegos/estamos-consumiendo-libros-que-nunca-gracias-a-ia-eso-no-significa-necesariamente-que-estemos-leyendo

Federación de Gremios de Editores de España. (2026). Hábitos de lectura y de compra de libros en España, 2025. https://federacioneditores.org/wp-content/uploads/2026/02/habitos-de-lectura-2025.pdf

Federación de Gremios de Editores de España. (2026, 22 de enero). La lectura por ocio sigue creciendo en España: el 66,2 % de la población lee libros en su tiempo libre. https://federacioneditores.org/la-lectura-por-ocio-sigue-creciendo-en-espana-el-662-de-la-poblacion-lee-libros-en-su-tiempo/

Ministerio de Cultura. (2025). Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025. Gobierno de España. https://www.cultura.gob.es/dam/jcr:f6d9b66a-ac72-4d89-8986-7f6c6e94aaa5/encuesta-de-habitos-y-practicas-cultures-en-espana-2024-2025.pdf

Ministerio de Cultura. (2026, 22 de enero). La lectura sigue creciendo como actividad de ocio en España, especialmente entre la población más joven. Gobierno de España. https://www.cultura.gob.es/actualidad/2026/01/260122-barometro-lectura-2025.html