María Teresa Vera, cantante, guitarrista y compositora, fue una de las grandes figuras de la trova cubana. Durante medio siglo desarrolló una carrera artística en un ambiente musical dominado por hombres, en el que llegó a dirigir su propia agrupación.
María Teresa Vera comenzó a cantar en público en 1911, cuando tenía apenas 16 años. En una época en la que pocas mujeres podían dedicarse profesionalmente a la música, aquella joven cubana encontró en la guitarra y el canto una profesión que la convertiría en una de las voces más reconocidas de la trova tradicional.
Nació el 6 de febrero de 1895 en Cuba, en una familia de escasos recursos. Nieta de personas esclavizadas, creció en un entorno en el que su madre trabajaba al servicio de una familia acomodada. Fue allí donde conoció a músicos que solían ir a su casa y empezó a interesarse por las canciones populares de su país.
Entre aquellos músicos estaba Manuel Corona, compositor y trovador, que reconoció sus aptitudes y la animó a aprender a tocar la guitarra. También recibió enseñanzas de José Díaz, músico y tabaquero. Esos primeros contactos fueron importantes para su formación artística.
El 18 de mayo de 1911 debutó en el teatro Politeama Grande de La Habana. Interpretó Mercedes, una canción de Corona, acompañada por el propio compositor. La presentación tuvo una acogida entusiasta y marcó el inicio de su vida profesional.
Poco después, formó un dúo con Rafael Zequeira, con quien realizó numerosas grabaciones y viajó a Nueva York. Sus actuaciones y grabaciones discográficas contribuyeron a difundir la música tradicional cubana fuera de la isla. La colaboración terminó con la muerte de Zequeira en 1924.
María Teresa continuó su carrera y, en 1926, fundó el Sexteto Occidente, una agrupación vinculada al desarrollo del son cubano. El conjunto grabó en Estados Unidos y reunió a músicos que más tarde alcanzarían reconocimiento en ese género.
La fundación del sexteto constituyó un episodio importante de su trayectoria. María Teresa había conseguido reconocimiento como cantante y guitarrista, pero también asumió responsabilidades en la organización de un conjunto musical, una actividad poco habitual para las mujeres de su época.
Su carrera atravesó después una interrupción de aproximadamente diez años. Según las reconstrucciones biográficas, la decisión estuvo relacionada con sus creencias religiosas afrocubanas. Regresó a las actuaciones en 1936 y comenzó una nueva etapa de su vida musical.
En esos años inició su colaboración con Lorenzo Hierrezuelo, con quien formó un dúo que se mantuvo durante más de dos décadas. Ambos alcanzaron una amplia presencia en la radio cubana y contribuyeron a conservar y difundir un repertorio de canciones tradicionales.
Aunque interpretó obras de numerosos autores, María Teresa Vera también desarrolló una producción propia. Su composición más conocida es Veinte años, cuya música escribió en 1935 sobre versos de Guillermina Aramburu.
La canción expresa el recuerdo de un amor que ha cambiado con el paso del tiempo. Su melodía y su letra se incorporaron al repertorio de distintas generaciones de intérpretes, entre ellas Omara Portuondo, quien contribuyó a mantener su popularidad.
La participación de Guillermina Aramburu merece especial atención. Su trabajo como letrista permite reconocer otra presencia femenina en la creación musical cubana, frecuentemente menos visible que la de quienes interpretaban las canciones.
El repertorio de María Teresa también incluyó obras de compositores como Manuel Corona y Miguel Matamoros. Interpretó canciones como Longina y Lágrimas negras, que formaron parte de su contribución a la difusión de la trova y de otros géneros populares cubanos.
Su trayectoria no estuvo exenta de dificultades económicas. A pesar de su reconocimiento artístico, enfrentó períodos de inestabilidad y dificultades para mantenerse económicamente. Tampoco permaneció ajena a los cambios en los gustos musicales, que modificaron las oportunidades de trabajo para los intérpretes de la trova tradicional.
Sus últimas actuaciones públicas tuvieron lugar a principios de la década de 1960. Los problemas de salud la llevaron a retirarse y falleció en La Habana el 17 de diciembre de 1965, a los 70 años.
Su obra continuó recibiendo reconocimiento después de su muerte. En 1995, con motivo del centenario de su nacimiento, se publicó el disco homenaje A María Teresa Vera, en el que participaron artistas como Omara Portuondo, Martirio y Argelia Fragoso.
María Teresa Vera logró construir una carrera profesional en condiciones que ofrecían pocas oportunidades a las mujeres de origen humilde. Cantó, compuso, grabó discos, viajó y organizó su propia agrupación. Su trayectoria ocupa un lugar destacado en la historia de la música cubana y permite reconocer el trabajo de una generación de mujeres que consiguió participar en espacios artísticos predominantemente masculinos.
Fotografía de portada: Havana Times (2020, 10 de agosto).
Referencias
Alas Tensas. (2024, 9 de julio). María Teresa Vera: Una de las voces más importantes en la música cubana. https://alastensas.com/multimedias/maria-teresa-vera-una-de-las-voces-mas-importantes-en-la-musica-cubana/
Huey, S. (s. f.). Maria Teresa Vera biography. AllMusic. https://www.allmusic.com/artist/maria-teresa-vera-mn0000826159
López, A. (2020, 6 de febrero). María Teresa Vera, la gran dama de la trova cubana. El País. https://elpais.com/cultura/2020/02/06/actualidad/1580983162_031578.html
MusicBrainz. (s. f.). Veinte años [Registro de obra musical]. https://musicbrainz.org/work/07d934d5-af94-4a32-871d-b9cd327986f2
Romero, E. (2006, 30 de junio). Gramática rítmica, 11. María Teresa Vera, trovadora cubana y feminista precoz. Centro Virtual Cervantes. https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/junio_06/30062006_02.htm








