La directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas, Diene Keita, advirtió que 800 mujeres mueren cada día por causas prevenibles vinculadas al embarazo y el parto. La mayoría de esas muertes ocurre en países pobres, zonas de conflicto o comunidades donde no hay personal sanitario, seguimiento prenatal ni servicios de salud sexual y reproductiva.
La entrevista publicada por Patricia R. Blanco en El País recoge una advertencia directa de Keita tras su visita a Madrid para participar en la V Conferencia de Política Exterior Feminista. La funcionaria, nacida en Guinea y al frente del UNFPA, comparó la cifra diaria con la caída de un avión lleno de pasajeros para dimensionar una tragedia que se repite sin recibir la misma atención internacional.
El dato presenta una distribución desigual; por ello, Keita señaló que 500 de esas muertes ocurren en zonas de conflicto, donde los hospitales pueden estar destruidos, las rutas bloqueadas y el acceso del personal sanitario depende de corredores humanitarios o de redes comunitarias. Las otras 300 mujeres mueren porque permanecen en casa sin atención cualificada, llegan a centros médicos donde nadie las atiende o enfrentan complicaciones que no fueron detectadas durante el embarazo.
Las causas mencionadas por la directora del UNFPA no pertenecen al ámbito de lo inevitable; la experta cita casos como las hemorragias, las complicaciones del parto, los embarazos sin seguimiento y la falta de atención profesional, que pueden prevenirse mediante controles prenatales, matronas formadas, transporte seguro, medicamentos básicos, planificación familiar y servicios de emergencia obstétrica.
La Organización Mundial de la Salud estimó que en 2023 murieron alrededor de 260.000 mujeres durante el embarazo, el parto o las semanas posteriores. Más del 90 % de esas muertes ocurrieron en países de ingresos bajos y medios bajos. La agencia también señaló que una mujer muere casi cada dos minutos por causas relacionadas con la maternidad.
Keita insistió en que la planificación familiar salva vidas porque permite decidir cuándo tener hijos y contar con las condiciones para cuidarlos. La funcionaria rechazó que esa política se interprete como un control poblacional. El punto, según explicó, es garantizar que mujeres, adolescentes y parejas tengan información, anticonceptivos y atención suficientes para tomar decisiones sobre su salud reproductiva.
La mortalidad materna golpea con más fuerza a niñas, adolescentes y mujeres que viven en territorios empobrecidos. Una niña embarazada en una zona rural, en un campamento de desplazados o en una comunidad sin transporte sanitario enfrenta riesgos mucho mayores que una mujer con controles médicos, hospital cercano y capacidad de pago. La edad, la pobreza, la guerra y la distancia geográfica aumentan el riesgo.
América Latina y el Caribe han reducido la mortalidad materna durante décadas, pero las brechas siguen presentes entre mujeres urbanas y rurales, indígenas, afrodescendientes, migrantes y adolescentes. La falta de servicios de salud sexual, los embarazos tempranos, la violencia sexual y las barreras religiosas o políticas a los anticonceptivos mantienen riesgos que podrían evitarse.
La entrevista también aborda el papel de los hombres en la salud sexual y reproductiva. Keita citó programas en Afganistán y escuelas para maridos en zonas de África, donde los hombres reciben información para apoyar a mujeres embarazadas, facilitar traslados y comprender las complicaciones que pueden derivar en la muerte o en la discapacidad.
Los recortes en la ayuda internacional agravan ese escenario. Keita advirtió que menos recursos significan llegar a menos personas, reducir los servicios y limitar los suministros básicos. El UNFPA ha pedido fortalecer las cadenas nacionales de anticonceptivos, formar personal sanitario y proteger espacios seguros para que las mujeres en crisis humanitarias puedan parir sin miedo.
En 2025, la estrategia global de salud materna del UNFPA recordó que casi 800 mujeres mueren cada día por causas prevenibles y que, por cada muerte materna, muchas más quedan con lesiones, infecciones o discapacidades relacionadas con el parto. La misma organización sitúa la atención materna, la planificación familiar y los derechos reproductivos en el centro de cualquier política pública de igualdad.
Keita resumió el riesgo político de este momento con una advertencia sobre los derechos conquistados. “Cada generación tiene que luchar por sus derechos porque puede perderlos”, dijo a El País.
Referencias
Blanco, P. R. (2026, 7 de junio). Diene Keita, directora del Fondo de la Población de la ONU: “Cada día mueren 800 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto”. El País. https://elpais.com/planeta-futuro/2026-06-07/diene-keita-directora-del-fondo-de-la-poblacion-de-la-onu-cada-dia-mueren-800-mujeres-por-causas-prevenibles-del-embarazo-y-el-parto.html
Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2025). Start with her: UNFPA strategy for reproductive, maternal and newborn health and well-being 2025–2030. UNFPA. https://www.unfpa.org/publications/start-her-unfpa-strategy-reproductive-maternal-and-newborn-health-and-well-being-2025
Organización Mundial de la Salud. (2025, 7 de abril). Maternal mortality. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/maternal-mortality








