Un estudio del CSIC revela que las mujeres con discapacidad física enfrentan barreras estructurales y prejuicios persistentes al ejercer la maternidad, en un entorno que cuestiona sistemáticamente su capacidad y limita sus derechos.

Las mujeres con discapacidad física que deciden ser madres deben enfrentarse a una doble discriminación: por su condición y por su rol materno. Así lo documenta una investigación recogida por la periodista Winnie Martínez, en la que se exponen los principales hallazgos de la tesis doctoral Maternidades en la encrucijada, desarrollada por la investigadora Helena Pérez de la Merced, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Aragón.

El estudio identifica una constante: estas mujeres deben demostrar reiteradamente que son “válidas” como madres. A diferencia de otras, su capacidad para cuidar, proteger o criar no se presume, sino que desde el inicio es puesta en duda por su entorno, que incluye profesionales de la salud, instituciones y redes familiares. Este escrutinio permanente configura un escenario de vigilancia social que condiciona su experiencia materna.

Uno de los hallazgos centrales es la persistencia de prejuicios que asocian la discapacidad con la incapacidad para ejercer la maternidad. Según la investigación, estos imaginarios no solo limitan el reconocimiento social de estas mujeres, sino que también influyen en las decisiones médicas y en el acceso a los servicios. En algunos casos, se enfrentan a cuestionamientos directos sobre su decisión de ser madres, así como a recomendaciones no solicitadas que vulneran su autonomía reproductiva.

La investigación también señala barreras materiales concretas. La falta de apoyos adecuados —como asistencia personal, adaptaciones en el hogar o acceso a servicios especializados— dificulta el ejercicio de la maternidad en condiciones dignas. Esta carencia no responde a limitaciones individuales, sino a fallas estructurales que el sistema no ha corregido.

Otro eje relevante es la dimensión interseccional. Las mujeres con discapacidad presentan mayores niveles de desempleo y dependencia económica, lo que agrava su vulnerabilidad al asumir la crianza. Esta combinación de factores refuerza la exclusión social y evidencia que la discriminación no opera de manera aislada, sino de forma acumulativa.

Además, el estudio evidencia la invisibilización de la sexualidad y de la maternidad de las mujeres con discapacidad. Persisten estereotipos que las despojan de agencia, considerándolas asexuadas o incapaces de formar una familia, lo que contribuye a su marginación simbólica y social.

Las conclusiones son contundentes: la maternidad en mujeres con discapacidad no solo está atravesada por desafíos físicos, sino también por un entramado de barreras culturales, institucionales y económicas que restringen sus derechos. La investigadora advierte la necesidad de replantear los modelos de atención, incorporar las perspectivas de género y de la discapacidad en las políticas públicas y garantizar apoyos reales que permitan ejercer la maternidad en igualdad de condiciones.

La nota de 20 Minutos expone una problemática estructural que trasciende el caso español. En un contexto global donde la inclusión sigue siendo una deuda pendiente, la experiencia de estas madres evidencia que el mayor obstáculo no es la discapacidad, sino una sociedad que aún no reconoce plenamente su derecho a maternar.

Referencias: 


Martínez, W. (2026, mayo 3). Doble discriminación: las madres con discapacidad física tienen que demostrar más veces que son válidas. 20 Minutos. https://www.20minutos.es/capaces/doble-discriminacion-las-madres-con-discapacidad-fisica-tienen-que-demostrar-mas-veces-que-son-validas_6958715_0.html

Pérez de la Merced, H. (2025). Maternidades en la encrucijada (tesis doctoral). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), España.