Las creadoras uruguayas Ana Fuentes López y Martina hablaron en YouTube sobre lectura, clásicos, Wattpad y redes sociales. La conversación terminó exponiendo algo mucho más antiguo que TikTok: la dificultad que todavía tienen muchas personas para aceptar que una mujer joven pueda hablar de literatura con autoridad propia.

Ana Fuentes López estaba hablando de Albert Camus, de clásicos y de BookTok cuando surgió la pregunta sobre los «haters». La respuesta salió rápida, sin demasiada sorpresa, como quien describe algo que ocurre todos los días: «Me pasa más siendo mujer joven que habla de clásicos. Llegan muchos hombres grandes que te dicen: No sabés nada, esto no es así, andá a leer El Quijote».

Rebecca Solnit publicó en 2008 el ensayo Men Explain Things to Me, en el que describía una experiencia que millones de mujeres reconocieron de inmediato: hombres que explican temas a mujeres desde una superioridad automática, incluso cuando ellas conocen más del asunto. El ensayo fue recogido en un libro publicado en 2014 por Haymarket Books, y de ese texto surgió el término mansplaining, aunque la propia Solnit nunca lo usó ni lo aceptó. Lo que sí hizo fue nombrar algo que ya existía y que la literatura, como tantos otros campos del conocimiento, llevaba siglos produciendo.

Durante años, buena parte de la crítica cultural trató las lecturas feminizadas como consumos menores: por ejemplo, la novela romántica era «liviana», la literatura juvenil «poco seria», Wattpad, una fábrica adolescente sin valor literario. Ahora que miles de jóvenes leen y recomiendan libros desde TikTok o Instagram, el prejuicio simplemente cambió de forma. Si una mujer joven habla de romance juvenil, «lee basura». Si habla de Dostoievski, «seguro que no entendió». Si publica en Wattpad, «eso no es literatura». Si llega a una editorial grande, entonces surge otra sospecha de uso para «marketing». Martina, escritora nacida precisamente en Wattpad y luego publicada por Planeta, recordó durante la entrevista que a varias autoras jóvenes todavía les preguntan cuándo van a escribir «algo de verdad», una frase que revela que, para ciertos sectores, el problema nunca es únicamente el libro, sino quién ocupa el lugar de autora.

Las propias entrevistadas señalaron que las comunidades lectoras en redes sociales están integradas mayoritariamente por mujeres jóvenes, tanto entre creadoras como entre lectoras, lo cual coincide con los datos disponibles. En Uruguay, investigaciones de CIFRA han mostrado que las mujeres leen más libros que los hombres y que los jóvenes mantienen hábitos de lectura más activos de lo que suele afirmarse públicamente. Aun así, durante años se insistió en que los jóvenes ya no leían, y cuando las redes comenzaron a llenarse de jóvenes hablando de libros, apareció otra crítica: entonces leen mal. Martina recordó incluso comentarios que se burlaban de las mujeres lectoras por consumir, supuestamente, porquerías.

El desprecio hacia los consumos culturales asociados a las mujeres atravesó las novelas románticas, las boy bands, los diarios íntimos de adolescentes, la literatura escrita por mujeres y ahora BookTok. Lo que cambia es el formato; el guiño es el mismo: reducir aquello que disfrutan las mujeres a algo superficial o intelectualmente inferior. Las redes sociales rompieron parte del filtro tradicional que determinaba quién podía hablar públicamente de literatura, antes concentrado en suplementos culturales, universidades y ciertos círculos intelectuales. Ahora, una joven puede subir un video sobre Camus desde su habitación y alcanzar a miles de personas sin pasar por ninguna institución, y eso altera las jerarquías. Ana Fuentes López contó que comenzó hablando de fantasía y de Harry Potter, hasta que descubrió a Camus y empezó a leer clásicos, y que ahí encontró un espacio poco explorado en el contenido literario juvenil. El mansplaining aparece precisamente en ese cruce bastante peligroso: una mujer joven entrando en un territorio históricamente tratado como masculino, serio y legitimado, sin pedir validación a nadie.

Cuando les preguntaron cómo lidiaban con esos comentarios, la respuesta fue directa: bloquear y seguir. No hay victimización ni análisis paralizante. Hay cansancio, ironía y una costumbre que dice más sobre la persistencia del problema que cualquier estadística. Esta generación de lectoras lee, recomienda, escribe, publica y construye sus propias comunidades sin esperar que nadie les conceda el derecho a opinar sobre literatura.

Referencias

CIFRA. (2021). La lectura de libros en Uruguay. Centro de Investigaciones y Estudios del Uruguay.

Solnit, R. (2008, 13 de abril). Men Explain Things to Me. TomDispatch. Publicado posteriormente como: Solnit, R. (2014). Men Explain Things to Me. Haymarket Books.

YouTube. (2026). Ser mujer joven y hablar de literatura atrae el «mansplaining». Entrevista con Ana Fuentes López y Martina.