Adela Gargollo Freer dirigió una de las principales empresas constructoras de Costa Rica y convirtió su casa en un espacio de debate sobre las candidaturas presidenciales. Su influencia alcanzó a dirigentes políticos y diplomáticos décadas antes de que las costarricenses conquistaran el derecho al sufragio.

En la Costa Rica de principios del siglo XX, las mujeres no podían votar ni aspirar a la presidencia de la República, pero Adela Gargollo Freer participaba en conversaciones sobre candidaturas, apoyaba movimientos políticos y mantenía relaciones con presidentes y representantes diplomáticos. Su casa llegó a funcionar como un espacio de encuentro para dirigentes que buscaban alcanzar el poder.

La historia política costarricense ha prestado mayor atención a los hombres que ocuparon cargos públicos que a las mujeres que intervinieron en la vida nacional desde otros espacios. Adela, nacida en Pacaca, actual Ciudad Colón, el 10 de febrero de 1866, permite conocer una de esas trayectorias. Su participación está documentada tanto en la publicación institucional La sede de la Embajada de México en Costa Rica como en la investigación Para elegir y ser electas: una reconstrucción histórica, del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU). 

Hija de Luis Gargollo y Dolores Freer, recibió educación formal hasta el tercer grado de primaria. La publicación de la Embajada de México la describe como una mujer autodidacta, interesada en la lectura y el dibujo. Se casó con el ingeniero Lesmes Jiménez Bonnefil, con quien fundó en 1906 una fábrica de mosaicos y derivados del cemento. La empresa llegaría a ocupar un lugar importante en el desarrollo de la construcción nacional. 

En 1917, la muerte de Lesmes dejó a Adela al frente de ocho hijos y de una empresa que enfrentaba deudas. Tenía 51 años cuando asumió su dirección. La fábrica pasó a llamarse Adela, viuda de Jiménez e hijos, y amplió su participación en obras públicas y privadas.

El Ministerio de Cultura y Juventud, en su publicación sobre el Cementerio General de San José, la identifica como la principal constructora del país durante más de cuarenta años. Entre sus trabajos, menciona la pavimentación de las calles de San José, el templo de La Merced, la Basílica de Santo Domingo de Heredia y los teatros Capitolio y Adela. La sede de la Embajada de México también forma parte de las obras vinculadas a su trayectoria empresarial. 

La dirección de aquella empresa proporcionó a Adela recursos económicos y relaciones que trascendieron el ámbito comercial. Su actividad constructora la vinculó con instituciones públicas, profesionales, representantes diplomáticos y dirigentes políticos. Es precisamente en ese punto donde su biografía adquiere especial interés para la historia de la participación femenina en Costa Rica.

La publicación de la Embajada de México señala que su residencia funcionó en ocasiones como un club político. Allí se discutían nombres de posibles candidatos presidenciales y se brindaba ayuda económica a movimientos partidarios. También documenta su amistad con Cleto González Víquez y sus relaciones con representantes diplomáticos acreditados en el país. 

El INAMU la incluye entre las mujeres que abrieron espacios para la discusión política antes del reconocimiento del sufragio femenino. Su reconstrucción histórica registra el apoyo de Adela a figuras como Ricardo Jiménez Oreamuno, Cleto González Víquez, León Cortés Castro, Rafael Ángel Calderón Guardia y Teodoro Picado Michalski. La documentación permite reconocer su cercanía y respaldo a estos dirigentes, aunque no permite establecer que haya financiado individualmente todas sus campañas presidenciales. 

Su participación permite distinguir dos realidades que coexistieron durante décadas. Primero, las mujeres estaban excluidas de los derechos políticos formales; además, algunas intervenían en las relaciones sociales y económicas a partir de las cuales se organizaba el poder. Adela pudo hacerlo gracias a una posición empresarial poco habitual para las mujeres de su época.

Su experiencia, por tanto, no representa las posibilidades que tenía la mayoría de las costarricenses. La propiedad de una empresa, el acceso a recursos económicos y sus relaciones con sectores influyentes le proporcionaron oportunidades que quedaban fuera del alcance de muchas otras mujeres. Esa diferencia resulta indispensable para comprender su liderazgo sin perder de vista las desigualdades de género y de clase.

La manera en que fue reconocida públicamente también revela las concepciones de su tiempo. Según el testimonio de su nieto Guillermo Jiménez, recuperado por la Embajada de México, Ricardo Jiménez Oreamuno hizo suya una expresión publicada en La Tribuna el 12 de febrero de 1941: «Doña Adela es el primer hombre de Costa Rica». El propio testimonio atribuye a José Figueres Ferrer la reiteración posterior de aquella frase. 

El elogio resulta revelador, debido a que para reconocer la capacidad de una mujer que dirigía una gran empresa y participaba en la política, se recurría a una comparación masculina. La autoridad, la iniciativa empresarial y el poder continuaban asociados simbólicamente con los hombres, incluso cuando una mujer había demostrado ejercerlos.

Adela falleció en San José en 1947, dos años antes de que Costa Rica reconociera constitucionalmente el derecho de las mujeres al voto. No llegó a ejercer ese derecho, aunque durante buena parte de su vida adulta participó en conversaciones y en la toma de decisiones que formaban parte de la actividad política nacional. 

Su trayectoria contribuye a ampliar la historia del liderazgo femenino costarricense. Las mujeres participaron en la vida pública antes de poder elegir y ser elegidas, a través de organizaciones sociales, movimientos por los derechos civiles, actividades económicas y redes de influencia. En el caso de Adela Gargollo Freer, la empresa que dirigió y las relaciones políticas que construyó permiten documentar una forma de participación que rara vez aparece cuando la historia se cuenta únicamente a través de los cargos y de los resultados electorales.

Referencias:

Embajada de México en Costa Rica. (s. f.). La sede de la Embajada de México en Costa Rica [Publicación institucional; apartado «Adela Gargollo de Jiménez»]. https://embamex.sre.gob.mx/costarica/images/pdf/parte2.pdf

Instituto Nacional de las Mujeres. (2015). Para elegir y ser elegidas: una reconstrucción histórica. https://repositorio.inamu.go.cr/items/a94002d7-51d5-4846-936f-f77dac9eaefb

Ministerio de Cultura y Juventud. (2009). Cementerio General: Ciudad de San José [Apartado biográfico «Gargollo Freer, Adela (1866-1947)»]. https://www.patrimonio.go.cr/biblioteca_digital/publicaciones/2009/cementerio_general.pdf

Sistema Nacional de Bibliotecas. (s. f.). Jiménez Bonnefil, Lesmes. Diccionario biográfico de Costa Rica. https://www.sinabi.go.cr/DiccionarioBiograficoDetail/biografia/376