Datos de la UIP y de ONU Mujeres muestran que la igualdad política sigue lejos: las mujeres ocupan solo el 22,4% de los gabinetes y el 27,5% de los escaños. En 2026, solo hay 28 países en los que una mujer ocupa la jefatura de Estado o de Gobierno.
La infrarrepresentación de las mujeres en el liderazgo político sigue siendo abrumadora en todo el mundo: los hombres continúan tomando la mayoría de las decisiones de peso. En 2026, solo hay 28 países en los que una mujer ocupa la jefatura de Estado o de Gobierno, y en 101 países eso nunca ha sucedido, según los últimos datos publicados por la Unión Interparlamentaria (UIP) y ONU Mujeres.
Cuando a las mujeres se las excluye del liderazgo político, las decisiones que determinan las prioridades económicas, de seguridad y de paz se toman sin tener en cuenta la experiencia de la mitad de la población mundial. Los datos mundiales más recientes ponen de manifiesto el estancamiento —y, en algunos casos, el retroceso— de la presencia de las mujeres en los puestos de liderazgo político, sobre todo en el poder ejecutivo.
Entre los datos publicados por la UIP y ONU Mujeres, cabe destacar los siguientes:
“En un momento de creciente inestabilidad global, escalada de conflictos y una notoria reacción contra los derechos de las mujeres, apartarlas del liderazgo político debilita la capacidad de las sociedades para abordar cualquier desafío —aseguró Sima Bahous, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres—; las mujeres aportan perspectivas y experiencias esenciales para tomar mejores decisiones, evitar los conflictos y construir una paz duradera. Cuando las mujeres participan de lleno en la dirección política, los países son más estables, las políticas responden a la población y las comunidades se preparan mejor para afrontar las crisis del mundo actual”.
“Las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a influir en las decisiones que rigen su vida. Pero además de ser un imperativo moral, la paridad es la opción más inteligente: las instituciones toman decisiones más atinadas cuando representan a las sociedades a las que sirven. La presencia de mujeres procedentes de todo tipo de contextos y con influencia en todos los niveles aumenta su capacidad institucional para identificar los sesgos, diseñar respuestas más justas y granjearse la confianza pública”, señaló la Presidenta de la Unión Interparlamentaria, Tulia Ackson.
“La UIP ha demostrado en repetidas ocasiones que las cuotas bien diseñadas y una firme voluntad política son esenciales para acelerar el cambio y garantizar que los procesos democráticos de toma de decisiones tengan en cuenta la voz de las mujeres. Al mismo tiempo, mujeres y hombres deben trabajar codo con codo, en igualdad de condiciones, para transformar la cultura política, cuestionar los estereotipos y construir parlamentos inclusivos que reflejen a la población a la que representan”, declaró Martin Changonga, Secretario General de la Unión Interparlamentaria.
A pesar de la lentitud del cambio, las mujeres de todo el mundo siguen derribando barreras y reivindicando su lugar en la vida política. Para garantizar un futuro en el que exista un liderazgo político igualitario, es vital eliminar los obstáculos estructurales, como las leyes discriminatorias, la violencia contra las mujeres que ejercen la política y el acceso desigual a los recursos, así como impugnar las normas sociales adversas.
Este año, el 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer —el órgano intergubernamental de máximo nivel de la Organización de las Naciones Unidas encargado de establecer las pautas mundiales sobre igualdad de género y derechos de las mujeres— constituye una oportunidad única en una generación para revertir los retrocesos que se están produciendo en este ámbito. El futuro de la democracia será más sólido, justo y resiliente cuando las mujeres gocen de una representación igualitaria en todos los niveles de los procesos de toma de decisiones.
Fuente: ONU Mujeres, 2026.








